Renegociación del TLCAN impactaría industria energética y del transporte: S&P

lunes, 27 de marzo de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las consecuencias de una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podrían acarrear un impacto negativo en la industria energética y del transporte en los próximos años, alertó la agencia calificadora Standard & Poor’s Global Ratings (S&P). En su reporte, “El espectáculo debe continuar para el sector de infraestructura de México, con o sin TLCAN”, el analista crediticio de S&P Global Ratings, José Coballasi, señaló: “Consideramos que la renegociación del TLCAN podría afectar las industrias de transporte y energía de México en los próximos años, derivado de un potencial debilitamiento de las expectativas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de México, lo que podría debilitar la generación de flujo de efectivo para los proyectos y participantes del sector”   . Crecimiento de sólo 1.8% De acuerdo con la agencia calificadora, los considerables vínculos comerciales, laborales y de inversión que mantiene México con la economía de Estados Unidos lo hacen vulnerable a shocks adversos que podrían reducir su tasa de crecimiento y generar volatilidad en sus mercados financieros. El panorama es el siguiente: Cerca de 80% delas exportaciones de México están destinadas a Estados Unidos, en gran medida gracias al TLCAN. Además, casi14% del total de las importaciones de Estados Unidos provienen de México (por debajo de China y ligeramente por encima de Canadá). México también recibe remesas por el equivalente a alrededor de 2.5% del PIB anual, principalmente provenientes de Estados Unidos, lo que supera ligeramente los ingresos anuales por las exportaciones de petróleo. Por otra parte, las empresas norteamericanas representan poco más de la mitad de la inversión extranjera directa en México, y casi la mitad delas inversiones van dirigidas al sector manufacturero, gran parte dirigida a las exportaciones al mercado estadunidense. Tan sólo por la amenaza de una renegociación del TLCAN, Standard & Poor’s proyectó que el PIB real del país crecerá 1.8% en 2017, menor que el 2.1% en 2016. Sin embargo, las entidades calificadas en el segmento de infraestructura muestran un grado bastante alto de calidad crediticia, lo que a su vez refleja niveles adecuados de apalancamiento y liquidez que dan flexibilidad financiera a los emisores para atravesar periodos de débil crecimiento en sus ingresos. Lo anterior les permitirá resistir un periodo de menor crecimiento respecto del esperado del PIB. El “pinchazo” De acuerdo con S&P, la economía de México “está sintiendo el pinchazo” de los potenciales riesgos derivados de una revisión al TLCAN. Coballasi recordó que durante la campaña presidencial en Estados Unidos, Donald Trump propuso una transformación total del panorama del comercio internacional de ese país y, en particular prometió renegociar el Tratado de Libre Comercio. En este entorno, la agencia calificadora consideró que el sector de infraestructura de México probablemente resista cualquier efecto dañino derivado de un menor comercio con Estados Unidos. “Independientemente de lo que suceda con el TLCAN, México debe seguir invirtiendo en su infraestructura para mejorar su competitividad a nivel mundial e impulsar el crecimiento económico”, sugirió el analista crediticio. Infraestructura, el gran pendiente Para S&P, el gran pendiente en México es la inversión en infraestructura, ya que el gasto del sector público en capital físico (sin considerar el gasto de Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha mantenido por debajo de 3% del PIB durante los últimos cuatro años, y probablemente se mantenga bajo durante los próximos dos a tres años, debido a las presiones fiscales sobre el gobierno. “México sigue rezagado respecto de sus principales socios comerciales y otros de sus pares en América Latina, como se observa en su clasificación en el Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial”, precisó. De hecho, adelantó que si la relación entre los dos países se deteriora, México podría revisar su estrategia energética para reducir su dependencia de la importación de gas natural y productos de petróleo refinado provenientes de Estados Unidos, aunque afrontaría diversos obstáculos. En particular, nuestro país tendría que analizar los importantes costos de transporte e inversión que están involucrados, con el fin de reducir su dependencia de energía.