Abuelas de plaza de mayo: 25 años de búsqueda

viernes, 25 de octubre de 2002
Buenos Aires - "Ser un chico desaparecido es, en primer lugar, no saber que lo eres Es creer que la que se hace llamar ?mamá? es mamá Es creer que el que se hace llamar ?papá? es papá Es haber nacido entre 1975 y 1980 y festejar tu cumpleaños en el día que marca tu partida de nacimiento Es creer que si no hay en casa fotos de mamá embarazada o fotos tuyas de cuando eras bebé es porque, simplemente, no tomaron esas fotos Es no parecerte demasiado al resto de la familia Hasta acá, ¿no podrías ser un chico desaparecido?" Así empieza la explicación sobre "¿Qué es un chico desaparecido?" en la página oficial de Internet de las Abuelas de Plaza de Mayo wwwabuelasorgar, donde un grupo incansable de madres-abuelas de víctimas de la última dictadura militar argentina (1976-83) plasman sus vivencias en la búsqueda sin pausa, desde hace 25 años, de sus nietos sustraídos como "botín de guerra" durante los secuestros practicados por parapoliciales en la época más oscura de este país sudamericano Las Abuelas de Plaza de Mayo, eterna candidata al premio Nobel de la Paz todos los años, nacieron un 22 de octubre de 1977 en plena dictadura, en una época donde los asesinatos, los secuestros, las torturas y las desapariciones eran moneda corriente Se estima que existen unos 500 "niños desaparecidos", arrebatados a sus padres que engrosan la lista de casi 30 mil desaparecidos argentinos En estos 25 años, las Abuelas han logrado recuperar a 73 de ellos y siguen luchando día a día para restituir a sus verdaderas familias al resto de estas víctimas inocentes de la feroz represión de la dictadura "No moriremos sin verlos", promete ante quien quiera oírla la presidenta de las Abuelas, Estela Carloto, quien lidera la entidad desde hace 13 años La Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo nació hace 25 años como una organización no gubernamental con la finalidad de localizar y restituir a sus legítimas familias a todos los niños secuestrados desaparecidos por la represión política y "crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos humanos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables", afirman "25 años es un largo camino Ya no somos las mismas Las viejas fotos color sepia nos lo muestran Pero el corazón sigue latiendo con más fuerza, al rojo vivo, y se nos entibia la sangre de orgullo por todo esa iluminada y heroica generación que entregó su vida por un ideal Y aparecen desfilando por nuestra memoria la imagen de nuestros hijos Sus brazos nos sostienen aunque no estén, su voz retumba aunque otros no las oigan Y ese legado es el que queremos entregar incólume a nuestros nietos", aseguran las Abuelas en un editorial con motivo de su nuevo aniversario LA HISTORIA Tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976, Argentina vivió una era de violaciones continuas de derechos humanos, represión política, torturas, secuestros, desapariciones y asesinatos Fueron 7 años de terror, donde la inmensa mayoría de los argentinos permaneció en silencio, aterrorizada o incrédula, mientras un grupo de mujeres se organizaba para conocer el destino de sus hijos y nietos arrebatados por la dictadura Así nacen primero las Madres de Plaza de Mayo y, meses después, las Abuelas Las primeras reuniones se hacían en un departamento del barrio porteño de Caballito Cada una de las participantes de estos primeros encuentros tenían un objetivo común: todas buscaban a sus nietos Estela Barnes de Carlotto era una de ellas En 1977 su hija Laura Carlotto, estudiante de Humanidades en la Universidad de La Plata (a 60 kilómetros al sur de Buenos Aires), militaba en la Juventud Peronista (justicialismo, actualmente en el poder) En noviembre de ese mismo año, Laura fue secuestrada, cuando estaba embarazada de dos meses, un dato que Carloto sólo sabría luego por el relato de un compañero de celda de su hija Así supo que Laura había decidido bautizar al bebé como Guido, igual que su pareja Guido nació finalmente el 26 de junio de 1978 en el Hospital Militar Central Dos meses después Carloto recibió el cadáver de su hija y de su yerno, y nunca más supo de Guido, el nieto perdido que sigue buscando 25 años después de su nacimiento Hoy Guido tiene otro nombre y seguramente ignora su pasado, como el resto de los casi 425 chicos desaparecidos "Al principio me reunía con otras tres señoras que me recibían en sus casas, con una sonrisa a pesar del dolor que teníamos todas Después nos reuníamos en (la confitería) Las Violetas, con las Abuelas de Buenos Aires (ella es de La Plata) Simulábamos un festejo, un cumpleaños, tomábamos el té y cuando el que nos atendía se retiraba, sacábamos de debajo de la mesa nuestras primeras cartas, nuestros primeros comunicados", recuerda Carloto en sus innumerables diálogos con la prensa argentina en estos días "Eran los primeros pasos en la comunicación de Abuelas para que nos conociéramos en Argentina y en el mundo Tratábamos de tramar alternativas nuevas Y a la vez teníamos que tener mucho cuidado por los seguimientos Nosotras también corríamos peligro", señala Así comenzó una historia repleta de sinsabores y pequeñas alegrías En 1979 llegó el primer éxito en la búsqueda de los nietos-desaparecidos cuando hallaron a dos niños a través de una investigación conjunta con un organismo brasileño y la abuela uruguaya del chico Pero el primer "hallazgo" como institución llegó en 1980 cuando las Abuelas hallaron a Tatiana y Laura, que habían desaparecido en 1977 en el barrio de Villa Ballester, en el Gran Buenos Aires "Teníamos la noción de que las nenas habían sido abandonadas en una plaza por la zona y dadas en adopción", cuenta Carlotto en un reportaje al diario Página/12 La búsqueda rindió sus frutos cuando un juez de menores les mostró un expediente de dos niñas cuyos nombres coincidían con las de las chicas buscadas Las niñas en cuestión estaban en una habitación contigua con su madre adoptiva, que "resultó ser una persona magnífica" Sus abuelos decidieron incluso que las niñas siguieran viviendo con ella Tatiana, que entonces tenía 4 años, es hoy psicóloga y trabaja en Abuelas ayudando a encontrar a otras víctimas Pero también hubo varios fracasos e innumerables escollos que sortear en estos últimos 25 años, especialmente porque en numerosos casos los niños no fueron dados en adopción y están en poder de sus captores "Se escapan y se esconden", relata Carlotto "Son gente que no les permite a estos chicos recuperar su libertad Y estos chicos guardan fidelidad con estos apropiadores aun sabiendo que hay un delito de por medio Tienen afecto por quienes los criaron y muchas veces estos apropiadores les pasan facturas de fidelidad y culpa" En algunos casos incluso, los niños-desaparecidos, hoy jóvenes de alrededor de 20 años, les piden a las Abuelas, tras su "hallazgo", que no accionen penalmente contra sus padres-captores "¿Cómo decirles a estos jóvenes que no defiendan a quienes mataron a sus papás, si sientes afecto por ellos? Este es uno de los temas más complicados para nosotros Todavía siguen como rehenes de una historia", dice Carlotto La labor de las Abuelas ya no es clandestina como lo fue en sus inicios, pero la lucha aun provoca reacciones y ataques de quienes se apropiaron de sus nietos Carlotto sufrió un atentado en septiembre pasado cuando su casa de La Plata fue baleada por desconocidos "Para quienes no quieren la verdad y la justicia represento un peligro, y atacándome buscan que la gente tenga miedo", dice Fue el primer ataque sufrido por una Abuela en estos últimos 25 años "Ni en la dictadura pasó algo semejante", rememora EL PRESENTE Alba Lancillotto tiene 74 años y es la secretaria de las Abuelas de Plaza de Mayo No es una "abuela" propiamente dicha, ya que busca a su sobrino-desaparecido Sus hermanas Ana Maria Lancillotto de Mena y María Cristina Lancillotto de Santillán están desparecidas "Ana María estaba embarazada de siete meses y nunca más supimos de ella" desde el secuestro, recuerda Lancillotto en entrevista con apro En medio de homenajes populares, actos conmemorativos y un Festival en Plaza de Mayo por el 25 aniversario de la entidad, Lancillotto resume el significado de este primer cuarto de siglo de vida de las Abuelas: "Son 25 años de lucha, de búsqueda, de esperanza, de frustraciones y alegrías Son 25 años de juventud Tenemos un amor que nos impulsa y el amor siempre es joven, y tenemos ansias de justicia y la justicia también es joven Además, tenemos mucha fuerza Son 25 años de no cansarnos y de resistir", dice "Es una resistencia activa, pero no violenta, exigiendo siempre justicia y respeto a los derechos humanos, y siempre buscando a los chicos que nos robaron No estamos cansadas Todos los días renovamos nuestras fuerzas", añade En la actualidad, las Abuelas "militantes", que diariamente concurren a la sede de la entidad, "son tres ó cuatro", aunque los días de reunión "somos 12 ó 15" Pero "en la asamblea anual vienen 30 ó 40 Lo que pasa es que muchas murieron, están enfermas o viven lejos Pero todas nos mantenemos en contacto", señala Lancillotto La secretaria de Abuelas es consciente que, por ley de la vida, "algún día no habrá más Abuelas", pero "eso no es importante porque tenemos herederos que seguirán nuestra lucha" "Nuestros herederos son los nietos (recuperados) que trabajan con nosotros Son los hijos y los hermanos (de desaparecidos, que tienen su propia fundación) que buscan a sus afectos", explica Pero Lancillotto va más allá y lanza un mensaje a toda la sociedad argentina: "en realidad a los chicos que nos robaron los tendrían que estar buscando todos los argentinos Su desaparición ha dejado ?vacíos? en todas partes" Bajo el lema "Identidad, Familia y Libertad", las Abuelas son hoy un símbolo de la lucha por la justicia en la Argentina, un país que parece olvidar el pasado y se sumerge en una profunda e inédita crisis socio-económica En ese contexto, donde la justicia es sospechosa y la corrupción ocupa un lugar privilegiado en las relaciones humanas, las Abuelas, a través de Alba Lancillotto, lanzan su mensaje de esperanza en el invierno de sus vidas: "La búsqueda no va a terminar jamás"