Alerta Inegi por repunte de la inflación; se ubica en 3.29% anual

jueves, 24 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La inflación también va al alza, pues durante la primera quincena de noviembre el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se elevó 0.77% respecto de los 15 días anteriores para colocarse en una tasa anual de 3.29%, alertó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La inflación subyacente, que está integrada por mercancías y servicios, excepto productos agropecuarios y energéticos, aumentó 0.23%, resultando una tasa anual de 3.33%. Es decir, una cifra mayor a la inflación general. Por otra parte, la no subyacente incrementó 2.47% en los primeros 15 días de noviembre, colocándose en un crecimiento anual de 3.18%. Este tipo de inflación contiene los precios de bienes energéticos y agropecuarios, los cuales tienen la característica de ser volátiles. Entre los genéricos que más aumentaron sus costos está la electricidad, la cual subió 25.61%, lo anterior luego de que el programa de tarifas de temporada cálida terminara su vigencia durante noviembre en ciudades como Mexicali, Juárez, Culiacán, Chihuahua, Hermosillo, Matamoros, Colima, La Paz, Huatabampo y Jiménez. En la primera quincena de noviembre también se elevaron los costos del chile serrano, en 15.52%; el transporte aéreo, en 11.85%; en menor medida aumentaron los precios de los servicios turísticos en paquete, del jitomate, del pollo, de la vivienda propia, de la gasolina de bajo octanaje, entre otros. En contraste, disminuyeron los precios del pepino, la calabaza, el melón, naranja, cebolla, cremas para piel, hoteles, refrescos envasados y neumáticos. De acuerdo con el Banco de México (Banxico), se espera que la inflación general anual siga aumentando de manera gradual y que se sitúe ligeramente por arriba de 3% hacia el cierre de este año. Sin embargo, persisten riesgos para el INPC, uno de ellos es la incertidumbre que prevalece en el entorno externo, la cual puede acentuar la depreciación de la moneda nacional y como consecuencia “contamine” las expectativas de inflación y genere efectos de segundo orden que afecten adversamente el proceso de formación de precios. Por si fuera poco, el banco central consideró un probable aumento de precios de bienes agropecuarios y de las gasolinas, si bien su impacto sobre la inflación tendería a ser transitorio.  

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