Crisis fiscal europea no impactará a México: Carstens

miércoles, 28 de abril de 2010

MÉXICO, DF, 28 de abril (apro).- La crisis fiscal que convulsiona a algunos países europeos, particularmente a Grecia, no tendrá por el momento mayor impacto en la economía mexicana, aseguró Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Banxico).
    Sin embargo, reconoció que si se exacerba la crisis allá, el PIB mundial se contraerá y obligará a México --y a todos los países emergentes-- a buscar fuentes internas de crecimiento, pues por ahora la recuperación sigue sustentada en el mercado externo, en las exportaciones, de entre las cuales destacan las manufactureras, que han crecido de “manera importante” y de entre ellas, las automotrices, que han avanzado “de forma espectacular”.
    Y eso es un problema, dijo, pues el mercado interno del país sigue débil: el gasto interno no ha crecido de manera importante, el consumo privado ha tenido un endeble crecimiento; la inversión fija bruta no crece lo suficiente y el sector de la construcción aun muestra caídas.
    Además, dijo Carstens, el crédito a los hogares y el financiamiento interno a las empresas sigue negativo. “El crédito bancario no ha repuntado, a pesar de que hay condiciones macroeconómicas para que lo haga”, señaló.
    Más todavía, la desocupación sigue alta, aun cuando se ha creado un número importante de nuevos puestos de trabajo. La subocupación también es muy alta, dijo.
    El gobernador del Banxico presentó hoy el informe trimestral de inflación, evento en el que tradicionalmente expone las nuevas proyecciones de crecimiento económico para el año en curso, las metas de inflación, los pronósticos de empleo y de déficit en cuenta corriente.
    En ese sentido, el Banco de México mantuvo sus más recientes pronósticos de crecimiento económico para este año, de entre 4% y 5%, y la meta de inflación sigue siendo de 4.75% para el primer trimestre.
En donde sí modificó sus expectativas fue en materia de empleo.
En el informe correspondiente al último trimestre de 2009, Banxico estimaba una creación neta de empleos para 2010 de entre 350 mil y 450 mil nuevos puestos de trabajo.
Ahora, la nueva estimación es de entre 500 mil y 600 mil nuevos empleos.
Carstens, por otra parte, rechazó que la reciente apreciación del peso –por la entrada masiva de dólares, sobre todo al mercado financiero-- signifique una ‘sobrevaluación’ de la moneda nacional que lastime a los exportadores –pues reciben menos dólares por sus productos--, que ya se han quejado.
Dijo que el peso fue una de las monedas que más se depreciaron en la crisis internacional.
Defendió que el tipo de cambio real, justo el que es determinado por las exportaciones, aún está por debajo del nivel que tenía antes de la crisis.
Ante las preguntas insistentes sobre los efectos de la crisis en Grecia y Portugal, Cartsens dijo que la economía nacional está ‘blindada’ por el momento, tanto por las políticas fiscales contracíclicas que se han venido aplicando, como por la fuerte acumulación de reservas, que rebasan los 97 mil millones de dólares.
Además, está la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional (FMI), por 47 mil millones de dólares, que podría utilizarse en caso de que se presente un choque externo.
Y finalmente, otra defensa más de la economía nacional lo constituye el manejo de la deuda externa, en el que se han pactado con el exterior tasas de interés muy bajas y por periodos muy largos; es decir, no hay vencimientos de corto plazo que presionen las finanzas públicas.
Sin embargo, aun cuando se mostró optimista, Carstens no dejó de reconocer los riesgos latentes que amenazan la economía y las propias metas de inflación.
Entre ellos, que haya una repentina reversión de los flujos de capital, que inducirían a un ajuste cambiario abrupto y súbito; la posibilidad de que la recuperación sea menos vigorosa de lo que se anticipó, lo cual añadiría presiones inflacionarias de demanda, y por último, la alta volatilidad de los precios de las frutas y verduras, como se ha observado recientemente.