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Por primera vez, adjudicaciones directas superaron a las licitaciones públicas en 2020: IMCO

El IMCO destacó que la tendencia creciente de adjudicaciones directas es un foco rojo para la competencia y, además, subrayó, representa un riesgo de corrupción, puesto que la ausencia de criterios objetivos para seleccionar contratistas abre espacios a que la decisión pudiera estar influida.
jueves, 29 de abril de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) dio a conocer este día que los recursos públicos destinados a adjudicaciones directas el año pasado alcanzaron el punto más alto desde que se tiene registro.

En un comunicado, detalló que, de acuerdo con datos de Compranet, el gobierno federal realizó adjudicaciones directas por más de 205 mil 195 millones de pesos, lo que representa un 43% del monto contratado en todo el año.

En contraste, durante el mismo año, prosiguió, las compras realizadas por licitación pública alcanzaron apenas un 40%. Esta es la primera vez que los recursos destinados a adjudicaciones directas por el gobierno federal son mayores a los contratados mediante licitaciones públicas.

En un análisis previo de más de 350 mil contratos, el IMCO documentó que el porcentaje del monto adjudicado directamente en 2019, el primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, fue cuatro puntos porcentuales mayor que en 2018 al pasar del 35% al 39%.

En el segundo año de la administración, dicha cifra rompió un récord histórico, superando cualquier otro tipo de contratación.

Según el organismo, las licitaciones públicas son el procedimiento que más promueve la competencia, pues, al tratarse de concursos con convocatorias abiertas, permiten más participantes para encontrar mejor calidad a precios más bajos, en contraste con los procesos donde se limita el número de participantes, como las invitaciones restringidas o las adjudicaciones directas.

Sin embargo, destacó que la tendencia creciente de adjudicaciones directas es un foco rojo para la competencia y, además, subrayó, representa un riesgo de corrupción, puesto que la ausencia de criterios objetivos para seleccionar contratistas abre espacios a que la decisión pudiera estar influida por acuerdos ilícitos.

“La Constitución y las leyes de adquisiciones establecen que las compras públicas deben de ser realizadas mediante licitaciones públicas, salvo en casos excepcionales”, sostuvo.

A pesar de esto, dijo que en 2020 casi uno de cada dos pesos gastados por el gobierno federal fue contratado mediante adjudicaciones directas e invitaciones restringidas. “Los procedimientos establecidos como la excepción se han convertido en la regla de contratación del gobierno federal”, resaltó.

De acuerdo con el IMCO, si únicamente se considera el número de contratos asignados mediante adjudicaciones directas, sin considerar su valor, queda claro que el porcentaje de contratos por adjudicación directa mantuvo una proporción alta y constante de 2013 a 2020.

 “Tanto en el gobierno de Enrique Peña Nieto como en el de Andrés Manuel López Obrador, el porcentaje de contratos por adjudicación directa fue mayor al 70%. En los últimos cinco años, de 2015 a 2019, este porcentaje fue mayor al 80%”, subrayó.

Las dependencias federales, prosiguió, realizan sistemáticamente adjudicaciones directas e invitaciones restringidas.

A partir de 2019 hay un cambio importante: no solo ocho de cada 10 contratos son realizados mediante procesos sin concursos, sino que estos también representan una mayor cantidad de recursos.

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