En España, "no es sí"

miércoles, 12 de octubre de 2016
MADRID (apro).- Felipe VI celebrará su quinta ronda de consultas con los partidos, los días 24 y 25 de este mes, al abrirse la posibilidad de que se pueda formar un nuevo gobierno en España, tras diez meses de bloqueo político e institucional. Todo se inclina a que haya una investidura in extremis del presidente en funciones, Mariano Rajoy, en sesiones en el Congreso de los Diputados a celebrarse los días 29 o 30 de octubre. Esta posibilidad aleja el fantasma de unas terceras elecciones en España. Teniendo como referencia la celebración de las elecciones del pasado 26 de junio (26J) y el intento fallido de Mariano Rajoy (los días 2 y 3 de septiembre) para ser investido, el plazo que marca la Constitución española para la formación de un gobierno es el lunes 31. Es decir, las sesiones del 29 y 30 de octubre son la última oportunidad para tener un gobierno, de no conseguirlo, el monarca disolvería las Cortes españolas (Congreso de los Diputados y Senado) y tendría que convocar nuevas elecciones, que se celebrarían el 25 de diciembre, en plena Navidad. Sin embargo, el nuevo escenario parece ir afianzando la posible formación de un gobierno, recordando que España se rige bajo el sistema político de una monarquía parlamentaria. Pero el también líder del Partido Popular (PP) carece de los votos suficientes para hacer gobierno, por eso necesita el apoyo de otras fuerzas políticas. Es muy factible que siga contando con los votos de Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, y el voto de Coalición Canaria, que estuvieron a su lado en la fallida investidura. Pero le hacen falta los votos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuando menos de 11 de los 85 legisladores de esta formación política, para poder tener un gobierno en minoría. Se da la paradoja de que Rajoy si bien obtuvo mayoría de votos en las elecciones, es un político que arrastra mucho desprestigio, por sus políticas de choque durante la crisis y por los casos de corrupción en su partido. Para el PSOE no es nada fácil explicarle a su electorado por qué va a permitir gobernar a Rajoy, cuando durante la pasada legislatura y en campaña acusó al gobierno del PP por su pasividad contra la corrupción. Al grado de que Rajoy tomaría posesión en medio de la celebración del juicio Gürtel, la mayor trama de corrupción política en España, que atraviesa a su partido. Tras el fracaso en la investidura del 26J, el actual presidente en funciones y el establishment mediático español colocaron al entonces líder socialista Pedro Sánchez como el responsable del bloqueo institucional y de ir a unas eventuales terceras elecciones al no permitir gobernar a Rajoy. La frase emblemática de Sánchez “no es no” a un gobierno del PP y de Mariano Rajoy, porque su oferta electoral era contraría a las políticas del líder del PP. Pedro Sánchez estuvo dos años y tres meses al frente de la Secretaría General del PSOE, tiempo en el que el partido obtuvo los peores resultados electorales de su historia: Perdió las elecciones generales, las municipales, las elecciones regionales en Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco. Los malos resultados electorales y no permitir un gobierno de Rajoy sublevó a los críticos de Sánchez dentro de las filas socialistas. Esto dividió al partido. Y entonces el aparato del partido, encabezado por el expresidente Felipe González y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, maniobró para deshacerse de él. Para muchos españoles fue un hecho bochornoso ver al PSOE en una pelea interna y dar un golpe de timón para deshacerse de un dirigente electo por las bases. Felipe González mostró que no es el “jarrón chino” que como expresidente dice ser (“porque nadie sabe dónde ponerlo”). En una entrevista de radio desde Chile, el expresidente reprochó que Pedro Sánchez lo había “engañado” porque le había prometido que se abstendría para permitir el gobierno del PP, pese a que la decisión del Comité Federal socialista era no permitir el gobierno de Rajoy. A eso se sumó la ofensiva que inició el diario El País, muy cercano a Felipe González, al definir su posición editorial contra Pedro Sánchez. En un agresivo editorial titulado “Salvar al PSOE”, publicado el 30 de septiembre, acusa: “Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso”. La publicación provocó que la redacción del diario se levantara en pie de guerra por la artillería verbal y las malas formas para deslegitimar a Sánchez y pedir su dimisión. El 1 de octubre, el partido se deshizo de Pedro Sánchez y nombró a una comisión gestora que encabeza Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias, quien prepara una sesión del Comité Federal, donde se decidirá la posición del partido ante la inminente sesión de investidura de Rajoy. No hay ya muchas dudas, salvo sorpresa, de que la postura será la abstención. Lo que no está claro es si se acordarán la abstención en bloque de los 85 diputados socialistas o sólo los 11 necesarios, es decir, una “abstención técnica”. La convocatoria del rey Felipe VI a una nueva ronda de contactos le facilita al PSOE el tránsito del “no es no” de Pedro Sánchez, al “no es sí” de la comisión gestora. Es casi seguro que Pedro Sánchez y quizá sus más leales rompan la disciplina de partido y, en coherencia, voten en contra de la investidura de Mariano Rajoy. La gestora está buscando los mecanismos para que esa indisciplina sea lo menos gravosa para el PSOE, pero es casi inevitable. Tras el desaseado y traumático proceso para deshacerse de Sánchez, la gestora tiene enormes dificultades para suturar las heridas causadas. Todo esto es un laberinto y los ojos están puestos en la solución que venga del PSOE. Unas terceras elecciones serían desastrosas para este partido. Pero eso no es todo. La otra cara de la moneda es que permitir un gobierno Rajoy dinamitaría al PSOE para liderar la oposición, que seguramente recaerá en Podemos, el partido de Pablo Iglesias. Es posible que Felipe VI viaje a Colombia para participar en la Cumbre Iberoamericana prevista para celebrarse en Cartagena de Indias los días 28 y 29 de este mes, cuando se esté celebrando la investidura de gobierno y que en España inicie el llamado desbloqueo que quizá no lo sea. La abstención del PSOE es sólo una parte. Después de ello, Rajoy algo tendrá que ofrecerle a los socialistas para iniciar reformas que le permitan capitanear la oposición, pero tienen una piedra en el zapato, Podemos, que es casi seguro que endurecerá su discurso y retomará su presencia en las calles, para encabezar la verdadera oposición ciudadana. Y vendrá una nueva etapa en la política española.

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