Banco Mundial

BM mejora previsión de crecimiento para México: de 3.7% a 4.5% para 2021

Al dar a conocer su reporte “Volver a crecer”, el organismo internacional detalló que el crecimiento de la economía dependerá en gran medida de la velocidad de la campaña de vacunación, así como del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos.
martes, 30 de marzo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Banco Mundial (BM) mejoró su previsión de crecimiento para la economía mexicana en el presente año, de 3.7% a 4.5%, mientras que para 2022 pronosticó una expansión de 3%.

Al dar a conocer su reporte “Volver a crecer”, el organismo internacional detalló que el crecimiento de la economía dependerá en gran medida de la velocidad de la campaña de vacunación, así como del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos.

Sin embargo, para permitir una recuperación mejor y sostenida a mediano plazo, el país también deberá hacer frente a algunos de los problemas más urgentes, como ciertos desafíos previos a la crisis, además de la inclusión, que al mismo tiempo son ahora cuellos de botella para la creación de empleos.

Lo anterior incluye los financiamientos, reducir la carga regulatoria, habilitar una infraestructura resiliente, mejorar los servicios públicos y facilitar el acceso al mercado de trabajo.

El Banco Mundial señaló que la recuperación gradual de la inversión podría ser más lenta si la participación privada en algunos sectores, en particular la energía, no se ajusta.

“La inversión privada puede verse significativamente afectada si no se modifican las reformas propuestas relacionadas con la participación del sector privado, particularmente en la industria energética”, puntualizó.

Añadió: “México tiene amortiguadores fiscales erosionados y retrasos en las presiones de gasto (en servicios públicos e infraestructura), por lo que es necesario una reforma fiscal. Además, se requiere un cambio en la situación fiscal de Pemex, para ganar credibilidad en el mercado”.

Para el BM, la economía mexicana retomará fuerza en el segundo semestre del año, cuando la mayoría de la población se encuentre vacunada, por lo que el consumo interno se reactivará.

Asimismo, se espera que el gobierno mantenga políticas fiscales conservadoras, priorizando principalmente los gastos en salud, programas sociales e inversión.

En las cifras para México, el organismo previó un déficit fiscal de 3.3% como proporción del PIB para 2021; una deuda pública del orden de 51.4%, así como un saldo de la cuenta corriente ubicado en 0.6% para el presente año.

Mejora previsión para Latinoamérica

El Banco Mundial también mejoró la previsión de crecimiento económico para América Latina y el Caribe para 2021, de 4% a 4.4%.

Detalló que la fuerte contracción causada por la pandemia el año pasado tuvo costos económicos y sociales enormes. La tasa de desempleo en general aumentó y la pobreza se disparó, si bien en algunos países el uso masivo de transferencias sociales hizo mucho para amortiguar el impacto social de la crisis.

“La crisis de covid-19 tendrá un impacto a largo plazo sobre las economías de la región. Es probable que los menores niveles de aprendizaje y de empleo reduzcan los ingresos futuros, mientras que el elevado nivel de endeudamiento público y privado puede causar tensión en el sector financiero y frenar la recuperación”, abundó.

A pesar de estos desafíos, existen áreas positivas, acotó. Por un lado, el comercio internacional de bienes se mantuvo en un nivel relativamente bueno, pese a la fuerte caída en el comercio de servicios, particularmente turismo.

La mayoría de los precios de las materias primas son más altos que antes de la crisis de covid-19, en parte gracias a la pronta recuperación de China, algo bueno para los exportadores de productos agropecuarios y mineros, mientras que las remesas hacia la región subieron en comparación con el período previo a la pandemia, un tema muy importante para varios países del Caribe y América Central.

Por otra parte, los mercados de capital permanecieron abiertos para la mayoría de los países de la región. De hecho, la toma de deuda en el exterior aumentó, ayudando a mitigar el impacto económico y social de la crisis de covid-19.

La mayoría de los países de la región incurrieron en déficits presupuestarios significativos desde comienzos de la pandemia. El gasto adicional se destinó a fortalecer los sistemas sanitarios, proporcionar transferencias a los hogares y ayuda a las empresas. Paralelamente, la implementación de medidas proactivas ayudó a los deudores y redujo el riesgo de crisis financieras.

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