Los días que estremecieron a la izquierda salvadoreña

sábado, 9 de noviembre de 2002
San Salvador - Una huelga que desataron médicos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) desde el 18 de septiembre pasado en contra de los intentos de privatización por parte del gobierno, no sólo se extendió a toda la red de salud pública, sino que contagió a infinidad de sectores inconformes con las políticas gubernamentales El gobierno de Francisco Flores reaccionó a contracorriente Tratando de evitar la tensión, la incrementó Puso en marcha un plan de contingencia para atender a los asegurados del ISSS en dependencias del ejército, intentó traer médicos de países vecinos, usó médicos “esquiroles”, llegó a calificar la huelga como irreal y presionó a la justicia para que la declarara ilegal Flores le echó “sal a la herida” cuando, luego de dos años de negar que existiera un plan de privatización del ISSS, anunció el 14 de octubre en cadena nacional que la huelga no tenía razón de ser y que enviaría al parlamento un proyecto para “democratizar” la salud “previsional”, por medio del cual introduciría elementos de mercado en el sistema de atención médica: la libre elección y las concesiones, proyectos que fracasaron en Chile y en Colombia De la huelga médica se pasó a piquetes callejeros y manifestaciones que desembocaron en una inmensa “Marcha Blanca”, en la que los profesionales de batas blancas se unieron a sudorosos obreros, campesinos, chóferes y cobradores de autobuses, vendedores ambulantes, organizaciones feministas y residentes de las comunidades marginales Desde tiempos anteriores de la guerra civil (1980-1992) en las calles capitalinas no se había visto una manifestación tan grande como la que tuvo lugar el 23 de octubre pasado Incluso los medios de prensa conservadores calcularon en 150 mil los asistentes, quienes gritaban: “¡No a la privatización de la Salud!”, “¿Y Francisco Flores?”, preguntaba un agitador con el megáfono, “¡A la mierda!”, respondía la multitud Desde el cielo, helicópteros de la Policía Nacional Civil (PNC) esparcieron gases antidisturbios El 30 de octubre, en vez de protagonizar una “Marcha Blanca”, varias organizaciones aglutinadas en la “Alianza Ciudadana contra la Privatización de la Salud” interrumpieron el tráfico terrestre en varias carreteras Colocaron barricadas e incendiaron llantas con la finalidad de paralizar el transporte de cargas internacionales “El Salvador va a volver a arder”, había advertido Margarita Posada, de la alianza popular En una maniobra política parlamentaria, los diputados opositores lograron emitir un decreto denominado “Ley de Garantía Estatal de la Salud y la Seguridad Social” El proyecto había sido elaborado por los huelguistas y la oposición sumó los votos suficientes con el fin de contrarrestar la propuesta del ejecutivo de “democratizar” la salud previsional LA CONMOCIÓN Las tensiones habían subido vertiginosamente de tono El mandatario se vio obligado a suspender un viaje a Berlín, a donde asistiría a una cumbre germano-centroamericana, invitado por el canciller germano Gerhard Schroeder Pese a la propaganda oficial en los medios de prensa de hacer caso omiso a los médicos, la huelga se extendió cada vez más y con visos de violencia En ese escenario y en gestiones “secretas” se levantó la figura, ahora polémica, de Héctor Silva, un médico militante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), actual alcalde de San Salvador y proclamado por una coalición de centro-izquierda --que incluyó al FMLN—como candidato para reelegirse como alcalde en las elecciones del 2003, Silva es considerado el “Lula” da Silva de El Salvador y su coronación final sería en marzo de 2004, cuando sería candidato presidencial Pero, en un abrir y cerrar de ojos, el tablero del ajedrez político se transformó en damas chinas Silva, apoyado por un grupo de amigos, decidió comunicarle al presidente Flores su intención de mediar en el conflicto El mandatario, que estaba acorralado, le confesó que su proyecto había sido derrotado, que había perdido credibilidad y que en lo inmediato sólo le quedaban dos opciones: reprimir o negociar Y decidió por lo segundo, usando el puente que Silva le trazó El FMLN, lejos de capitalizar el logro de Silva, lo condenó “Algunas gentes lo querían expulsar y acusarlo de traidor”, según la versión de un alto dirigente de la agrupación exguerrillera Inmediatamente después de que el presidente Flores dio a conocer que había aceptado la mediación de Silva, el Coordinador General del FMLN, Salvador Sánchez, y el veterano comunista, Schafik Handal, “desconocieron” a Silva como candidato a alcalde Silva aceptó la decisión de su partido, pero no renunció a él En la “cuerda floja”, explicó públicamente su posición: “Lo que este servidor hace únicamente es tratar de catalizar, de crear un escenario dónde esa fuerza que es la que realmente ha promovido el cambio, encuentre las posibilidades de expresarse en forma lo más constructiva posible” Pero la pregunta era: ¿Cómo es que Silva le cree al presidente Flores? Una suerte de explicaciones surgieron a raíz de la actitud de Silva, quien ha sido la personalidad de izquierda más destacada en los últimos cinco o seis años Un alto dirigente del FMLN apuntó que Silva tenía “un gran temor” al ataque “feroz”, tal como lo había estado haciendo la derecha desde El Diario de Hoy, y cuyas consecuencias serían la derrota electoral Por otra parte, las últimas encuestas lo habían desfavorecido frente a la candidata oficialista, la exministra de Educación, Evelyn Simán En el seno de un grupo de profesionales Silva aceptó que su relación con el FMLN había sido cada vez más tirante “Estoy inconforme con el FMLN”, dijo Ello tuvo que ver con la actitud asumida por el partido izquierdista en el conflicto médico, pero también con la hegemonía que alcanzó la tendencia comunista en la actual dirección y en la forma arbitraria en que el partido designó a la mayoría de candidatos para las próximas elecciones de diputados y alcaldes En ese pleito la tendencia “unionista” de Silva había quedado disminuida Rubén Zamora, es otro de los veteranos políticos de la izquierda democrática salvadoreña Fue aliado del FMLN durante la guerra y en la actualidad lidera al partido Centro Democrático Unido (CDU) Su análisis es que en el FMLN existe “una contradicción entre la proclamación de una política de concertación que en esencia busca el enfrentamiento Es decir, a partir de un análisis que ellos suscriben de que las condiciones sociales, de la rebelión contra el modelo neoliberal, están ya presentes y lo que hay que hacer es empujar esa rebelión” “En esa contradicción, gente como Héctor Silva, ha quedado atrapada y cuando observa que el país se va moviendo hacia una situación de ingobernabilidad trata de buscar consensos También, Silva está viendo cómo no se pierde la acumulación lograda por la huelga, porque hay una tradición muy larga de que las huelgas se negocian cuando ya van de bajada y lo que se negocia es que no haya despidos En fin, lo que expresa la actitud de Silva es poco usual: alguien que tiene una candidatura asegurada (con una coalición ya armada), arriesga todo para tratar de resolver un conflicto social “Este intento inusual ha generado mucha confusión y se tiende a recurrir más fácilmente a las explicaciones comunes: que lo compraron, que le dieron millones, que es un complot que los gringos han hecho Lo he escuchado del FMLN, de gente común y hasta de mi partido” FMLN, EL GRAN PERDEDOR La izquierda local no ha sido muy hábil en resolver sus conflictos internos Antes de que iniciara la guerra civil, en 1975 fue asesinado el escritor revolucionario Roque Dalton en una confrontación entre los seguidores del frente amplio y los militaristas En 1983 fue asesinada la “comandante Ana María” y se suicidó Cayetano Carpio, en un pleito entre negociadores y guerreristas Después de la paz, los comandantes Joaquín Villalobos y Eduardo Sancho, se declararon, en 1994, socialdemócratas y formaron un partido aparte El año pasado el también excomandante Facundo Guardado fue expulsado con un grupo que se consideró “renovador” ¿Qué sucederá en el FMLN sin Silva de candidato? Un dirigente de dicho partido estima que las consecuencias podrían ser muy negativas, porque deja un vacío enorme en la estrategia que se había estado conformando en los últimos años y ya se había llegado a una coalición amplia y sólida de cara a las próximas dos elecciones El FMLN tendría que recomponer su planteamiento de largo plazo De lo contrario, “tendremos una década desastrosa en términos de alternabilidad”, tomando en cuenta que la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) lleva tres períodos consecutivos en el gobierno Para Zamora la perspectiva no es tan dramática: “Creo que el fenómeno nos ha cohesionado bastante al ver la actitud un tanto torpe del FMLN Ahora vemos la necesidad de que, tal y cómo estaba planteada la alianza para San Salvador, necesitamos revisarla Lo que sí vemos con muchísima claridad es la necesidad de que las fuerzas democráticas y progresistas monten su propio proyecto, autónomo del FMLN” Mientras tanto, la huelga y todo el movimiento social que se opuso a la privatización de la salud tuvo un final feliz: logró un pacto para lograr una reforma efectiva del Seguro Social El gobierno, derrotado en esta contienda, tendrá que posponer su proyecto privatizador para una mejor oportunidad Lo paradójico de todo este fenómeno es que el FMLN, la izquierda histórica, lejos de cosechar adhesiones y simpatías, terminó por ser el gran perdedor: se quedó sin su candidato “estrella”, sin coalición y con una profunda crisis interna

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