El "apagón": otro decretazo electorero

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sin consultar a los legisladores y sin resolver los problemas más importantes en materia de medios electrónicos y telecomunicaciones, Felipe Calderón aprovechó el escaparate de su IV Informe de Gobierno para anunciar un decreto relativo a la televisión digital. La medida no sólo constituye “un golpe de timón”, sino que, de acuerdo con los expertos, tiene tintes electorales, vulnera la legalidad y terminará dando más a los que más tienen…

MÉXICO, D.F., 4 de septiembre (Proceso).- Sin comprometerse a una reforma integral en materia de medios electrónicos y telecomunicaciones, y estableciendo un calendario coincidente con los tiempos de la sucesión de 2012, el nuevo decreto de Felipe Calderón relativo a la transición hacia la televisión digital terrestre (TDT) constituye “un golpe de timón” y no resuelve ninguno de los temas pendientes y más graves en el sector.

          Al presentar su cuarto informe de gobierno, Calderón causó sorpresa con el anuncio del nuevo decreto, que modifica el acuerdo sobre el Estándar Tecnológico de Televisión Digital Terrestre, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 2 de julio de 2004, durante el gobierno de Vicente Fox.

         Sin consulta previa con legisladores o agrupaciones especializadas en el tema, el decretazo de Calderón está en sintonía con las dos recientes licitaciones en telecomunicaciones –la de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y la banda 1.7 Ghz para telefonía móvil-- que beneficiaron a Televisa y sus socios, con la creación de un Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) que le da a la Presidencia de la República el control de los medios públicos, y con la designación de Mony de Swaan, exasesor de Juan Molinar Horcasitas, como presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones.

          Especialistas consultados por Proceso coincidieron en que se trata de    una tendencia del gobierno calderonista para “recuperar el control presidencial” en la política de medios electrónicos y “darle la vuelta al Congreso”, donde no ha prosperado ninguna de las reformas propuestas a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la Ley Federal de Telecomunicaciones.

          El acuerdo original sobre la transición hacia la televisión digital, redactado y promovido por asesores de Televisa y TV Azteca durante el gobierno de Vicente Fox, estableció que el llamado “apagón analógico” sería en 2021 y adoptó como estándar tecnológico el modelo estadunidense conocido como Advanced Televission Systems Committee (ATSC).

         Ese acuerdo fue ampliamente benéfico para los concesionarios, ya que permitió la prórroga automática hasta el 2021 de sus 462 concesiones de televisión, 94% acaparadas por Televisa y TV Azteca; les asignó un “canal adicional”, conocido también como canal espejo, y no estableció la posibilidad de que otros competidores pudieran obtener nuevas frecuencias ni de que se dieran servicios convergentes en telefonía, internet o televisión restringida (el triple play).

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1766 de la revista Proceso, ya en circulación.

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