El Tri y el peso de llegar campeón

miércoles, 3 de agosto de 2016
México es el actual campeón olímpico de futbol varonil, y a Río 2016 llega como el rival a vencer. Pero la lucha del Tri no será sólo contra los oponentes, sino también contra los fantasmas del presente y el pasado: el representativo suele derrumbarse en los momentos clave, y el equipo Sub-23 competirá después de la desastrosa eliminación del combinado mayor en la reciente Copa América, a la que arribó como favorito. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Raúl Gutiérrez espera que los 18 jugadores que convocó rumbo a los Juegos Olímpicos de Río 2016 hagan historia, su propia historia. Ser el actual campeón olímpico no juega ni a favor ni en contra, dice. Pero el escenario sí es distinto: fue una sorpresa que México ganara el oro, y ahora es el equipo favorito. “Somos un equipo al que ven con más seriedad, al que le empiezan a tener ese respeto que nos ha costado tanto ganar. Es una circunstancia con la que hemos aprendido a convivir. Este equipo quiere hacer su propia historia y tiene que ser la continuidad del proceso que desde 2009 comenzamos. “Esta generación, terminando su participación olímpica, se va a convertir en parte de la selección mayor.” El 4 de agosto, ante Alemania, la selección Sub-23 debutará en Río. El 7 enfrentará a Fiji y a Corea del Sur el 10. Para los Olímpicos, Gutiérrez convocó a cinco jugadores de la cantera del Pachuca: Érick Aguirre, Érick Gutiérrez, Rodolfo Pizarro, Víctor Guzmán e Hirving Lozano. De Chivas llamó a cuatro: Carlos Salcedo, Michael Pérez, Carlos Cisneros y Marco Bueno. Del Monterrey, a César Montes y Alfonso González. Del Toluca, a Jordan Silva; de Tijuana, a Gibrán Lajud; del Santos, a José Abella, y del Houston Dynamo, a Érick El Cubo Torres. Los tres refuerzos son Alfredo Talavera, quien será el portero titular; el defensa de Tigres, Jorge Torres Nilo; y el delantero del América, Oribe Peralta. En Londres Peralta fue el artífice del triunfo mexicano. Marcó cuatro goles: uno en fase de grupos, uno en la semifinal y dos en la final. “Siempre les digo: no hagas lo fácil, haz lo correcto. Estamos en un país donde estamos tan acostumbrados a hacer lo fácil y no lo correcto que por eso estamos mal. Esos son los mensajes que pretendo darles: que se sientan muy orgullosos de ser quienes son. Es complejo hablar de humildad como concepto porque mucha gente piensa que si digo que soy bueno, entonces ya no soy humilde.” –¿Ha platicado con los jugadores sobre la posibilidad de no tener un resultado exitoso? –Cuando entregas todo lo que tienes que dar, te queda la tranquilidad. Me ha tocado perder finales y recibir goleadas, pero cuando ves que hiciste todo y no te alcanzó, piensas en qué tengo que mejorar para la próxima, cómo puedo hacer para que la próxima vez sí consiga el objetivo. Pero no dejamos espacios para decir: “Si yo hubiera hecho esto…”. –¿Cómo maneja las expectativas tan grandes que existen sobre ustedes? –Poniendo en conciencia a los jugadores. Sobre todo después de que en la Copa América no nos fue bien todos van a voltear a vernos. Pero ése es un escenario común y corriente aquí, porque todos lo hemos vivido en diferentes procesos. No me asusta. Lo mismo cuando ganamos el 2011 (Mundial Sub-17) y luego llegamos al siguiente Mundial como campeones y nos recibió Nigeria con un 6-1. Jugamos la final y nos volvió a ganar Nigeria, pero demostramos carácter. “Mis equipos los trabajo de tal manera que si te meten un madrazo, estás para esquivar el otro y seguir adelante. Lo único que te puede acercar a la perfección es intentarlo con la exigencia de un campeón o de un tipo que tiene pensamientos de campeonato y que está por encima del conformismo. “Hay una frase que dice: ‘Mientras más trabajo más suerte tengo’, y así es como me guío.” Marco Bueno, a revivir la gloria Marco Bueno causó revuelo en septiembre de 2011, cuando días después de que ganó con México la Copa del Mundo Sub-17 viajó a Inglaterra en busca de un lugar en el Liverpool, de la Liga Premier, club que lo sometió a pruebas técnicas durante 10 días. El recuento de aquella inesperada oportunidad sigue siendo una incógnita. Marco sólo supo que el director de la Academia del Liverpool y el director deportivo, Damián Comolli y Kenny Dalglish, en ese orden, quedaron “muy contentos y complacidos” con su rendimiento y que le extendieron una segunda invitación para probarse nuevamente en febrero de 2012. Para entonces, el delantero disputaba sus primeros minutos en la Liga Mx con el Pachuca, con el que incluso ya había anotado sus primeros goles. Según el jugador, lo anterior pudo ser el motivo de que no volviera a Inglaterra. Cinco años después, Bueno acepta que ya no hay comunicación con el Liverpool y desconoce si este club envió a los visores para darle seguimiento en la liga local, en la que no tiene continuidad. Desde que levantó el título de la Copa del Mundo de 2011, el joven futbolista ha desfilado por seis equipos: Pachuca (2011), León (2012-2013), Estudiantes Tecos (2014, en Liga Ascenso), Toluca (2014-2015), segunda etapa en León (2015-2016) y en mayo pasado fichó con las Chivas. Bueno es uno de los dos sobrevivientes –el otro es Alfonso González– de aquella generación que fue campeona mundial Sub-17 de la mano de Raúl Gutiérrez, quien ahora dirigirá al equipo que defiende el título olímpico. Bueno nació el 31 de marzo de 1994 en la comunidad de Costa Rica, Mazatlán. De niño practicó karate, pero siempre quiso ser futbolista por el afán de seguir los pasos del hermano mayor. A los 13 años decidió abandonar el hogar para incorporarse a las fuerzas básicas del Pachuca. A diferencia de Rodolfo Pizarro, Marco tuvo un rápido proceso en todos los niveles del conjunto hidalguense, al grado que desde los 15 años ha sido convocado a las selecciones nacionales menores. A los 17 años debutó en la Primera División, en cuyo estreno apenas disputó los últimos siete minutos del juego entre Pachuca y Jaguares, en la fecha 12 del torneo Apertura 2011. “El primer año en fuerzas básicas fue el más difícil de mi carrera”, reconoce, porque no gozó de las confianzas del entrenador. “No me dio muchos minutos de juego. Estaba muy chico y por mi mente pasó regresarme a casa. Afortunadamente tuve los arrestos para sobreponerme y en adelante todo fue en cadena ascendente. “No he bajado los brazos y he podido mantenerme en este medio, que no es nada fácil, sobre todo en estos tiempos en que aprobaron reglas como la 10/8, que limita la participación del jugador mexicano en los equipos.” Con los Juegos Olímpicos en puerta, el mensaje de Bueno es claro: “Siempre me voy a dormir con la firme idea de lograr una medalla, y me pongo el objetivo más alto: la medalla de oro”. Dudaban de Pizarro Rodolfo Pizarro, uno de los célebres “chicos maravilla” del club Pachuca –junto a Hirving Lozano y Érick Gutiérrez– tuvo su primer contacto con el balón en una escuela de futbol cuando tenía cuatro años, en su natal Tampico. Su padre jugó en las reservas del Tampico Madero, del que desertó por necesidades económicas: debía contribuir con los gastos del hogar. Eso sí, a su hijo le inculcó el amor por el futbol y lo apoyó en su carrera. Sin embargo, las oportunidades se le negaban a Rodolfo, quien fue rechazado por el Pachuca en su primer intento, a los 12 años. El club dudó de sus cualidades e incluso de su estado físico. Las Chivas también lo tuvieron a prueba y tampoco hubo capacidad para detectar su talento. Después, a los 15 años, los extintos Tecos de la UAG le abrieron las puertas: Pizarro fue uno de los cuatro elegidos entre 400 aspirantes en una visoría. Empero, las condiciones del equipo –“un año a prueba sin apoyo, casa ni alimentos”– terminaron por desalentarlo. El joven regresó a su ciudad natal, donde jugó para Orinegros de Ciudad Madero, de la Tercera División, durante año y medio, para desembarcar dos años después en el Tampico Madero, de la Segunda División. Luego, cuando los ánimos ya estaban mellados, el entrenador que lo dirigió en la escuelita de futbol le consiguió una nueva oportunidad en el Pachuca. Pizarro tenía 17 años. “Fue como subirme al último vagón del tren, porque a esa edad ya es muy difícil que un club tome en cuenta a un jugador”. Esta vez la historia fue distinta: Pachuca le brindó dos semanas de prueba. “Creo que tuve mucha fortuna”, dice. Poco tiempo después, fue requerido por el equipo Sub-20. Ahí recibió su llamado a la Primera División: Hugo Sánchez, entrenador del primer equipo, lo debutó en la Liga Mx el 14 de septiembre de 2012, en un partido de la jornada 8 del Apertura 2012. Aquel aspirante a centro delantero jugó los 10 partidos restantes del campeonato como mediocampista. Sánchez fue despedido en el Clausura 2013. En su lugar llegó Gabriel Caballero, naturalizado mexicano. Él jugó el Mundial Corea/Japón 2002 y las oportunidades escasearon para Rodolfo. “Sólo jugué seis partidos”. Sin embargo, en el Apertura 2013 Rodolfo superó el escepticismo y fue titular durante los primeros ocho partidos, hasta el cese del técnico. Con el entrenador sustituto, Enrique Meza, disputó la misma cantidad de juegos, a los 19 años. Por su buen desempeño, cuando únicamente había jugado tres partidos de lateral, fue convocado a la selección nacional, dirigida por Miguel Herrera. Pizarro se estrenó con el representativo mayor el 29 de enero de 2014. Hasta el momento ha disputado seis juegos con el tricolor. Ahora que ya tiene un lugar en el futbol nacional, Rodolfo asegura haber recibido ofertas de Alemania, Holanda e Inglaterra, con la esperanza de cristalizar una de ellas al término de los Juegos Olímpicos de Río, donde tiene claro el propósito: “Tenemos la obligación de representar dignamente a nuestro país y defender con todo la medalla de oro”.

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