Protocolos contra agresiones sexuales

miércoles, 17 de agosto de 2016
MADRID (apro).— “Intenté escaparme, pero no pude. Me taparon la boca para que no gritara”, relató en su declaración una joven que fue víctima de una agresión sexual tumultuaria en Pamplona, el 7 de julio pasado, durante la primera noche del popular festejo de los Sanfermines. Los cinco responsables de violar a esta joven de 18 años –uno de ellos militar y otro Guardia Civil— fueron detenidos. Se les acusa de perpetrar una “violación colectiva y totalmente planificada”, de acuerdo al atestado judicial elaborado por el magistrado del Tribunal Superior de Navarra (norte de España) que lleva el caso. Los pormenores del proceder de estos presuntos responsables son retorcidos en extremo: Primero, por la gravedad de la violación repetidamente cometida por los cinco agresores, mientras la joven era sometida, pero también porque video-grabaron la agresión en la que unos a otros se animaban a continuar y bromeaban esperando su turno; se burlaban de la víctima, según el documento judicial. Uno de los responsables robó la tarjeta SIM y la batería del teléfono celular de la agredida, para impedirle que pidiera ayuda y luego huyeron. A los detenidos se les impuso una fianza de 500 mil euros y en septiembre inicia el juicio. Los colectivos que defienden los derechos de la mujer en Pamplona y otros sitios de España, han denunciado desde los años 90 como se extendía la práctica del “todo se vale” entre los jóvenes que, animados por el alcohol y los amigos, cometen tocamientos y otro tipo de agresiones sexuales en estos festejos. Desde hace tres años, estos grupos consiguieron una mayor implicación de las distintas autoridades. De hecho, el caso de esta joven que fue violada por cinco hombres, no cayó en saco roto, ni hubo silencio institucional. El mismo 7 de julio hubo una concentración de miles de personas que abarrotaron la Plaza del Castillo, en el centro de Pamplona para expresar su rechazo a las agresiones sexuales en los Sanfermines, convocada por la Plataforma de Mujeres contra la Violencia Sexista y la Plataforma Gora Iruñea. El 12 de ese mes, se repitió la concentración. En ésta, como en la primera, los pamploneses portaron un símbolo contra las agresiones sexistas en las fiestas populares, el lema “No es no” pintado en rojo sobre la palma de una mano. La concentración fue silenciosa y solo se mostraban los brazos en alto para hacer visible el lema. En siete días de estas fiestas taurinas, donde los jóvenes corren al lado de la manada por las calles de la ciudad, se reportaron cuatro denuncias de agresión sexual, una por intento de agresión sexual y siete más por abusos sexuales. Se produjeron 12 detenciones, entre ellos los cinco que perpetraron la violación tumultuaria. Los colectivos de mujeres consiguieron con su tenaz trabajo, que el Ayuntamiento de Pamplona, el gobierno de Navarra y el Parlamento foral se implicaran y trabajaran en machacantes campañas de información para rechazar las agresiones sexuales, animar a las víctimas a denunciar, estimular que la ciudadanía participara en las concentraciones, movimiento al que se sumaron las peñas de aficionados a los toros. La Junta de Protección Civil se reunió continuamente con autoridades locales y nacionales, con el fin de montar medidas de seguridad para garantizar los derechos de las mujeres y evitar esos incidentes. Uno de los énfasis en estos esfuerzos fue cambiar el modelo cultural en el que se suele proteger o justificar al agresor y se responsabiliza a la víctima, incluso pidiéndoles condescendencia para recibir piropos o cualquier tipo de acoso justificándolo bajo la premisa de la fiesta o de las costumbres. La prensa local publicó el 13 de julio unas declaraciones de su alcalde, Joseba Asiron –quien compareció permanentemente ante los medios para ofrecer información— en las que recordó que empieza todo “el rosario de fiestas en todo el Estado, creemos que es buen momento para que las ciudades vayan tomando postura y se retome la voluntad del ayuntamiento de Pamplona de liderar la lucha contra las agresiones sexistas”. La idea fue mostrar “tolerancia cero” a cualquier tipo de agresión y hacer muestras públicas de repudio. Se insistió en la importancia de la denuncia. “Lo que no se denuncia, no existe, y por tanto, no se le pone solución”, insiste desde Andrea un colectivo en defensa de la mujer que aplaudió que la convocatoria a la concentración del día 12, hubiera surgido de las propias peñas de aficionados a la fiesta taurina. El caso de los Sanfermines situó el tema en las pantallas de la televisión en las portadas de los medios, recordaba Marta Borraz, en un artículo publicado en Eldiario.es. Recordó que el movimiento feminista vio cómo sus reivindicaciones empezaban a calar y ayudaban a construir todo un protocolo de actuación elaborado por el Ayuntamiento de Pamplona, para combatir esta práctica tan extendida en esta y otras fiestas a lo largo de España. Estos esfuerzos se vieron materializados hace tres años en un grupo de trabajo denominado Sanfermines en Igualdad, con casetas de información y un teléfono de urgencia. Desde entonces, otros ayuntamientos como Bilbao, Vitoria, Huesca y Málaga, empezaron a poner en marcha protocolos similares para mostrar su rechazo a estas conductas delictivas. En las recientes fiestas de Lavapiés, el multicultural barrio castizo de Madrid, grupos de mujeres gestionaron sus propios mecanismos contra estas agresiones machistas, basado en la experiencia de los colectivos vascos y catalanes, recordó Borraz. “Lavapiés. Libre de violencias machistas”, se llamó su mecanismo. Entre los mecanismos aquí implementados está que un círculo morado, que vigila y atiende estos casos, dispone parar la música de la fiesta para llamar la atención ante la comisión de cualquier agresión sexual; apoyan a la víctima con servicios médicos y para interponer una denuncia. Los mecanismos incluyen también concentraciones tras una agresión, con el fin de que el agresor se sienta señalado, decía en dicho artículo Idoia Gómez, del movimiento en Vitoria, que elaboró un manual específico para las fiestas de la Virgen Blanca. Málaga elaboró un protocolo de coordinación con el Colegio de Abogados de la ciudad, con un teléfono de atención a víctimas 24 horas, durante el período que duren sus fiestas tradicionales, distribuyen material informativo y acciones de sensibilización. Está claro que estos mecanismos son una reivindicación que desde hace años vienen impulsando los colectivos de atención a los derechos de las mujeres y de los que ahora se están alimentando las autoridades de varias ciudades. No obstante, es un buen ejemplo que los colectivos hayan empujado a sus gobernantes a poner en marcha protocolos que están sirviendo para sensibilizar a la población, atender y disminuir los casos de agresiones sexuales. Es un magnífico ejemplo que bien se debería poner en marcha en muchos otros países, México incluido, por supuesto, para poner freno a ese abuso de poder, tan extendido en estos días.

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