Ignoran reforma financiera en apertura de la convención bancaria

jueves, 19 de marzo de 2015
Acapulco, Gro., (apro).- En la primera actividad de la Convención Bancaria número 78, que se celebra en este puerto, los capitanes de la banca nacional simplemente ignoraron la reforma financiera, a 14 meses de su promulgación, y que el gobierno federal enarboló como una de sus reformas estructurales más trascendentes. Con ella, decían el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, desde principios de 2013, las personas y las empresas tendrían suficiente crédito y mucho más barato. Pero, nada. Ni una referencia a dicha reforma hizo Luis Robles Miaja, presidente de la Asociación de Bancos de México, durante el tradicional desayuno con representantes de la prensa, con el que habitualmente inician los trabajos de la convención bancaria. Antes bien, Robles Miaja –también presidente del consejo de administración de BBVA Bancomer--, dejó sugerido que independientemente de la reforma financiera, con la que se modificaron 34 ordenamientos legales y más de 300 disposiciones secundarias, la banca en México está hoy mejor que nunca en su historia. “Estamos viviendo el mejor ciclo de la banca en México en los últimos, prácticamente, 100 años”, dijo. Explicó que la banca crece más que la economía, pues casi cuadruplica el crecimiento del producto interno bruto. Que la banca tiene hoy un tamaño 2.4 veces el que tenía hace trece años y que, entre 2001 y 2014 creció en un promedio anual de 7.8% real. Han sido, dijo, 13 años “de crecimiento sólido y constante”. Más aun, celebró, “estamos viviendo el ciclo de expansión del crédito más sano en la historia de la banca en México”. Independientemente de la reforma financiera, que lleva ya 14 meses en operación. Refirió el presidente de los banqueros que “el ciclo de expansión del crédito es sostenible”, dicho que argumentó con estos datos: la banca está bien capitalizada, aun por encima de estándares internacionales; su capital es de buena calidad y la originación (sic) de los créditos es sana. Además, cuenta con bajos índices de morosidad, con modelos de riesgos preventivos y una fuerte creación de reservas por pérdida esperada. Por medio de gráficas mostró el cambio que ha registrado la distribución de los créditos. Por ejemplo, en el año 2000 se otorgaron 1 billón 677 mil millones de pesos. De ellos, más de la mitad, el 53%, fueron para el gobierno; el 30% para las empresas; el 13% para la vivienda y el 4% para el consumo. Para 2014, en cambio, la distribución de los créditos fue radicalmente distinta. En principio, el monto de los créditos ascendió a 3 billones 115 mil millones de pesos, un 86% superior al del año 2000. Y se distribuyó así: 45% para las empresas; 22% para el consumo; 17% para la vivienda y sólo 16% para el gobierno. En suma, en el 2000 el principal destinatario del crédito bancario fue el gobierno, mientras que en 2014 fue el último. Uno de los propósitos de la reforma financiera, desde que se anunció, fue bajar los costos de los créditos bancarios, para hacerlos más accesibles a personas y empresas. Y, otra vez, Luis Robles sugirió que no han necesitado de ninguna reforma para bajar sus tasas de interés en el tiempo. “Nunca antes en la historia vimos tasas de interés más bajas en los créditos bancarios para cualquier segmento de mercado”, aseguró. Desde el año 2000, las tasas de interés para las empresas han bajado desde un 12.1% al 6.7% en el año 2014. Y en los créditos para el gobierno, del 14% en el 2000, al 5.3% en 2014. Otro hecho relevante, en el que nada incide la reforma financiera, es el crecimiento espectacular de la clientela de los bancos. En el año 2000, los bancos atendían a 21 millones de clientes; ahora cuentan con 50 millones. Cuando se presentó la iniciativa de reforma financiera, a principios de 2013, una de las críticas del gobierno federal a los bancos era que prestaban muy poco y que cuando lo hacían cobraban muy caro. Por eso, decían las autoridades, la reforma es para que haya más crédito y más barato. En el debate público, antes de la aprobación de la reforma, los banqueros replicaban que si no prestaban era porque no había demanda de créditos. Este jueves el presidente de los banqueros señaló que los bancos tienen disponibles más de 100 mil millones de dólares –equivalentes a casi dos tercios de la deuda externa del sector público federal, a enero de 2015-- para prestar a todos los sectores. Pero el problema es el mismo de siempre. No hay demanda suficiente de crédito. La razón: la economía crece poco, falta empleo, los salarios son bajos y los impuestos ahogan a las personas y a las empresas.

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