CCE llama a Banxico a 'corregir los desequilibrios” en la economía 

lunes, 26 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Para el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la volatilidad y la incertidumbre llegaron para quedarse por un tiempo indeterminado en todo el mundo y más aún, en México, por sus circunstancias particulares. Al emitir su mensaje semanal, el organismo presidido por Juan Pablo Castañón advirtió que ya hay suficientes señales de alerta que llaman a la acción responsable en materia fiscal, monetaria, económica y política. Eso sí, dejó claro que “no se trata de caer en el sobresalto: nuestra economía hoy y el contexto que vivimos son completamente distintos a las crisis devaluatorias del pasado. Pero tampoco podemos menospreciar los focos amarillos”. Y dichos focos amarillos son un dólar que rebasa los 20 pesos, el precio del petróleo que no repunta, una economía que crece lentamente, además de la dependencia del mercado estadunidense. En este contexto, la cúpula empresarial señaló que “es poco lo que podemos incidir en el curso de asuntos como las elecciones en Estados Unidos o los precios del petróleo internacional. A lo que sí estamos obligados es a corregir los desequilibrios en variables fundamentales para la estabilidad macroeconómica de nuestro país, que no han dejado de deteriorarse, ampliando nuestra exposición y debilidad ante los riesgos internacionales”. De hecho, confió en que esta misma semana deberán aparecer señales que alienten la confianza desde la junta de Gobierno del Banco de México (Banxico). “El banco central debe apegarse a su cometido de asegurar la estabilidad de precios, ejerciendo su autonomía frente presiones de coyuntura o de índole política. Lo más importante es cuidar que no se detenga la recuperación que ha tenido el poder adquisitivo de importantes sectores de la población. No podemos permitirnos que se debilite el mercado interno, que es lo que nos ha dado gran parte del poco crecimiento que mantenemos, a pesar de la escena internacional”, advirtió. El CCE aprovechó para presumir que las empresas han hecho un esfuerzo para absorber los costos provocados por la depreciación del peso, de hecho aseguró que el efecto ha sido mínimo en la población. “El impacto del tipo de cambio para la mayoría de la población ha sido mínimo. Desde el cierre del 2013 -cuando comenzó la tendencia con la caída en los precios del petróleo- la depreciación de nuestra moneda es de más de 51%, mientras que, en ese mismo lapso, la inflación general acumulada fue de sólo 7.6% y la subyacente de 8.2% durante estos años. Esto evidencia además el esfuerzo realizado por las empresas para absorber los costos y amortiguar una repercusión en precios que pudiera haber sido y parecer justificada”, defendió. No obstante, puso el dedo en la llaga y reconoció que cada vez hay más evidencia de presión, con cuatro meses de variaciones consecutivas al alza, siendo la última la más elevada para periodo similar en nueve años. “En varios rubros el impacto es ya fuerte y aunque el traspaso de costos no ha sido excesivo, se aprecia esta trayectoria clara al alza, especialmente en las mercancías no alimenticias”, precisó. Panorama gris, recorte insuficiente …Y viene lo peor. De hecho,  el CCE dijo que  es muy importante la política que decida seguir el Banco de México. Sin embargo, alertó que la clave para generar confianza para el 2017 y a más largo plazo reside en la política fiscal. Existe consenso en cuanto a que los focos de vulnerabilidad para la estabilidad macroeconómica: principalmente el aumento constante del déficit y de la deuda del sector público, que han incidido en desequilibrios en el balance de pagos del país. Es claro que la pronunciada depreciación del peso se debe en gran medida a estas debilidades internas, que recrudecen los temporales del exterior. En este contexto, para el sector empresarial, el recorte hecho en el Paquete Económico resulta insuficiente, pese a que el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, aseguró que dicho tijeretazo al gasto “manda señales de estabilidad”. Para los empresarios, la realidad es otra: “Pensamos que la reducción en el presupuesto por 239 mil millones de pesos propuesta por el ejecutivo federal es insuficiente ante todos estos retos. De entrada porque no alcanza para reducir la deuda como proporción del Productor Interno Bruto (PIB) que, al final del ejercicio, estaría entre 52.5% y 53%, sin contar la de los estados, de aproximadamente 3%. Es pertinente hacer un esfuerzo aún mayor, para llegar a un ajuste de cuando menos 300 mil millones de pesos”. De hecho, aclaró que “hay más tela de donde cortar” en subsidios, que superan los 400 mil millones. Sumado, es casi un billón de pesos de dónde generar los ahorros que hacen falta. Hay innumerables áreas de gastos superfluos que también se deben de racionalizarse”. Además, dijo, los otros poderes de la Nación, tanto el legislativo como el judicial, tienen que dar muestras de poder encontrar mecanismos de ajuste y de ahorro para racionalizar sus propios gastos. “La racionalización del gasto público no tiene por qué afectar el crecimiento, en la misma proporción en la que su aumento exponencial a lo largo de décadas, no colaboró para aumentarlo. Desde el 2012, el crecimiento acumulado apenas rebasará 11%, inferior al incremento de la deuda del 12%”, detalló.

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