Productividad, crédito y empleo, lejos del optimismo oficial

martes, 2 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- A dos años de iniciado el gobierno de Enrique Peña Nieto, la meta de alcanzar mayores índices de productividad, que es una de las principales banderas de la administración priista, se ve lejana. De acuerdo con los Indicadores del Programa para Democratizar la Productividad, 2013-2018, mencionados en el Segundo Informe de Gobierno, en México aún no hay condiciones para elevar la productividad. De entrada, la tasa de informalidad laboral, referente a las personas ocupadas que laboran sin la protección de la seguridad social, está en una tasa de 57.8%. Es decir, que 5.7 mexicanos de cada 10 trabajan en condiciones precarias. La reducción de la tasa de informalidad es una condición fundamental para promover el uso eficiente de los factores de producción de la economía mexicana y, según el informe, la meta para el 2018 es reducirla a una tasa de 50%. Otro objetivo trazado por Peña Nieto fue generar condiciones que eleven la productividad de los trabajadores, de las empresas y de los productores del país y, para ello, utilizó el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), el cual se colocó en 100.2 en el primer trimestre del año, cifra inferior al registrado en todo 2013, que fue de 100.6, y lejano de la meta de 110 puntos que el gobierno planteó para 2018. Por otra parte, la inversión en ciencia, tecnología e innovación se encuentra lejos de la meta planteada para el final del sexenio, que es de 1% como proporción del producto interno bruto (PIB) y está a un abismo del 2.5% mínimo por organismos internacionales para que el país vuelque al desarrollo. En lo que va de 2014, los recursos públicos y privados dedicados al gasto en investigación científica y desarrollo experimental se encuentran en una tasa de 0.44% como porcentaje del PIB. Para alcanzar la productividad óptima es necesario fortalecer el ambiente de negocios en el que operan las empresas y los productores del país, según el actual gobierno. Sin embargo, en el país esa atmósfera de negocios no es la mejor. De entrada, en el segundo año del gobierno de Enrique Peña Nieto, México cayó dos peldaños en el Doing Business –que mide la facilidad para hacer negocios–, elaborado por el Banco Mundial (BM), al colocarse en el sitio 53, de un total de 189 naciones. En el país, la mayor parte de los mexicanos encuentra empleo en las pequeñas y medianas empresas donde se ocupan 12 millones 288 mil personas; mientras que las grandes empresas apenas dan empleo a 4.5 millones de trabajadores. Sin embargo, los pequeños negocios son los menos favorecidos, por ejemplo, según los resultados generales del Programa de Fomento a la Economía Social (Fonaes), en 2013 los apoyos para desarrollar negocios y fortalecer negocios establecidos cayeron al sumar sólo 54.8 millones de pesos, prácticamente la mitad de lo destinado en el último año del sexenio de Felipe Calderón, cuando la cifra ascendió a 102 millones. Eso no es todo, el ahora Instituto Nacional de la Economía Social, responsable de diseñar e instrumentar la política de fomento del sector social de la economía, apoya a menos unidades productivas que sumaron un total de 3 mil 49 en el 2013, mientras que en 2012 esa cantidad fue de 4 mil 629. No sólo en la economía social las cifras se desplomaron, también los créditos otorgados a pequeños empresarios que, al mes de julio, sumaron 424 microcréditos, el menor nivel desde la crisis de 2009, con sólo 375 mil personas beneficiadas. Por otra parte, el gobierno de Peña Nieto presumió que a través del Instituto Nacional del Emprendedor, hasta el mes de julio pasado, atendió a más de 11 mil Mipymes y a más de 36 mil emprendedores a través de la elaboración de diagnósticos de gestión empresarial y habilidades emprendedoras.

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