Armas en conflicto

miércoles, 30 de marzo de 2016
Madrid (apro).- La guerra civil en Siria y la expansión de Daesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico) en ese país y en Irak, provocaron un aumento en las importaciones de armas en la región. Esto abre nuevamente el debate sobre el que organizaciones civiles de Europa denuncian desde hace tiempo, la nada ética exportación de material bélico en zonas de tan inestables equilibrios. Y pone el foco en los países y las entidades financieras o privadas que invierten en esta industria. La polémica tiene mayor impacto si al cuadro se añaden las imágenes de miles de desplazados huyendo hacia Europa por la violencia y los atentados de las células terroristas de Daesh en París y Bruselas. Ambas imágenes dejan en claro que el conflicto no es exclusivamente regional, que sus consecuencias empiezan a expandirse. Un día después de los atentados del 13 de noviembre en París, el primer ministro francés, Manuel Valls, declaró que Francia está “en guerra” y que atacarían a Daesh en el terreno, cosa que cumplieron. Bélgica hizo un anuncio similar tras los ataques al aeropuerto y el metro de Bruselas, de atacar con su aviación los enclaves de los terroristas. Hay que recordar que fue la represión desproporcionada de Bashar al Asad contra las movilizaciones de la primavera árabe en Siria, en 2010, lo que marcó el inicio del incendio regional al que se fueron sumando actores, como diversas facciones opositoras y guerrillas fuertemente armadas, así como la expansión del Estado Islámico en importantes zonas de ese país. El conflicto disparó la venta de armas de Rusia a Siria. En cinco años, el país gobernado por Vladimir Putin exportó armas a Damasco por un valor de 1,800 millones de dólares, 98% de los cuales se concentró entre 2010 y 2013, según información de UN Comtrade, la agencia de estadísticas de Naciones Unidas. En menor medida, también hubo importaciones sirias desde Irán, Turquía y Egipto. A su vez, ante el temor al contagio sirio y la presencia del Estado Islámico, Irak importó armamento de Estados Unidos, el cual triplicó los máximos registrados tras la invasión del país en 2003. Entre los cinco principales proveedores de Irak también aparece Rusia. Pero, ¿son los únicos actores? En España surgió el cuestionamiento de si existen armas de su industria militar en la región, tanto en Siria como en Irak. Por separado, la Subdirección General de Comercio Exterior e Material de Defensa y de Doble Uso y la misma UN Comtrade concluyen que no se les vendieron armas ni equipos a esos dos países en lo que va de este siglo. Sin embargo, otros actores en la región sí han importado armas españolas como Israel; Turquía; Arabia Saudí; Emiratos Árabes Unidos; Líbano; Irán y Egipto. España es el séptimo mayor vendedor de armas de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), en su informe que comprende de 2010 a 2014, dado a conocer en marzo del 2015. Sólo en 2014, España ingresó más de 3 mil millones de euros con la exportación de armas, munición y material militar, según los informes del Centro Delás de Estudios sobre Justicia y Paz. El principal importador de equipo español es Reino Unido, con un monto cercano a los 863 millones de euros; Francia con 520,699 millones; Arabia Saudí con más de 400 millones de euros; Turquía, con casi 244 millones de euros y Egipto con casi 108 millones. Pero en el primer semestre de 2015, España registró ventas récord de equipo bélico a Arabia Saudí, por un monto de 447,6 millones de euros, 26% del total de todo el material de defensa exportado. Este equipo comprendía dos aviones de reabastecimiento en vuelo MRTT fabricados en las instalaciones de Airbus en Getafe (Madrid), repuestos para aviones de transporte militar, piezas para motores de aviones caza de combate, munición ligera y una estación de control remoto para armas, informó la Cadena SER. España también vendió a Irak munición de artillería y bombas en el mismo período de 2015. Jordi Calvo, investigador del Centro Delás, explicó a Dossier Euro que la clave y la mayor preocupación está en las ventas a Arabia Saudí, cuyo régimen “está bombardeando amplias zonas de Yemen y existen indicios de que, junto con Turquía, está suministrando armas a los opositores al régimen de Bashar Al Asad”. En febrero, Arabia Saudí y Turquía dieron a conocer que estudiaban una posible incursión terrestre en Siria y los aviones caza-bombarderos saudí fueron estacionados en una base militar turca. El informe Jugando con Fuego, elaborado por Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón, advertía que el problema clave se centra en Arabia Saudí, un país que es origen de la inestabilidad por su influencia regional, y sobre el que dichas organizaciones señalan que han recibido informes no confirmados de envíos de armas desde Arabia Saudí a “actores no estatales en Siria y Yemen” que, a su vez, fueron empleados en “la comisión de graves abusos”. El 25 de febrero, el Parlamento Europeo aprobó una petición a la Unión Europea para que aplique un embargo de armas inmediato a Arabia Saudí, que encabeza la coalición que desde 2015 bombardea Yemen, debido a la crisis humanitaria en este país africano. El acuerdo parlamentario acusaba que Reino Unido y España habían aumentado “significativamente” sus exportaciones a ese país del Medio Oriente. Otros proveedores significativos son Alemania y Francia. Las organizaciones dedicadas a dar seguimiento a la producción y exportaciones de equipo militar, como el Centro Delás, entre otros, se quejan de la opacidad con la que el gobierno español maneja esa información, en contraste con el más ágil acceso que dan Estados Unidos, Reino Unido o los países nórdicos. Calvo sostiene que “existen informes y evidencias que Arabia Saudí y Qatar han armado a rebeldes moderados para combatir en Siria e Irak. Además que existen hombres acaudalados del mundo musulmán de estas dos naciones que están financiando a Daesh y otros grupos”. En junio de 2014, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, pidió a los países del Golfo Pérsico congelar las ayudas económicas a grupos rebeldes sirios, incluidos los de tendencia moderada. El politólogo Hasan Hasan, experto en grupos extremistas, afirmó al diario El Mundo que una de las fuentes de financiamiento de Daesh llega de países como Arabia Saudí, Qatar y Kuwait. “Se benefician de las donaciones de hombres acaudalados del mundo musulmán, mayoritariamente de países del Golfo. Pero no se puede decir que esté financiando a través de canales oficiales. Son donantes privados que creen en el proyecto del Estado Islámico y que quieren contribuir en su lucha contra sus enemigos, Damasco y Bagdad”, explicó. Las ventas de equipo militar español a Reino Unido y Francia son igualmente controversiales, porque estarían violando los lineamientos éticos de la Unión Europea, que prohíbe la venta de material militar o munición a países en conflicto. Esto debido a que en diciembre de 2015, tras la aprobación del Parlamento Británico, el ejército del Reino Unido se sumó a la coalición de países que bombardean al Estado Islámico en Siria. Luego de los atentados en París, Francia inició sus bombardeos en Raqqa y desplazó a la zona su portaviones ´Charles de Gaulle´. En septiembre de 2008, el semanario Proceso publicó un reportaje titulado Financieros de la guerra, en el que detallaba cómo empresas españolas, en especial los bancos BBVA y Santander, la energética Unión Fenosa, Iberdrola y Telefónica, estaban financiando empresas productoras y exportadoras de armas y equipo militar. Desde entonces, las cosas no han cambiado mucho: el 11 de marzo pasado, el Centro Delás y SETEM (organización que lucha contra la desigualdad en países en desarrollo) dieron a conocer información actualizada de su campaña “BBVA sin armas”, en la que señalan que este banco –con fuerte anclaje en México— financia 8 compañías fabricantes de armas nucleares y a 7 de las empresas de armas españolas más importantes. El banco ocupa el liderazgo en inversiones en armamento en España, con más de 3 mil millones de euros entre 2011 y 2015. Ese día, los activistas e investigadores de dicha campaña intervinieron en la Junta General de Accionistas de BBVA, celebrada en Bilbao, para denunciar que están financiando a empresas como Maxam, con 204 millones; Navantia con 81,8 millones; Sener con 2,3 millones; Indra con 4,9 millones en acciones y un millón en bonos; EADS con 110 millones en acciones y bonos y Santa Bárbara con financiamiento de 144 millones de euros. De acuerdo al informe Don´t Bank on the Bomb de la ONG internacional PAX, BBVA financia arsenal nuclear por 3,171 millones de dólares (2,820 millones de euros), como a la empresa Boeing que abastece, repara y realiza el mantenimiento tanto en el ejército americano como en el británico de misiles Trident II-D5, que son los misiles balísticos para los submarinos M51, capaces de lanzar doce cabezas nucleares a objetivos distintos. Otorgó tres préstamos a empresa italiana Finmeccanica, que diseña y desarrolla los vehículos de transporte para los misiles Minuteman III. Otorgó dos créditos a Jacobs Engineering, la empresa inversora de la corporación Atomic Weapons Establishment (AWE-ML), que son las instalaciones del gobierno británico para la fabricación del arsenal atómico del ejército inglés, en particular para la construcción de los misiles Trident III, entre otras. Los investigadores de las dos ong también participaron el 18 de marzo en la Junta General de accionistas del Banco Santander para poner en conocimiento una situación similar: que esta institución financió con 235 millones de euros a las principales empresas de armas españolas y que invirtió 1,675 millones de dólares en armas nucleares. También financió a cinco empresas de armas españolas, entre ellas Maxam, una de los principales fabricantes y exportadores de explosivos y municiones del mundo. El comunicado de Centro Delás y SETEM advierte que “recientemente se ha descubierto que Maxam ha podido financiar explosivos militares destinados a la fuera de Siria y en la República Centroafricana”. Por todo ello, Jordi Calvo advierte que una de las exigencias que hicieron a ambas instituciones bancarias es apelar a su responsabilidad y exigirles la cancelación inmediata de sus inversiones en destinos tan controvertidos”. Hasta ahora, el gran negocio de la industria militar en el inestable Medio Oriente, dice, muestra lo poco ética que son esas inversiones, pero también, y cada vez más, se va generando un debate público sobre el papel de esos gobiernos y la banca que busca enriquecerse a costa del negocio de las armas.

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