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Sanear las finanzas de Pemex implicaría gastar 2.2 billones de pesos, advierten

La Fundación de Estudios Financieros advirtió que sanear las finanzas de Pemex implicaría una inversión del gobierno de 10 a 12 puntos del PIB, es decir unos 2.2 billones de pesos.
miércoles, 10 de febrero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Fundación de Estudios Financieros (Fundef) advirtió que sanear las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex), implicaría la inversión del gobierno de 10 a 12 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

Es decir, alrededor de 2.2 billones de pesos, tomando en cuenta el PIB del 2019, que fue el último año de análisis realizado por el Fundef.

La situación es crítica, de acuerdo con el reporte titulado Análisis Financiero de la Evolución de Pemex:

“El problema de Pemex es profundo y se ha venido gestando desde hace más de 10 años. El punto de inflexión a un mayor deterioro fue 2014. Es una pena que la principal empresa de México se encuentre tan mal y otras empresas en el Mundo que operan en el mismo sector estén sólidas y sean rentables”.

El centro de estudios recordó que la administración de Andrés Manuel López Obrador tiene un objetivo de política pública claro respecto de Pemex para que sea la palanca del desarrollo del país.

Sin embargo, advirtió que “sin cuestionar si la premisa anterior es correcta o no lo es, el requisito indispensable para que Pemex cumpla esa función es que financieramente este sólido y que sea una empresa generadora de recursos. Hoy Pemex no cumple con ninguna de las dos condiciones y por lo tanto no va a ser palanca de desarrollo”.

De esta forma, alertó, el gobierno tendrá que plantear un rescate financiero y operativo de la llamada “empresa productiva del estado” en lugar de hacer transferencias limitadas, pues  los datos indican que la empresa sola no va a salir del bache financiero en el que se encuentra.

De acuerdo con el estudio, Pemex tendrá que considerar las siguientes etapas:

 En el corto plazo, la petrolera a cargo de Octavio Romero Oropeza, requiere de apoyo para no quitarle flujo por pago de impuestos. Además tendrá que definir cómo va a pagar su deuda, es decir, identificar la parte que es sostenible y la porción que no lo es, la cual tendrá que ser asumida por el gobierno.

Pemex también deberá redefinir la parte operativa de exploración, ya sea restitución de reserva y plataforma de producción. “Esta evaluación se tiene que realizar dejando de lado los buenos deseos y teniendo evidencia de lo que es alcanzable”, agregó el estudio.

Es necesario que la compañía defina la manera la forma de realizar las inversiones: con más dinero del gobierno o asociaciones con privados.

Las otras dos opciones que propone Fundar, aparte del saneamiento profundo de la petrolera, son las siguientes:

El apoyo necesario para que no incumpla con sus obligaciones financieras y cubrir las pérdidas de operación, lo cual tendría un costo de dos a tres puntos del PIB, que el gobierno tendría que financiar en los próximos cinco años.

O de otra forma, dar apoyo para mantener un nivel adecuado de inversión. Esto tendría un costo estimado de cuatro a seis puntos del PIB a financiarse los próximos cinco años.

Fundar señaló que el análisis tuvo dos limitaciones al momento de su elaboración.

Por una parte, sólo considera datos financieros y operativos, pero no la situación de las instalaciones físicas de Pemex por lo que puede existir un riesgo adicional por una posible obsolescencia. Por otra, tampoco se considera la transformación que se está dando en el mundo hacia las energías limpias y lo que esto puede implicar para la empresa.

Además del tema financiero, Pemex, tiene problemas operativos muy graves como la caída sostenida en la producción de petróleo, un entorno de precios no tan favorable desde 2014 y un bajo uso de su capacidad instalada en el segmento industria.

Eso no es todo, el estudio de Fundef deja ver que Pemex es una excepción en cuanto a desempeño en la industria petrolera. Es una empresa que tiene malos indicadores operativos que se han reflejado en un mal desempeño financiero, que la deja en desventaja con compañías como la árabe Aramco, Shell o BP.

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