Las divertidas lecciones del Gabo a Taibo y Poniatowska en la FIL

jueves, 30 de noviembre de 2017
GUADALAJARA, Jal. (apro).- La celebración por el 50 aniversario de la aparición de la obra literaria Cien años de soledad, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, reunió en la FIL a tres personalidades quienes recordaron anécdotas divertidas que vivieron con Gabo. Mientras los escritores Benito Taibo y Elena Poniatowska se alternaron el micrófono para compartir momentos cómicos que tuvieron con García Márquez, y que arrancaron las sonrisas y carcajadas de los cientos de asistentes; la cantante Tania Libertad se llevó los aplausos tras interpretar cuatro melodías que eran de las preferidas del escritor colombiano y de su esposa "La Gaba". Benito Taibo mencionó que a 50 años de la obra "sigue asombrándonos, robándonos el corazón, haciéndonos que el pulso palpite cada vez más y que nos llenemos, ustedes no lo vieron, pero pasaron un chingo de mariposas amarillas allá atrás". Su comentario causó mucha risa entre los asistentes al auditorio Juan Rulfo que llenó su cupo, razón por la cual se colocó una pantalla afuera para que observaran los que no pudieron ingresar. Taibo mencionó que cuando el libro de Cien años cayó en sus manos a los 17 años de edad, vio el mundo de una manera distinta, por lo que él y cinco de sus amigos "noños", se "volvieron absolutamente locos, nos enamoramos hasta el derretimiento". Comenzaron a recomendar la novela a todos los que les rodeaban. "Después de muchas caguamas, alguien tuvo la muy brillante idea (...) de plantar el libro en un parque" para que saliera "un árbol inmenso, colorido, espectacular". El lugar donde plantaron el libro fue el parque México, en la CDMX. Pasaron 25 años, y ya sin "caguamas de por medio", fueron a buscar el árbol de Cien años de soledad. "Ante el asombro, la absoluta sorpresa los cinco con ojos como platos vimos que había unos baños públicos", relató Taibo. Compartió que la historia se la contó a Gabo quien "se murió de la risa, y un poco más serio se me acercó al oído y me dijo: ‘Benito, lo plantaron al revés’". De nuevo se escucharon las carcajadas de los presentes. Otro tema de conversación entre Taibo y García fue acerca del mito de las musas que inspiran a los escritores. En esa ocasión, "me dio una lección insuperable (...) yo creo que, como pocos escritores, ya no de América Latina, sino del mundo, Gabriel García Marquez ejercía su oficio con la voluntad y con la perseverancia digna de aquel que puede decirse oficiante". Prosiguió: "Lo comparo con un albañil que sabe poner perfectamente bien los ladrillos para que esa pared no se caiga. Igual iba poniendo las palabras y las ponía tan inteligente y bellamente (...) Me dijo: ‘Benito tienes que aprender a escribir con la goma de borrar (...) que es romper y quitar mucho más de las cascadas que salen de tu cabeza, de tus manos, para lograr prodigios’". Elena Poniatowska habló sobre el momento en que conoció a Gabo, en casa de Carlos Fuentes. "Sacaba a bailar a Elena Garro, bailaba muy bien. ‘La Gaba’, Mercedes estaba sentada ahí, era muy bonito" dijo con nostalgia la escritora. También dijo que Gabo buscaba siempre a los amigos que hizo antes de escribir Cien años de soledad. Elena comentó que a García Márquez no le gustaban las entrevistas, era un hombre sencillo, sin pretensiones, que mantenía conversaciones comunes, a pesar de haber ganado el premio Nobel y de que su novela Cien años de soledad era la más vendida en el mundo. "Nunca se le subió. Los intelectuales tienen tendencia de ser como unos hígados", pero él no. Eso desató las risas. Otro dato que reveló es que a Gabo no le gustaba "estar en público". También dijo que García Márquez "odiaba a los chinos porque decía que no pagaban las regalías". Elena Poniatowska contó que varios escritores estaban enamorados de la voz de Tania Libertad, entre ellos José Saramago, Mario Benedetti y Octavio Paz. "Yo creo que es la diosa de todos los escritores de nuestro continente", expresó. La cantante confesó que cuando llegó al país no tenía dinero, por lo que diariamente acudía a comer a la casa de Benito Taibo, donde conoció a los grandes escritores de quienes aprendió “muchísimo". El tener la garganta un poco ronca por haber estado cantando hace un par de días, durante cinco horas, en la celebración de cumpleaños de “La Gaba”, no impidió que Tania Libertad interpretara con su magnífica voz tres temas. Acompañada de una pianista cubana, abrió con “Aquellas pequeñas cosas” de Joan Manuel Serrat. Después cantó la trova favorita de “La Gaba”, “Pequeña serenata diurna”. Tania Libertad develó que el escritor colombiano era amante de la música popular, que también gozaba el cantar y bailar. Para recordar a Gabo, le cantó su canción favorita, el boleto “Nube Viajera” de Jorge Macías. Cerró su intervención con “Vámonos”, de José Alfredo Jiménez. En la charla estuvo presente Gonzalo, hijo del ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982.

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