Dramático, el desempleo en México: OCDE

jueves, 15 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El panorama del empleo en México es dramático, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. El desempleo disminuye lentamente, el trabajo informal aumenta con mucha más rapidez, la desocupación hace presa de los jóvenes y de las personas con poca calificación, y no hay en el país, como sí en el resto de las naciones que integran la OCDE, un sistema de beneficios y prestaciones –seguro de desempleo– para quienes pierden su trabajo. Y lo peor de todo, asegura el organismo, es que “la tasa de desempleo –que se ha mantenido en alrededor de 5.5% desde el segundo trimestre de este año– seguirá por encima de su nivel anterior a la crisis”. Además, agrega, la informalidad absorbe ya 63% del empleo total, y “no hay ningún indicio de que la tasa de empleo formal haya empezado a regresar a los niveles precrisis”. Este jueves, la OCDE dio a conocer, en su sede en París, la edición 2011 de sus Perspectivas del empleo, que cada año publica con análisis del mercado laboral de los países que la integran. Pese a que apenas el martes 13 el organismo destacaba que México era uno de los países de la OCDE con la tasa de desempleo más baja –5.3% en julio, contra 21.2% de España o 9.1% de Estados Unidos, por ejemplo–, en su reporte sobre las perspectivas del empleo hace énfasis en las debilidades del mercado laboral mexicano. Desde los primeros párrafos el organismo es crítico: “Mientras que la recuperación económica está en marcha en México, la disminución de la tasa de desempleo sigue siendo modesta. Desde el comienzo de la crisis, la tasa de desempleo aumentó de 3.7% en el segundo trimestre de 2008, a un máximo de 5.8% en el tercer trimestre de 2009. “A partir del segundo trimestre de 2011, la tasa de desempleo se sitúa en 5.5%. Hacia el futuro, la tasa de desempleo se mantendrá por encima de su nivel anterior a la crisis, especialmente a la luz del reciente debilitamiento de la recuperación económica en el área de la OCDE.” En el reporte sobre México, el organismo asegura que el empleo informal, que de por sí ya era alto, “se ha incrementado sustancialmente, mucho más que en crisis anteriores”. En el empleo formal, señala, se ha dado un “fuerte descenso”, a grado tal que la informalidad cubre ya 63% del empleo total en el país. La pérdida de ingresos en los hogares, a causa de la crisis, ha obligado a quienes perdieron su trabajo a incorporarse al empleo informal; inclusive, más miembros de las familias, que antes estaban inactivos o no tenían necesidad de trabajar, también se vieron obligados a emplearse en la informalidad para compensar aquella pérdida de empleos. Y no hay por el momento, afirma la OCDE, datos que indiquen que la tasa de empleo formal esté regresando a los niveles que tenía antes de la crisis. Quienes más han salido afectados por la caída de los empleos formales son los jóvenes, las personas con más baja instrucción y menos habilidades, y los adultos varones. Las posibilidades de emplearse en un trabajo formal fueron dos veces menores –respecto de la tasa global de empleo formal– para los trabajadores menos calificados y de hasta tres veces menos para los jóvenes, dice la OCDE. “Esto refleja la vulnerabilidad relativa de los trabajadores del sector formal con escasa experiencia profesional y con bajos niveles de habilidades”. Quienes están en esa condición son los que se contratan por periodos cortos y son los que más fácilmente pueden ser despedidos; son los que representan costos relativamente más bajos para los patrones. De acuerdo con el reporte de la OCDE, la fuerte incidencia del trabajo informal en México se debe en buena parte al “papel limitado de las medidas de apoyo a los ingresos de quienes perdieron su empleo en México”. Y el dato grave: “De hecho, México es el único país de la OCDE que no tiene un sistema de prestaciones por desempleo.” Además, quienes están en el sector formal y perdieron su empleo, tienen sus cuentas de pensiones individuales –afores– y pueden, en principio, recurrir a sus ahorros. Pero  las condiciones para su uso son más restrictivas. Por ello, recomienda la OCDE, el desarrollo de un sistema de seguro de desempleo efectivo debe ser una prioridad fundamental. Esto podría tomar la forma de un ahorro individual –su cuenta en las afores–  “en combinación con un componente público para quienes perdieron su empleo y tienen ahorros insuficientes, como se hace en Chile o en un sistema público de seguro de desempleo modesto como en Brasil, con prestaciones controladas y una duración máxima de tiempo relativamente corto”.

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