'Cuéntame cómo pasó”, ficción superada por la realidad

miércoles, 11 de mayo de 2016
MADRID (apro).— La familia Alcántara es la referencia de la España de la transición. Los televidentes de la serie de televisión “Cuéntame cómo pasó”, vieron en el seno de esta familia el reflejo de lo que este país vivió desde los últimos años del régimen franquista hasta entrado el período democrático. Sin embargo, la realidad parece haber superado a la ficción, cuando los #PanamaPapers destaparon que sus principales protagonistas, Imanol Arias y Ana Duato, en la vida real, constituyeron un entramado de sociedades opacas para no tributar ante Hacienda. Quizá sin proponérselo, ambos protagonistas de esta serie que muchos televidentes ven también en México y otros países de América, se convirtieron en el fiel reflejo de lo que sucede entre algunos empresarios y políticos españoles, que públicamente anteponen el orgullo patrio, pero sin rubor desvían sus caudales a paraísos fiscales mediante entramados de ingeniería financiera para evitar ser objetivo del fisco. La investigación internacional sobre los archivos del despacho panameño Mossack Fonseca, que encabezan el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeustsche Zeitung, cuyos socios españoles son ElConfidencial.com y La Sexta televisión, puso al descubierto un buen número de nombres –como en el capítulo México lo hace la revista Proceso—. Uno de los primeros y más emblemáticos nombres en surgir en España, fue el de la infanta Pilar de Borbón, tía del monarca Felipe VI, por mantener una sociedad opaca creada por el referido despacho. Se trata de la sociedad Delantera Financiera, que se abrió en agosto de 1974, un mes después que su hermano, el entonces príncipe de España, Juan Carlos de Borbón, asumiera interinamente la Jefatura del Estado debido al grave deterioro de la salud del dictador Francisco Franco. La sociedad cerró cuarenta años después, el 24 de junio de 2014, cinco días después de que Felipe VI fuera proclamado rey de España. El caso guarda un simbolismo aplastante, por ser la hermana del anterior Jefe del Estado español y tía del actual (Felipe VI), el máximo representante institucional del país. No obstante, el argumento de esta integrante de la familia real fue que lo hizo por razones de seguridad, porque en los años 70 la banda terrorista ETA amenazó con secuestrar a su padre, el conde de Barcelona, Juan de Borbón. Y afirmó que cumplió con sus obligaciones fiscales. La cascada de nombres siguió: El ministro de Industria José Manuel Soria, mantuvo sociedades offshore en Bahamas, sin embargo, su cínico desmentido y su mala gestión del escándalo, lo orillaron a dimitir del gobierno. También apareció en los papeles del despacho panameño Rodrigo Rato, exdirector del FMI, vicepresidente económico de José María Aznar y referente en el Partido Popular, porque recurrió a Mossack Fonseca para disolver sus sociedades opacas Red Rose y Westcastle Corporation, actualmente bajo la lupa de la Agencia Tributaria. Mar García Vaquero, actual esposa del expresidente Felipe González, aparece con una cuenta en Suiza de una sociedad que registró en la isla Nieu, en el Pacífico; Micaela Domecq, esposa del Comisario Europeo de Acción por el Clima y la Energía, fue apoderada de varias sociedades opacas desde donde se administraban varias cuentas en Suiza y Oleguer Pujol, hijo del patriarca de la política catalana, hoy defenestrado, hizo operaciones con el Banco Santander, a través de sociedades offshore. Los futbolistas Lionel Messi y Diego Forlán, en el mundo del deporte, son algunos de los casos más sonados al recurrir al mismo esquema. El Premio Nobel, Mario Vargas Llosa; el director de cine, Pedro Almodóvar y su hermano Agustín, productor de sus películas o el cantante Bertín Osborne, también son los nombres de la cultura en el capítulo español de los #PanamaPapers. Del mundo empresarial y la banca destacan los nombres de Miguel Blesa, de Caja Madrid o Joan Pau Prats de BPA; Demetrio Carceller de la cervecera Damm; Eugenio Mera Olivella, expresidente de Burberry; Manuel Fernández de Souza, de Pescanova; Rafael Ansón, de la Real Academia de Gastronomía Española o los grupos hoteleros RIU y Meliá, con fuerte implantación en el sureste mexicano. Por ello, el caso de los protagonistas de la serie que transmite Televisión Española –y que paga a la productora con los impuestos de todos los españoles— aquí cayó como balde de agua fría, porque infinidad de familias se veían reflejadas en cada capítulo de este culebrón. La razón fue descubrir que el muy consentido actor Imanol Arias tuvo una offshore entre 1998 y 2000 en la isla Niue, considerada por la Unión Europea como paraíso fiscal. El despacho panameño le creó el instrumento Trekel Trading Limited para controlar una cuenta en el Banque Franck de Ginebra, según las publicaciones referidas. Sin embargo, sus explicaciones de que había sido una cosa puntual, quedó rápidamente hecha añicos cuando, días después, la Fiscalía Anticorrupción y la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional intervinieron el despacho madrileño Nummaria, para actuar contra sus responsables por delitos de evasión fiscal y blanqueo de capitales, al participar en la creación de sociedades offshore en paraísos fiscales. El actor y su coprotagonista, Ana Duato, aparecen entre las 42 personas que crearon sociedades offshore con esta firma española, para evadir impuestos de las propias ganancias que obtenían de la serie. En conjunto, se les acusa de evadir una cifra que oscila en los tres millones de euros. Ambos actores están en la causa que abrió el Juzgado Centro de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, donde se les acusa por delitos fiscales y blanqueo de capitales. Las autoridades fiscales y la Audiencia Nacional tienen en la mira los nombres de la lista española de los #PanamaPapers. Sin retórica, pero la pregunta es obligada: ¿Y en México, cuándo veremos la acción real de Hacienda y de la PGR contra los muchos nombres de mexicanos que aparecen en los PanamaPapers?

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