Al borde del colapso, unión monetaria europea: Zedillo

miércoles, 7 de noviembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- “No solamente no hemos salido de la crisis financiera global que estalló con gran fuerza en el otoño de 2008”, sino que, por lo que vemos ahora en Europa, “estamos ante el riesgo de un quebranto total de la unión monetaria europea”, advirtió hoy el expresidente Ernesto Zedillo. Los dirigentes europeos, dijo, han actuado con parsimonia, han sido vacilantes y les ha faltado liderazgo para resolver las cosas. Y eso –añadió– está implicando “un altísimo riesgo de quebrantamiento, de ruptura, de colapso de la Unión Monetaria Europea.” Durante su participación en la primera reunión plenaria del Consejo Nacional del grupo financiero Banorte-Ixe, que reunió en un hotel de Polanco a los consejeros de todo el país de ese grupo, el expresidente agregó que si el problema financiero global se limitara sólo a Europa, eso ya sería de suyo “enormemente doloroso y costoso”. Pero el problema es más grande, subrayó en el panel sobre América Latina y la globalización, que compartió con el expresidente chileno Ricardo Lagos. “Si se quebranta la Unión Monetaria Europea, también se puede destruir el mercado común europeo, y si eso ocurre vamos a tener una regresión a una época que nadie quiere vivir, porque ese podría ser el principio del fin de la globalización moderna, como la conocemos hoy. “Y países como los nuestros, los de América Latina, sufriríamos mucho. Ese es uno de los grandes nubarrones, de las grandes incógnitas hoy en día”, puntualizó. En relación a Estados Unidos, que también atraviesa momentos cruciales –déficit y deuda públicos enormes, sin precedente–, que podrían llevarlo a una nueva y aguda recesión, Zedillo explicó la paradoja que vive ese país: “A pesar de que los Estados Unidos estuvieron muy en la raíz de esta crisis, han gozado y siguen gozando de una situación privilegiada por tener la reserva divisa del mundo, lo cual les ha permitido seguir disfrutando de un financiamiento abundante y muy barato, y enormes márgenes de libertad en su política monetaria y fiscal.” Y eso, dijo, es lo que nos ha impedido ver el “enorme sentido de urgencia para enfrentar los problemas de corto, de mediano y de largo plazo que tiene esa economía.” Pero “si no se resuelven, también nos van a afectar mucho a nosotros”. Antes, el expresidente Lagos, de Chile, había hablado de los “nubarrones” que se advierten en el futuro inmediato de la economía mundial, si Europa y Estados Unidos fracasan en las soluciones a sus problemas. Y si los países de América Latina no toman las debidas precauciones serán arrastrados otra vez, apuntó Lagos. Pero Zedillo fue más enfático. “Yo diría que son, más que nubarrones, tormentas que están ahí, y que pueden convertirse en huracanes”. Los países latinoamericanos –sostuvo Zedillo– debemos estar muy satisfechos por el esfuerzo que hemos hecho durante muchos años para dejar de ser las ovejas negras de la economía internacional. “Pero al mismo tiempo, debemos tomar muy en serio lo que dice el (ex) presidente Lagos, de tener precauciones. Él lo dice de manera sutil y más elegante, pero yo pondría las cosas con más énfasis de urgencia: “Aunque todo salga bien en el mundo, es decir, que no se colapse la Unión Monetaria Europea, que los Estados Unidos encuentren los acuerdos políticos que les permitan enfrentar su problema fiscal de corto y de largo plazo, y que haya un reequilibrio armonioso en China, y que el G-20 se vuelva algo que sirva y no algo inútil, como desgraciadamente ha sido hasta ahora...  a pesar de eso, los latinoamericanos tenemos un reto formidable.” El expresidente mediano explicó: “Viendo que nos ha ido, entre comillas, relativamente bien, debemos admitir que no nos ha ido tan bien como a otros. América Latina en 1950 producía 8% del producto global, ¿cuánto produce América Latina del producto global hoy en día? 8%. “Es decir, seguimos estancados. En nuestro objetivo de cerrar la brecha entre nosotros y el mundo desarrollado, y ya no solamente eso, sino con el promedio del mundo, hemos fallado.” Zedillo separó a Chile del conjunto de países latinoamericanos, toda vez que –dijo–  es el país de la región que está más cerca de agregarse al mundo desarrollado. Así, señaló, “México y Brasil necesitamos crecer a tasas considerablemente más altas que las que hemos logrado históricamente o en las últimas décadas”. Porque “con estas tasas de crecimiento –agregó– es verdad que hemos ido mejorando paulatinamente, pero no vamos a lograr, por una parte, la convergencia que queremos tener con los países desarrollados y algún día con Chile, y por otro lado atender los enormes problemas sociales que tienen nuestros países con unas poblaciones enormes, como es el caso de Brasil y de México. “Y seamos muy francos acerca de los desafíos que países como Brasil, como México, como otros, tenemos, desafíos en los que hemos avanzado algo, pero que todavía hay muchísimo tramo por recorrer. “Si queremos crecer, pues nada más tenemos de tres: crece uno aumentando la fuerza de trabajo, incorporando gente a la fuerza de trabajo; crece uno aumentando el acervo de capital, o crece uno aumentando la productividad de los factores productivos que están a la disposición de nuestra economía. “Hay límites demográficos de cómo se aumenta la población, hay límites dictados por la tasa de ahorro y la tasa de inversión y la tasa de ahorro externo disponible sobre qué tan pronto y qué tan rápido aumentamos el stock de capital, el acervo de capital. Entonces los márgenes de acción ahí son limitados”. Añadió: “Donde tenemos un gran territorio abierto es en volvernos más productivos, en utilizar mejor nuestro capital humano, nuestro capital de infraestructura; además, eso nos va a permitir en el futuro tener una más rápida acumulación de esos factores. “Y ese es nuestro gran desafío tanto en México, como en Brasil, como en los otros países de América Latina. No hemos completado las reformas estructurales que hagan más productivas a nuestras economías. “Y si no lo hacemos, estaremos en muy serios problemas, porque nos vamos a mantener en tasas de crecimiento francamente insatisfactorias, insuficientes. “Creo que el reto es dar ese brinco, pero el gran brinco lo tenemos que dar con reformas que nos hagan más productivos”, finalizó. La reunión nacional de consejeros de Banorte-Ixe congregó a personalidades del mundo con amplia experiencia en materia económica y financiera. En distintos páneles desfilaron, entre otros, figuras internacionales como Alan Greenspan, quien durante casi 19 años fue presidente del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos; Felipe González, presidente durante 13 años y medio del gobierno español (1982-1996), y Michel Camdessus, director gerente del Fondo Monetario Internacional de 1987 al 2000, es decir, protagonista lo mismo de la época del crack bursátil mundial de fines de los ochenta, como de la crisis mexicana de 1994-95 (el “error de diciembre”) y de la crisis asiática de 1998. Bueno, no se diga Guillermo Ortiz, hoy presidente del Consejo de Administración del grupo financiero Banorte-Ixe, quien tuvo que encarar, como secretario de Hacienda de Ernesto Zedillo, la crisis financiera y económica derivada de la macrodevaluación del peso de diciembre de 1994 y enfrentar la crisis bancaria nacional con el tristemente célebre Fobaproa, que sigue costando miles de millones de pesos, cada año, a todos los mexicanos.

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