Sector energético y movilidad laboral, prioridad para el TLCAN: Serra Puche

martes, 4 de febrero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Para Jaime Serra Puche, uno de los principales impulsores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), llegó el momento de abordar el tema energético y la movilidad laboral en la actualización de este acuerdo, con el fin de dar paso a una agenda comercial con países de otras regiones del mundo. Al participar en el foro El TLCAN: a 20 años de su entrada en vigor, organizado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), el ahora presidente de la firma SAI Consultores planteó: “Carlos Salinas y George Bush entendieron que hay un proceso de integración entre estos tres países y así se diseñó el tratado. Todavía hay muchos temas que hay que resolver, como la movilidad laboral y el tema energético, que si somos capaces de hacerlo, le puede dar un grado de competitividad muy importante”, planteó. En el hotel St Regis y flanqueado por la estadunidense Carla Hills y el canadiense Michael Wilson, quienes en 1994 signaron el TLCAN, Serra Puche advirtió que sólo de esta manera se puede pensar en crear nuevos mecanismos comerciales, como el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TTP, por su sigla en inglés) y el Acuerdo Trasantlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP). “Si empezamos a resolver este tipo de cosas, podemos empezar a pensar en una agenda extraterritorial, como el TTP y el TTIP, con los países de América Latina y Asia el primero; y con Europa, el segundo”, estableció quien fuera secretario de Comercio y Fomento Industrial con Salinas de Gortari. Serra Puche, que con Ernesto Zedillo sólo duró 28 días en el cargo luego de la honda crisis conocida como el error de diciembre, dijo hoy que “si somos capaces, bajo el liderazgo de América del Norte, de coordinar nuestra posición frente al TTP y Europa, podemos generar un nuevo marco en que se utilice como base el TLCAN”. Ante especialistas, académicos y empresarios, Serra Puche señaló que es necesaria una estrategia para resolver problemas entre los tres países y el resto del mundo. “Creo que hay que tener la inteligencia y capacidad de diseño para llevar eso a cabo… Y mi sensación es que lo segundo va a predominar sobre lo primero, por eso digo que el gran reto es cómo podemos ser competitivos como región”, dijo Jaime Serra. Sin mencionar la desigualdad social y económica que flagelan al país, ni las condiciones de informalidad en que se debaten seis de cada 10 mexicanos, el también miembro del Consejo de Administración de Grupo Modelo enumeró los “beneficios” que ha traído el TLCAN: Entre ellos destacó el incremento “exponencial” de las exportaciones, una mayor captación de inversión extranjera directa (IED), un modelo de producción compartida entre los países de América del Norte, así como una convergencia de carácter macroeconómico. Incluso adelantó cifras que contrastan el antes y después del TLCAN: las exportaciones pasaron de 144 millones de dólares a mil millones por día. La IED, que antes de 1994 ascendía a sólo mil millones de dólares, actualmente se eleva a más de 20 mil millones. “No se le puede quitar merito a ese crecimiento de la IED, cuyo propósito fundamental era que el ahorro externo complementara al interno. Necesitamos ese ahorro porque tenemos un grupo poblacional en México que no ahorra, que gasta más de lo que recibe. México necesita la capacidad de atraer ahorro externo para su financiamiento”, recomendó. En efecto, lo que funcionó a paso firme fue el motor externo de la economía, lo que no logró avanzar es la “locomotora” interna. Es ahí donde el doctor por la Universidad de Yale encontró una explicación del porqué el producto interno bruto (PIB) no logró crecer a mayores niveles: “Tomando en cuenta los cuatro componentes de la demanda agregada, que son las exportaciones, la inversión, el consumo y el gasto gubernamental. Las exportaciones han sido el componente que más ha crecido en México. ¿Por qué no creció el PIB?, porque el resto de los componentes ha tenido un crecimiento mediocre, particularmente el de la inversión y gasto”. Fue más allá: “No es de sorprender que las demás variables de la demanda agregada hayan crecido poco si teníamos dos sectores en una economía cerrada, por cuestiones regulatorias, básicamente el sector energético y de acceso, la parte de telecomunicaciones”.

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