Tokio 2020

Juan Manuel Celaya y Yahel Castillo: dos gotas de agua que van por la gloria olímpica

Luego de dos años transcurridos, la dupla Celaya-Castillo es más que una promesa de presea en los postergados Juegos Olímpicos Tokio 2020. Esta pareja mexicana inicia su participación el 28 de julio, en final directa, el primer día de actividades de clavados.
martes, 27 de julio de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Son como dos gotas de agua. Juan Manuel Celaya y Yahel Castillo se identifican por muchas similitudes: impulso, elevación, físico, armonía, técnica, alto grado de precisión, elegancia para entrar con relativa suavidad a la fosa de saltos ornamentales. De hecho, también coinciden en estatura (1,66 metros) pero, ante todo, persiguen el mismo ideal olímpico. 

Si la ejecución de los clavados desde una plataforma de 10 metros o de un trampolín de 3 metros, como es el caso, se midiera por la fisonomía o por la semejanza, Celaya y Castillo serían el dueto más homogéneo en el ámbito mundial de los clavados. 

Juan Manuel, quien nació hace 22 años cuando Yahel (34 años) ya era un atleta reconocido, ha logrado con su compañero una plena sincronía en las ejecuciones, que pareciera fueran trazadas por una sola persona, hasta el extremo que a su propio entrenador, el estadunidense Douglas Shaffer, le fue difícil identificar a la pareja tras repasar una y otra vez el video que su discípulo le envió de los entrenamientos realizados con Castillo en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento (CNAR). 

“Juan Manuel, tengo la dificultad para ver a Yahel, porque en el aire sólo distingo a uno…”, le confió un confundido Shaffer, tres meses atrás. Ante esa impresión visual del entrenador, Celaya explica que todo es producto del acoplamiento que ha alcanzado con su compañero en trampolín 3 metros sincronizados.  

“Nuestros estilos son muy similares y es tanto lo que nos parecemos al tirar clavados, que nos vemos iguales. De ahí que mi entrenador me haya visto sólo a mí en el video, porque soy el que cubro en el salto a Yahel”. 

Para el clavadista, no es común que esto ocurra en esta disciplina, con esa precisión para ejecutar los clavados. “Está bien chido, porque es muy raro que eso pase, y sin mucho tiempo de entrenar juntos, incluso tenemos la misma estatura. Somos la pareja más parecida. El otro dueto que conozco lo integran Rommel Pacheco y Yahir Ocampo, quien está más alto que su compañero”. 

La dupla

El vínculo Juan Manuel Celaya-Yahel Castillo surgió en el selectivo nacional, en León, Guanajuato, rumbo a la Copa del Mundo China 2018. Conforme al programa establecido por Douglas Shaffer, Juan Manuel únicamente participaría en la prueba individual, pues no contaba con pareja que lo acompañara en sincronizados. 

Sin aparecer entre los favoritos, Celaya ganó la prueba de trampolín un metro y concluyó en la cuarta posición en la final de 3 metros, a sólo 7 puntos del vencedor, Yahel Castillo, en disputada competencia, donde Juan Manuel llegó al evento como ganador de 35 medallas, entre ellas 27 de oro, en ocho ediciones de Olimpiadas Nacionales (ahora Juegos Nacionales Conade). 

A punto de regresar a Estados Unidos, en el penúltimo día de actividades en León, Yahel le envió un mensaje a Juan Manuel por medio de un entrenador y amigo en común. “Habla con Castillo y prueben en trampolín de 3 metros sincronizados”, le sugirió el emisario. 

Yahel fue al grano. Le expuso sus intenciones a Celaya, y le dijo, apenas para convencerlo, que lo veía “muy bien”, que le agradaba la forma en que estaba tirando los clavados, y por eso quería probar los sincronizados con él. “Hablé con mi entrenador, que no se podía quedar porque debía regresar a Estados Unidos, pero aprobó la idea”, cuenta Juan Manuel. 

“Competimos en sincronizados. Hicimos una buena marca y nos ubicamos en el tercer lugar. Nada mal para haber entrenado apenas una hora, cuando mucho”, recuerda.  

Desde entonces trabajan juntos por un mismo ideal: subir al podio olímpico en Tokio 2020, que de paso será el cerrojo del ciclo de Yahel, con antecedentes que abarcan participaciones en los Juegos Olímpicos Beijing 2008 y Londres 2012, series mundial de clavados, Juegos Centroamericanos y del Caribe, y los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011. 

Celaya cree firmemente en el destino. “La verdad, nos vimos como si hubiéramos hecho sincronizados durante mucho tiempo. Las técnicas eran muy similares y hacíamos los mismos clavados. Los dos estamos chaparritos y medio trabados (atléticos). Hasta en eso nos parecemos. De ahí dijimos: ‘vamos a seguir haciendo sincronizados’, pensando que hay mucho futuro”. 

Ambos comparten los mismos gustos por los autos deportivos, aunque en realidad Celaya admite: “me agrada mucho el Porsche Cayman, pero no tengo ni siquiera un Hot wheels de ese modelo”. 

Desde mediados de junio pasado, esta pareja de clavadistas realiza un campamento de dos semanas en la Universidad de Louisiana, donde Juan Manuel estudia gracias a una beca que le tramitó su entrenador en su afán de incluirlo en su equipo de clavados.  

En realidad, Juan Manuel y Yahel ya habían realizado un entrenamiento similar rumbo a la Copa del Mundo 2019, donde se adjudicaron la medalla de bronce y con ello ganaron la plaza olímpica para México. 

Esta vez, “decidimos quedarnos en Estados Unidos con la idea de entrenar sin distracciones, con todas las facilidades que nos ofrece la universidad y el apoyo que la Conade y la federación le brindan a Yahel. Para eso, contamos con mi entrenador Douglas y el preparador físico de Castillo. El propósito es llegar en la mejor forma a los Juegos Olímpicos. Nos estamos adaptando a la altura, más que todo, y diariamente entrenamos 5 horas”. 

El trampolín de 3 metros sincronizados es una de las mayores esperanzas olímpicas en Tokio 2020. No por algo se trata de la disciplina más exitosa del país, que hasta ahora le ha redituado 14 podios olímpicos. 

Del americano a los clavados

Juan Manuel Celaya comenzó en el futbol americano a los 5 años por injerencia de su padre, quien practicó este deporte de joven. Luego incursionó dos años en el futbol soccer, y después practicó la natación con su hermana por mero instinto de sobrevivencia, ante las exigencias de la madre, quien les insistía que al menos aprendieran a nadar. “Nos intentaba proteger de una situación complicada, como puede ser una caída en la alberca o en el río”. 

Su progenitora siempre concibió la idea de que sus hijos, siendo pequeños, realizaran alguna actividad física por simple pasatiempo, como una forma de evitar el sedentarismo en el hogar.  

Pero la natación lo aburrió muy pronto, cuando Juan Manuel rozaba los 8 abriles. “Quería probar algo más”, recuerda. Por coincidencia, su hermana empezó a tomar clases de clavados en la Ciudad Deportiva Monterrey. De inmediato, a Juan Manuel le llamó la atención la forma en que los jóvenes se lanzaban desde la plataforma y el trampolín, “dando giros antes de caer al agua”. 

Después de todo, se trataba de una actividad desconocida para él. “La verdad, no sabía ni quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Estuve en clavados por simple hobby. Fue pura casualidad”. No sabía ni ‘Quién es Quién’ de los clavados, de tal manera que cuando Yahel llegó a entrenar a Ciudad Deportiva no tenía idea quién era. “Sólo lo vi una vez, y nada más…”. 

Ahora admira a Yahel Castillo, a quien suele llamar su “sensei, por aquello de que todos los días aprende algo de él, desde la forma en que debe comportarse en los entrenamientos y en las competencias. “A veces soy el que no tiene pilas y Yahel llega prendidísimo a las rutinas como si él fuera el chico de 22 años. Es el que me aconseja, me guía y me pide que imagine y me sienta muy seguro de mí a la hora de ejecutar los clavados, que desde que me pare en el trampolín esté plenamente convencido de que lo voy a hacer todo bien”. 

En ese sentido, Castillo se convirtió en su referente, su ejemplo a seguir. “Afortunadamente lo tengo de compañero en sincronizados. Él se inició en clavados cuando yo nací. Literalmente, lleva toda una vida de experiencia en esta disciplina”. 

Pese a todo, reconoce: hay ocasiones que a su compañero no le gusta entrenar. “A veces trata de sacarle las vueltas a las repeticiones que tenemos que hacer, y depende el momento si le doy chanza, o no le doy chanza. Pero también hay días en que trae mucha energía, y eso me desespera. Hay jornadas en que cada quien va con su propio ritmo, aunque con él no hay instantes aburridos. Es un tipo agradable, ocurrente…”. 

Un difícil camino

Emigró muy joven a Estados Unidos, donde entrena para alcanzar la meta olímpica. Acaso por eso, extraña a la familia, a los amigos y “la vida normal de un muchacho de 22 años”. A veces se deprime nada más recordar a sus amistades cuando salen de fiesta o de vacaciones, mientras él entrena sin cesar en la pileta. “En ocasiones me pregunto: ¿Por qué sigo aquí?, ¿Por qué no puedo hacer lo mismo que ellos?”. 

En plena adolescencia estuvo a punto de abandonar los clavados. Ocurrió al regresar de su primer Campeonato Panamericano Junior, en septiembre de 2009, en el que todavía compitieron en su último año de juveniles Germán Sánchez e Iván García, medallistas olímpicos (plata) en Londres 2012 en plataforma de 10 metros. 

El mexicano más destacado del evento disputado en Calgary, fue justamente Juan Manuel, en la categoría hasta 11 años. El originario de Nuevo León se colgó tres medallas de oro: la primero en trampolín tres metros, la segunda en plataforma de 5 metros y la tercera en un metro. “Yo venía empezando; era mi primera competencia internacional y fui el único de la selección que trajo tres medallas de oro”. 

Diez años después, se consagró como una de las grandes figuras de los Juegos Panamericanos Lima 2019, donde subió al podio en las tres pruebas en las que tomó parte: oro en trampolín de un metro y en clavados sincronizados en trampolín de 3 metros, junto a Yahel Castillo, y plata en trampolín de tres metros individual. 

Sin embargo, Juan Manuel y Yahel vivieron una jornada de contrastes, pues mientras el primero celebró sus logros: “estaría muy bien que me tomen como nuevo referente, que cuando la gente piense en clavados de inmediato salga una foto mía”. 

En cambio, Castillo fue eliminado en la final individual de trampolín de tres metros”, en la prueba donde Celaya ofreció su mejor versión. “Estoy enfocado en la competencia de los sincronizados de 3 metros. Dejé de lado las pruebas individuales porque así lo decidimos mis entrenadores y yo. En lo particular, mi prioridad son los sincronizados para Tokio 2020”, justificó Yahel en agosto de 2019, apenas concluyó su participación en Lima 2019. 

Por su parte, Juan Manuel, Premio Nacional de Deportes 2020, se mostró optimista: “en un corto tiempo, hemos estado dando buenos resultados”, dijo en referencia al compañero. 

Luego de dos años transcurridos, la dupla Celaya-Castillo es más que una promesa de presea en los postergados Juegos Olímpicos Tokio 2020. Esta pareja mexicana inicia su participación el 28 de julio, en final directa, el primer día de actividades de clavados.

 

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