Confirma Inegi desaceleración de economía; PIB se contrae a 3.3%

viernes, 19 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- La economía mexicana avanzó sólo 3.3% en el segundo trimestre de 2011, respecto al mismo periodo de 2010, lo que confirma su ritmo de desaceleración, al ser la tasa de crecimiento más baja desde que comenzó el proceso de recuperación, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Después de la crisis de 2009, el ritmo de crecimiento de la economía mexicana no duró mucho, ante el problema de sobreendeudamiento en Europa y Estados Unidos, principal socio comercial de México. La economía se desaceleró de la siguiente manera: en el primer trimestre del 2010, cuando México se empezaba a recuperar de los efectos de la crisis, el PIB registró un crecimiento de 4.3%; en el segundo trimestre de ese mismo año se expandió a 7.5%; en los siguientes tres meses se contrajo a 4%; mientras que en el último lapso del mismo año, el PIB cerró con un crecimiento de 4.1%. Ya para el 2011, la economía logró alcanzar 4.2% de enero a marzo. Sin embargo, cuando estalló el problema de sobreendeudamiento de Estados Unidos y Europa, la economía mexicana bajó su ritmo de crecimiento a 3.3%. Ese nivel inclusive sorprendió a los analistas financieros, quienes esperaban que el PIB anduviera sobre 3.6%. Las cosas no fueron así y los tres componentes del PIB registraron sus menores tasas de crecimiento de 2010 a la fecha: el Inegi precisó que las actividades primarias (que incluyen al sector agricultura, ganadería, aprovechamiento forestal, pesca y caza) se desplomaron -3.7% en términos reales durante el segundo trimestre del 2011. El descenso fue provocado por la menor producción de cultivos como maíz en grano, chile verde, tomate rojo, caña de azúcar, sorgo en grano, avena forrajera, uva, sorgo forrajero, tomate verde, alfalfa verde, naranja, maíz forrajero, mango, aguacate, papaya y frijol. Las actividades secundarias sólo incrementaron 3.4%, cuando venían registrando tasas de crecimiento superiores a 5%. La minería fue el único sector con números negativos; en contraste, crecieron la producción de electricidad, agua y suministro de gas por ductos al consumidor final; la industria de construcción y la industria manufacturera, principal motor de las exportaciones mexicanas. Mientras que las actividades terciarias, que tenían un ritmo superior a 4%, disminuyeron su crecimiento a 3.6% en el segundo trimestre del año. Los servicios que tuvieron alzas son el comercio; transportes, correos y almacenamiento; información en medios masivos; servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles; servicios profesionales, científicos y técnicos; servicios financieros y de seguros, entre otros. La dependencia de México con Estados Unidos es una prueba de que efectivamente la economía “no está hecha a prueba de balas”, como lo advierte el gobierno federal. Durante el primer semestre del año, el PIB creció 3.9%. Y viene lo peor: ya el día de ayer el banco de inversión Morgan Stanley alertó que en la economía estadunidense y europea podría registrarse un periodo de recesión en los siguientes seis meses o hasta un año, debido al muy lento crecimiento económico. Es decir, el pronóstico de crecimiento de la economía mexicana podría descender para este y el próximo año, si las cosas no mejoran.