AMLO da certidumbre y apuntala al peso como la divisa emergente que más se apreció en tercer trimestre

viernes, 28 de septiembre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aunque el optimismo se atenuó en las últimas semanas, el peso cerró el tercer trimestre del año como la divisa más apreciada de la canasta de divisas, impulsada por los mensajes de certidumbre que dio el equipo de Andrés Manuel López Obrador después de ganar las elecciones. El tipo de cambio registró una apreciación del 5.99% cotizando alrededor de 18.71 pesos por dólar al mayoreo, tocando un máximo de 20.20 unidades y un mínimo de 18.40 pesos por dólar, mostrando una volatilidad anualizada de 12.45%, según el análisis del Banco Base. No sólo eso, en los primeros nueve meses del año, el peso mexicano acumula una apreciación de 4.84%, ubicándose también como la divisa más apreciada frente al dólar en lo que va del 2018. “Cabe destacar que, en julio, el peso mostró una apreciación de 6.33%, cerrando alrededor de 18.65 pesos por dólar. La recuperación del peso durante el mes se debió a una corrección a las pérdidas observadas durante el segundo trimestre en la víspera de las elecciones presidenciales” explicó el análisis. Cabe recordar que, en las semanas posteriores a las elecciones, los futuros integrantes del nuevo gobierno iniciaron un esfuerzo por brindar certidumbre sobre el futuro de la política económica, reiterando que se evitará un crecimiento de la deuda y que se dará prioridad sólo a los programas sociales que generen beneficios. Asimismo, también se ha dicho que no se cancelará la reforma energética, que por ahora representa una fuente potencial de inversión extranjera directa. “Aunque todavía existen dudas sobre lo que realmente ejecutará el nuevo gobierno a partir del primero de diciembre, el mercado está a la espera de que ese mes se publique el presupuesto de egresos 2019, en donde será posible ver si el nuevo gobierno hará un replanteamiento favorable de la manera en que se ejerce el gasto e inversión pública o si sólo será una continuación de la estructura actual del gasto”. Añadió que “el optimismo respecto al nuevo gobierno es limitado, pues será importante ver la manera en que se ejerce el gasto y que se confirme que las políticas públicas serán pro-mercado”. Los golpes externos No todo es miel sobre hojuelas alrededor del peso. Fue a partir del 9 de agosto, que, luego de elevarse la percepción de riesgo en relación con las economías emergentes, lo que ocasionó pérdidas para las divisas en dicha canasta. Lo anterior se debió a que los participantes del mercado perdieron confianza en el gobierno de Turquía y se especuló que el Banco Central de ese país había perdido su autonomía. La divisa mexicana también perdió terreno debido a que existían dudas sobre el proceso de renegociación del TLCAN con Estados Unidos. “Cabe agregar que, en agosto, la administración de Trump terminó de imponer la primera fase de aranceles en contra de China, gravando con un 25% un total de 50 mil millones de dólares de importaciones provenientes de ese país”, acotó el Banco Base. Durante agosto, el peso mexicano mostró una depreciación de 2.35% o 43.8 centavos, cotizando alrededor de 19.08 pesos por dólar. Otras divisas de economías emergentes, como la lira turca mostraron una depreciación de 33.08%, el peso argentino perdió 34.46%, el real brasileño perdió 7.93% y el rand sudafricano cayó 10.65%. Finalmente, en septiembre, el tipo de cambio mostró un comportamiento más estable en comparación a los dos meses previos, aunque persistieron las dudas con respecto al futuro del comercio internacional. Por un lado, Trump confirmó la entrada en vigor de un arancel del 10% a las importaciones estadunidenses de 200 mil millones de dólares de bienes provenientes de China, lo que corresponde a una segunda fase de medidas proteccionistas. Asimismo, Canadá no ha logrado alcanzar un entendimiento comercial con Estados Unidos y hacia el cierre del trimestre, las negociaciones parecen haberse estancado, por lo que hay duda de que el Congreso estadunidense apruebe un acuerdo bilateral. El peso logró recuperar terreno hacia el cierre del trimestre, pues, aunque la Fed subió su tasa de interés en 25 puntos base a un rango entre 2% y 2.25%, confirmó que por ahora no planea subir su tasa de interés a un ritmo más acelerado. “Se espera que la Fed vuelva a subir su tasa en 25 puntos base en diciembre y realice tres incrementos en 2019. El peso también se recuperó en septiembre debido a un incremento en los precios del petróleo” adelantó el análisis. “Para el último trimestre del año, el tipo de cambio podría bajar hacia 18.60 pesos por dólar si no se observa un efecto de contagio de otras economías emergentes y si hay señales de que el Congreso de Estados Unidos puede aprobar un tratado de comercio bilateral con México. Sin embargo, el tipo de cambio también podría verse presionado al alza hacia 19.30 pesos por dólar si hay señales de que el Congreso de Estados Unidos rechazará el tratado bilateral, obligando a un aplazamiento de las negociaciones hasta que Canadá se sume al acuerdo”, remató. Otro factor a considerar para los próximos meses es la guerra comercial entre Estados Unidos y China que podría ocasionar una alta volatilidad cambiaria durante diciembre, debido a que el 1 de enero subirán los aranceles a China del 10% a 25%, lo que podría llevar a un escalamiento de la guerra comercial entre ambos países.

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