Blindaje por "españolidad" de Repsol desata nuevo choque con Pemex

viernes, 28 de marzo de 2014
MADRID, (apro).- Petróleos Mexicanos (Pemex) y la directiva de Repsol protagonizaron un nuevo desencuentro en la Junta de Accionistas celebrada este viernes, con la aprobación del blindaje estatutario que eleva a 75% el apoyo del accionariado para una eventual segregación de los negocios de exploración y producción (upstream) y de refino y marketing (downstream), o bien ante un eventual traslado al extranjero del domicilio social. Esta decisión de la asamblea –con el voto en contra de Pemex–, que busca blindar la “españolidad” de Repsol, eclipsó el acuerdo de indemnización de Argentina por la expropiación de la petrolera YPF. Sin decir su nombre, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, se refirió a Pemex durante su discurso al señalar: “Recuerdo hace dos años y medio el acuerdo de un socio de esta casa (la constructora Sacyr) con el presidente de otro socio de esta casa (Pemex) para controlar sin lanzar una OPA (Oferta Pública de Adquisición). En un documento se explicaba que era muy importante porque permitiría conseguir para ellos el control de una parte del negocio que equivaldría a invertir en otra compañía en el mundo entre 10 mil y 30 mil millones de dólares. “Las personas de la compañía que representa Julio Francisco (Pemex), que en aquel momento estaban agrediendo a Repsol, están ahora en cargos directivos de Pemex”, agregó. Algunos accionistas minoritarios intervinieron en la junta para reprochar la “injerencia” de Pemex –socio fundador que cuenta con 9.3% del accionariado– y defender la gestión de Antonio Brufau, que ha sido criticada por Pemex. Brufau paró el ataque sugiriendo: “miremos el futuro” para “pasar la página de una vez por todas”. Por su parte, el representante de Pemex, Julio Francisco Poulat, intervino para defender su voto en contra del blindaje, al señalar que la paraestatal mexicana no tiene ninguna intención de romper en dos la sociedad, como claramente se aludió en la intervención de Brufau. “Pemex no tiene intención de promover y secundar ninguna operación de separación entre downstream y upstream de Repsol. Pemex cree que la integración de las dos actividades es el modelo más adecuado, pero la modificación propuesta supone un blindaje que destruye valor”. Consideró que es una medida contraria a la empresa y a los propios accionistas, porque el grupo “queda encorsetado” y “resta flexibilidad ante los retos que la sociedad demanda”, ya que la empresa perdería competencia ante el resto del sector, y recordó que no existe ninguna petrolera en el mundo con una medida similar. El presidente de Repsol le respondió que la medida votada por mayoría “no es un blindaje”, sino “respeto, respeto a los accionistas, y quien crea otra cosa es que está pensando en algo distinto”. Este es un nuevo choque entre Pemex y la asamblea en apoyo a la directiva de Repsol, herida que se abrió en 2011 cuando Sacyr y Pemex –durante el gobierno de Felipe Calderón– sindicaron sus acciones para intentar modificar la gestión de la petrolera hispana, cuya dirección y las principales carteras de la gestión son controladas completamente por Brufau. En enero de 2012 el gobierno de México y Repsol firmaron la paz con un acuerdo de colaboración, que solo unos meses después se rompió con fuertes críticas de Emilio Lozoya, director general de Pemex, contra la gestión de Brufau, en el Congreso mexicano, y con campañas mediáticas de Brufau en la prensa española –principal beneficiaria de la publicidad del grupo petrolero– desacreditando e incluso inflando informaciones para torpedear a Pemex. Además de esta confrontación, la asamblea de accionistas de Repsol aprobó la firma del acuerdo con Argentina para una indemnización por la expropiación de YPF, que se cifra en alrededor de 5 mil millones de dólares y la opción de venta de su 12%, que representarían otros mil 500 millones de dólares.

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