...Y Carstens se suma al rechazo: "aumento arbitrario implicaría más inflación"

miércoles, 13 de agosto de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Un aumento arbitrario al salario mínimo, que no respete relaciones básicas de la economía, es decir, que no se sustente en la productividad, sólo conducirá a una mayor inflación, más desempleo y más informalidad, consideró hoy Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Banxico). En el marco de la presentación del informe sobre el comportamiento de la inflación en el segundo trimestre del año –en el que consigna una baja en su estimación de crecimiento económico para todo 2014 a un intervalo de 2% a 2.8%, desde el 2.3% a 3.3% previo–, Carstens se decidió a intervenir en el creciente debate sobre un aumento al salario mínimo, impulsado por el jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera. Alertó sobre las “salidas no económicas” para aumentar el salario que, dijo, “hay que analizar con mucho cuidado, porque muchas veces no funcionan y pueden terminar generando consecuencias peores a las que se pretenden, de buena fe, lograr”. En este tema, el titular del banco central señaló: “Simplemente hay que aplicar el sentido común: si hay un aumento arbitrario en el salario mínimo, la pregunta que uno tiene que hacerse es quién va a pagar ese aumento en el salario mínimo”. Es decir, continuó, “qué puede suceder si hay un aumento arbitrario en esta circunstancia donde los salarios guardan una relación con la productividad. Qué va a hacer la empresa. Por un lado, si este aumento en el salario hace que la remuneración al factor trabajo sea mucho mayor a su productividad, podría (la empresa) tomar tres decisiones, que para mí todas son indeseables”. Una primera decisión de la empresa, según el funcionario, es que ésta traslade el aumento de sus costos –producto de un mayor pago de salarios– a los precios de los bienes que vende o los servicios que presta. Eso, apuntó, “generaría una mayor inflación, y eso derrota el objetivo de aumentar el salario real de las personas”. Agregó: “Una segunda alternativa, porque muchas empresas no tienen la capacidad de trasladar ese aumento de sus costos a precios”, porque quedarían fuera de mercado, “pues sería simplemente correr al trabajador o no contratar a ningún trabajador adicional. Y eso también es sumamente inconveniente”. Una tercera y muy grave, según el gobernador del Banxico, “sería que el empresario evada el salario mínimo. Que le diga al trabajador: ‘dicen por ahí, o dice la ley, que tenemos que pagarte tanto más, pero yo no te puedo pagar más, te voy a seguir pagando lo que ganas’. “Y ¿qué quiere decir eso? Que por un lado va a aumentar la informalidad. Y al no pagarle el salario mínimo, lo más probable es que tampoco lo pueda mantener en todas las instituciones de seguridad social. “Entonces el trabajador va a terminar sin un mayor salario y quizás con menos prestaciones. Y vamos a tener más empresas en la informalidad”. Para Carstens es “relativamente pequeño” un escenario en el que haya empresas que tengan un salario por debajo de la productividad, y que pudieran aumentarlo sin que tuviera mayores consecuencias sobre la empresa. Consideró que “es bueno” el actual debate sobre el salario mínimo, “pero creo que nos debemos concentrar en implementar bien las reformas, que son las que van a hacer que aumente la productividad y de manera sostenida pueda aumentar el salario, y no se generen todos estos escenarios que se desprenden simplemente de la lógica de que tenemos que entender quién va a pagar ese aumento salarial. “Cuando se busca no respetar relaciones básicas en una economía, los resultados que se obtienen no son los deseables”, reiteró.  

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