Insta OCDE a México a aprobar reformas sin afectar empleo
MÉXICO, D.F. (apro).- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pidió hoy que las reformas estructurales de los gobiernos no reduzcan la capacidad de generar empleo, al recordar que los 200 millones de desempleados que han causado las últimas recesiones suponen un “coste social enorme”.
“Debemos aplicar todas las medidas posibles para evitar que esta crisis se traduzca en un ‘generación perdida”, advirtió el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, al presentar un informe en México.
El documento, Apostando por el crecimiento. Las reformas estructurales pueden marcar la diferencia, es un análisis anual de las reformas estructurales acometidas en los países de la organización y en otras naciones en desarrollo.
Ante el secretario de Hacienda (SHCP), José Antonio Meade, el titular de la OCDE dijo que México debe avanzar para que “no nos coman el pastel”, ya que otros países se están moviendo con rapidez y realizando reformas importantes.
Agregó que pese a la estabilidad y solidez económica, el país debe esforzarse para realizar las reformas estructurales pendientes, como la laboral, hacendaria y energética para mantener el dinamismo, la confianza y la visión de mediano plazo.
Según el organismo internacional, la aprobación de las reformas incrementaría el Producto Interno Bruto (PIB) en 1% anual, además de la generación de empleos, los cuales son escasos en los tiempos de crisis.
El exsecretario de Hacienda durante el sexenio de Ernesto Zedillo reveló que la crisis internacional ha dejado estragos en materia de empleo: 200 millones de personas sin trabajo en el mundo, mientras en los países de la OCDE hay alrededor de 45 millones de desempleados, es decir, 14 millones más que antes de la crisis. Los más afectados, lamentó, son jóvenes y quienes no cuentan con preparación.
Para Gurría, México se encuentra en una posición privilegiada dentro del escenario global, pues es uno de los pocos países donde se generaron plazas de trabajo el año pasado, unas 600 mil.
Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló a principios de mes que en México existen 14 millones de personas laborando en la informalidad, además de 2.5 millones de desempleados.
Al sumar la población del sector informal y los desocupados, la cifra asciende a 16.5 millones de personas fuera de la economía legal, contra 15.3 millones que tienen un trabajo formal, es decir, con salarios fijos, prestaciones laborales y seguridad social.
Ante esta situación Gurría alertó del “peligroso cóctel” que representa un bajo crecimiento, altas tasas de desempleo y una profunda desigualdad.
El otrora secretario de Relaciones Exteriores también observó el lado optimista de la crisis, al afirmar que la recesión sirve como catalizador para aplicar reformas estructurales en las naciones afectadas.
Y fue más allá: “Es posible imaginar un escenario más optimista, pero para eso sería imprescindible aplicar medidas políticas audaces, ejercer claros liderazgos y lograr mayor cooperación internacional”, manifestó antes de la reunión de ministros de Hacienda y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 20 (G-20).