Blinda gobierno economía hasta el 2013; solicita a FMI ampliar crédito a 73 MMDD

martes, 14 de diciembre de 2010

MÉXICO, DF, 14 de diciembre (apro).- Toda vez que persiste la “incertidumbre en el entorno mundial”, pues la recuperación de muchas economías es frágil –sobre todo en Europa y la de Estados Unidos--, el gobierno mexicano solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) una ampliación y la renovación anticipada de la Línea de Crédito Flexible (LCF), contratada desde 2009.
Dicha línea crediticia, que hoy es de 47 mil millones de dólares, se ampliaría, de ser aprobada la solicitud, a 73 mil millones de dólares, con un plazo de dos años.
    La solicitud se dio a conocer este martes en un acto en la residencia oficial de Los Pinos, encabezado por el presidente Felipe Calderón, quien estuvo acompañado por el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero; el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Cartsens, y el director gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn.
    La línea de crédito flexible se otorgó originalmente al país en abril de 2009; se renovó en 2010, con vencimiento a abril de 2011. De ser aceptada la solicitud, la línea renovada y ampliada vencería en abril de 2013.
    Vale recordar que el crédito flexible tiene una tasa de interés de 2.84%, más una comisión inicial (“tarifa compromiso”) de 0.27%, que será devuelta al desembolso de la línea. Dichas tasas son mucho más bajas que las de los préstamos tradicionales del FMI.
    En caso de que se use la totalidad de la línea de crédito, el plazo para el pago es igual que en un esquema tradicional del FMI, es decir, con vencimiento de 3.2 años a 5 años.
    La diferencia con los préstamos tradicionales es que éste --que forma parte del programa Línea de Crédito Flexible que aprobó el Fondo el 24 de marzo de 2009 para apoyar a países macroeconómicamente sólidos-- no está sujeto a ninguna condicionalidad en relación con la política económica del país.
 En el acto en Los Pinos, el presidente Calderón precisó que el país no planea emplear la LCF, en virtud de que “se trata de una línea de carácter precautorio que, al igual que en anteriores ocasiones, México no contempla utilizar”.
    Por su parte, el titular de la Secretaría de Hacienda explicó que la línea de crédito flexible complementa el nivel de reservas internacionales y ayudará a enfrentar cualquier situación o choque proveniente del exterior.
“Ante un momento de gran incertidumbre en Europa y en Estados Unidos, la Línea de Crédito Flexible es un buen amortiguador ante posibles choques externos”, puntualizó.
El funcionario señaló que los recursos acumulados en las reservas internacionales --cerca de los 115 mil millones de dólares-- más los 73 mil millones de la LCF, suman alrededor de 200 mil millones de dólares que estarán disponibles ante posibles perturbaciones externas.
Durante su participación, Carstens Carstens indicó que la ayuda económica entregada por el organismo internacional es una respuesta a la estabilidad financiera del país.
“Se trata de una línea de carácter precautorio y sólo protegerá a las finanzas ante una situación adversa en los próximos dos años”, acotó.
Son incentivos eficaces a quienes han cumplido responsablemente con su política económica, insistió el responsable del Banxico.
Al respecto, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, señaló que los países que no cuentan con una reserva acumulada no podrán resistir una eventual presión externa.
México, agregó, merece la ampliación de la Línea de Crédito Flexible por alrededor de 73 mil millones de dólares, porque –dijo– es un país confiable. Se trata, añadió, de un “miembro platino” del FMI, pues es el primer país en solicitar este crédito.
“Es un otorgamiento para los miembros platino que tienen gran desempeño, y es muy importante este estatus entre la comunidad internacional”, enfatizó Strauss-Kahn.
Refirió que de acuerdo con los criterios del Consejo de Administración del FMI, el país que pretenda la LCF debe tener una política correcta. En ese sentido, reconoció la instrumentación de estrategias de México durante la crisis de 2009.
Este es un primer paso para el cambio de un sistema monetario internacional a uno de multidivisas, donde predominarán varias monedas, por lo que representa un modelo histórico, apuntó.