Enfrentan 28 millones de mexicanos carencias para alimentarse: Coneval

viernes, 14 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- En el país existen 28 millones de personas que enfrentan carencias para alimentarse, reveló hoy el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En otras palabras, 24.8 de cada 100 personas se encuentran en esta situación, según el Coneval, en la que, por la ausencia de recursos, al menos algún miembro del hogar no contó en todo momento con comida suficiente para llevar una vida activa y sana. El organismo señaló que de acuerdo con la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA), existen cuatro posibles grados: inseguridad severa, moderada, leve y seguridad alimentaria. En la seguridad alimentaria –donde las personas no tienen dificultades para alimentarse– se encuentran 62 millones de mexicanos hasta el 2010, cuando en el 2008 había 58 millones en esa situación. En el otro extremo, que es la inseguridad alimentaria severa, aumentó la población en esa condición, al pasar de 8.9 por cada 100 personas en el 2008 a 10.8 por cada 100 mexicanos el año anterior. Mientras que la inseguridad alimentaria moderada creció entre esos años al pasar de 12.8 a 14%. De acuerdo con el Coneval, las entidades federativas en las cuales hubo mayor porcentaje de población con carencia a la alimentación en el 2010 fueron aquellas con mayor índice de pobreza: Guerrero con 42.6%; Tabasco, 33.3; México 31.6; Campeche, 31.1; Chiapas, 30.3; San Luis Potosí, 30.1; Hidalgo, 29.0; Michoacán, 28.8; Puebla, 27.4, y Oaxaca con 26.6%. En contraste, los estados del país en donde el porcentaje de población con carencia por acceso a la alimentación disminuyó considerablemente fueron: Guanajuato (de 27.1% a 23.7%), Morelos (de 25.0% a 22.0%) y Durango (de 22.0 a 20.1%). En este contexto, la Organización Mundial de la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) señaló que programas asistenciales de México, como Oportunidades son buenos pero insuficientes, debido a que “hace que la gente no haga mayores esfuerzos de superación y se conforme con el subsidio que recibe”. La representante de la FAO en México, Nuria Urquía, dijo que “los subsidios a través de los programas asistencialistas son necesarios, pero no deben servir para eternizar la pobreza; el segundo paso debe ser generar proyectos productivos para que los pobres rompan el círculo de bajo desarrollo humano y puedan conseguir con esfuerzo su propio ingreso”.