Economía

En México sólo cuatro de cada 10 mujeres tienen acceso al mercado de trabajo: ONG

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza publicó el estudio "Barreras. Reporte especial sobre exclusión económica y precariedad laboral de las mujeres en México".
martes, 24 de noviembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Sólo cuatro de cada 10 mujeres tienen acceso al mercado de trabajo en México, y siete de cada 10 no pueden comprar lo básico con su ingreso laboral, según el último reporte de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el 25 de noviembre en todo el mundo, la organización no gubernamental (ONG) publicó el estudio “Barreras. Reporte especial sobre exclusión económica y precariedad laboral de las mujeres en México”.

El informe detalla que cerca de 26 millones de mujeres en México están excluidas del mercado laboral; de éstas, casi 17 millones no pueden trabajar por ser asignadas al cuidado del hogar y la familia, a pesar de que 50% son menores de 45 años, 68% cursaron al menos la secundaria y 27% la educación media superior.

De las mujeres que sí logran emplearse, el 72% recibe salarios bajos, 61% carece de afiliación a la seguridad social, 52% no tiene un contrato estable y 93% no cuenta con un sindicato que negocie su salario y prestaciones y defienda sus derechos.

El estudio resalta que la participación de las mujeres en el mercado laboral es de apenas 43%, en contraste con el 74% de la participación masculina, sin embargo, el desempleo afecta más a las primeras (17.5%) que a los segundos (8.5%).

Además, solamente 6% de las mujeres que trabajan en México ganan más de 12 mil pesos mensuales. Para igualar el salario que reciben los hombres, las mexicanas tendrían que trabajar años de 13.5 o de 14 meses para cubrir el costo de la canasta básica para ellas y una persona más.

Por otra parte, la pandemia ha afectado especialmente a las mujeres, pues 28% de las personas fallecidas por covid-19 en México eran amas de casa, y a pesar de que en abril pasado 7 millones de hombres y 5.1 millones mujeres se quedaron sin empleo, la recuperación ha sido más lenta para ellas: de abril a agosto 5.2 millones de hombres consiguieron trabajo, en contraste con sólo 1.9 millones de mujeres, según el estudio.

La ONG también recalcó que las mujeres aún están confinadas a actividades asociadas con el rol de género en el mercado laboral, lo que se ejemplifica en el trabajo doméstico remunerado, donde por cada hombre ocupado hay 11 mujeres, y aun en ese trabajo éstas reciben mil 362 pesos mensuales menos en promedio que los hombres, mientras que en puestos directivos hay casi cuatro veces más hombres empleadores que mujeres empleadoras.

Otro factor que afecta a las mujeres es la realización de tareas no remuneradas del hogar, así como de cuidados, pues aquellas en edad productiva, de entre 30 y 59 años de edad, que trabajan 20 o más horas a la semana, dedican más de 45 horas en promedio a esas actividades, además de su jornada laboral.

Ante esta situación, Frente a la Pobreza propuso el diseño de un sistema nacional de cuidados que propicie que las mujeres ejerzan sus derechos, dispongan de su tiempo y avancen para conseguir su autonomía económica.

Este sistema deberá contar con cobertura universal con calidad y equidad; involucrar al sector privado, y atender a menores, personas con discapacidad y adultos mayores, comentó.

Además, recomendó ampliar la cobertura de las escuelas de tiempo completo; establecer políticas de incentivos a las empresas y entidades que proveen servicios de cuidados, e incluir todas las medidas de atención a personas cuidadoras.

De igual manera, establecer mecanismos de valoración de las tareas de cuidados y del hogar --incluyendo formas de pago y protección social--, garantizar la igualdad de pago para mujeres, y promover su contratación, permanencia y promoción en el trabajo.

La ONG también instó a equilibrar los permisos para maternidad, paternidad y el resto de las prestaciones de acceso a servicios de cuidados, para evitar sesgos de contratación contra las mujeres; establecer mecanismos efectivos contra la violencia en el entorno laboral, y garantizar condiciones de seguridad para mujeres que trabajan en horarios o situaciones de riesgo a la violencia.

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