Se llegó la hora... ¿Clinton o Trump?

martes, 8 de noviembre de 2016
ROCKVILLE, Maryland (apro).– Desde las 6 de la mañana la gente se comenzó a formar de a poco, filas a las puertas de escuelas, bibliotecas y centros comunitarios donde se instalaron las casillas electorales para los estadunidenses decidan de entre Hillary Clinton y Donald Trump a la presidenta o presidente de Estados Unidos para los próximos 4 años. “Es un momento muy importante para mí, mi voto es por el futuro de mis hijos”, dice a apro Michael Woods, un anglosajón que ocupa el lugar número 3 en la fila formada a las puertas del Centro Comunitario de la ciudad de Rockville, Maryland. “Vine temprano porque tengo que trabajar y ya quiero que termine esto; me tiene cansado, pero por mis hijos y el futuro de ellos me siento obligado a votar”, acota Woods, de 36 años de edad y quien trabaja como gerente de una institución bancaria. “Solo puedo decirle que vine temprano a votar porque me siento obligada a evitar que el país pierda la razón”, comenta Sylvia, una señora de 62 años de edad, agente de bienes raíces y la primera en la fila. En Maryland y Virginia, los dos estados que rodean a la capital del país, Washington, D.C., las casillas de votación se abrieron en todos sus condados desde las seis de la mañana de este frío martes 8 de noviembre. El estado del tiempo que indica que el invierno está a la vuelta de la esquina, compaginaba con la realidad electoral estadunidense a causa de la personalidad de Trump y de Clinton. Tanto la candidata presidencial demócrata, como el abanderado republicano, tienen polarizada, enojada y en estado de ansiedad a la sociedad de su país. Los estadunidenses, de acuerdo a las encuestas, califican a Trump y a Clinton como las peores opciones presidenciales en toda su historia político-electoral. “No me satisface Clinton, pero me repugna Trump, si otros fueran los candidatos no estaría aquí para votar; pero precisamente porque ambos son pésimos, tengo que votar”, comenta Pete Lee, un afroamericano de 53 años de edad, mientras espera su turno para sufragar en la biblioteca de Wheaton, otra ciudad de Maryland; suburbio de la capital estadunidense. Conforme pasaba la primera hora de la jornada electoral, las filas para votar fueron creciendo sin llegar a ser numerosas, no por lo menos en Maryland, estado que con sus 10 votos del Colegio Electoral se considera una entidad garantizada para Clinton. Virginia, donde sí se reportaron algunas filas de votantes bastante largas en las primeras horas de votación, se cuenta entre los estados donde sus 13 votos del Colegio Electoral pueden ser para cualquiera de los dos abanderados presidenciales. Algunos sondeos de la tendencia electoral consideran que Clinton tiene el 52% de posibilidades de ganar Virginia, y Trump el 48%. La capital del país con sus 3 votos del Colegio Electoral, está garantizada como entidad que votará por la candidata demócrata. A diferencia de las elecciones presidenciales y generales de hace 4 años, cuando el presidente Barack Obama ganó un segundo mandato, el ambiente en estos comicios está enrarecido. Entre los votantes que hacen las filas no hay intercambio de palabras; más bien todos esperan en silencio el turno para sufragar. Los estados de la Costa Oeste abrieron en promedio a las 6 de la mañana sus casillas de votación, más tarde lo harán los del Centro y la Costa Este; pero este lunes y luego de una batalla por la Casa Blanca que lleva más de año y medio de duración, los estadunidenses tienen que decidir entre Clinton y Trump. La presidencia de Estados Unidos para los próximos 4 años se define este martes 8 de noviembre con la asignación de la mayoría de los 538 votos del Colegio Electoral distribuidos entre los 50 estados del país y el Distrito de Columbia. Para ser presidente o presidenta se requieren 270 votos como mínimo de los 538 en disputa. Los estadunidenses además de decidir quién reemplazara a Obama en la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero, determinaran la composición de toda la Cámara de Representantes y poco más de la tercera parte de la de Senadores, del Congreso federal. Las 435 curules de la Cámara de Representantes están en juego y 34 de las 100 de la Senadores. El partido republicano lucha en estos comicios por mantener el control representativo en el Congreso federal. El partido demócrata necesita ganar 30 curules en la Cámara de Representantes para apoderarse de la mayoría representativa, aunque las encuestas de la tendencia electoral apuntan a que no lo lograra y le vaticinan como ganancia máxima unos 20 lugares. La composición actual de la Cámara de Representantes es de 246 legisladores republicanos, 186 demócratas y 3 puestos vacantes. En el Senado, de los 34 lugares a disputarse este martes 8 de noviembre, 24 son del partido republicano y 10 del demócrata. El partido de Clinton necesita solamente quitarle 5 lugares a los republicanos para ser la mayoría representativa, algo que las encuestas de la tendencia electoral señalan como bastante probable. La composición actual de la Cámara de Senadores es de 54 legisladores republicanos, 44 demócratas y 2 independientes, aunque estos últimos siempre alineados con el partido de la candidata presidencial. La hora regresiva comenzó muy temprano en los Estados Unidos, ya no hay vuelta atrás, la noche de este martes 8 de noviembre se sabrá si en la ciudad de Nueva York, donde se encuentran a la espera del resultado de los comicios, Clinton se convierte en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, o si Trump se encumbra como el próximo jefe del Ejecutivo.

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