Enron: los favores de la Casa Blanca

sábado, 2 de febrero de 2002
Washington - En Estados Unidos hacer política cuesta caro: quien pretende ser diputado debe obtener financiamiento privado por unos 675 mil dólares Si es más ambicioso y aspira al Senado deberá conseguir un promedio de 3 millones 765 mil dólares Tales son algunos datos sobre el sistema de apoyo económico corporativo a las campañas electorales, conocido como soft money Este sistema está ahora bajo los reflectores: fue utilizado por la compañía energética Enron para financiar las campañas electorales de numerosos congresistas y, especialmente, la del presidente George W Bush Impulsados por el escándalo de Enron, 218 diputados promueven una iniciativa para reformar este sistema de financiamiento De hecho, en el pasado hubo iniciativas similares No fructificaron Entonces, como ahora, los legisladores enfrentan la resistencia del establishment político y de los cabilderos, dos mundos confluyentes que, en estos días, tienen como máximos referentes al presidente George W Bush y al presidente de Enron, Kenneth Lay Y es que, detrás de la gran mayoría de los legisladores estadounidenses -incluso de los que impulsan dicha reforma-- existe un personaje como Lay que los apoyó en espera de "favores" para sus negocios empresariales El miércoles 30, un día después del discurso del presidente Bush sobre el estado de la Unión Americana, varios caricaturistas estadounidenses pusieron el dedo en la llaga: en el primer cuadro de su cartón en el Arkansas Democrat Gazette, John Deering dibujó a Bush en el podio parlamentario, preguntando a los legisladores presentes "¿pueden levantar la mano aquellos que no recibieron dinero de Enron?" En el segundo cuadro, ninguno de los presentes se atreve a alzar su brazo y, entonces, Bush inicia tranquilamente su discurso Favor con favor se paga A medida que crece el llamado Enrogate, se hacen más evidentes los vicios del sistema soft money La semana pasada la Contraloría General del Congreso amenazó con reclamar judicialmente las minutas de las reuniones que el año pasado sostuvo el vicepresidente Dick Cheney con un grupo de ejecutivos de compañías del sector energético para delinear la política de la Casa Blanca frente a la crisis en este sector Cheney se resistió a revelar esos documentos Al parecer, esas reuniones sirvieron para que los funcionarios de las empresas energética, en especial los de Enron, plantearan políticas en su beneficio Para los legisladores que impugnan el soft money, las reuniones de Cheney son el mejor ejemplo de la perversidad de un sistema que tiene atrapado al mundo político estadounidense El sistema es sencillo: las corporaciones sostienen económicamente las caras campañas electorales de los aspirantes a los principales cargos legislativos y ejecutivos, luego se cobran los favores con nuevos favores Enron es el caso típico: pasó de ser la fusión de dos pequeñas empresas a convertirse en un coloso de la energía, particularmente gracias a la desregulación del sector que impuso el presidente George Bush padre, líder de la familia texana favorita de Kenneth Lay A través de dirigentes y empleados, Enron aportó medio millón de dólares a la campaña presidencial de George W Bush Lay y su esposa aportaron luego personalmente al fondo para sostener el recordado "recuento" de votos en Florida, que finalmente puso en la Casa Blanca al candidato menos votado a nivel nacional Enron cayó pesadamente a principios de diciembre último después de llevar alegremente adelante una serie de irregularidad contables con las que esperaba esconder sus problemas internos La compañía dejó a cientos de personas sin empleo y a otras tantas que habían apostados a sus acciones sin ahorros para el retiro Pero los individuos que más interesaban a los dirigentes de Enron eran evidentemente los funcionarios, especialmente los que podían tener influencia en la Casa Blanca Además de Bush, la compañía texana tenía una profunda relación con el vicepresidente Cheney, quien además fue ejecutivo de otra empresa petrolera que sigue haciendo grandes negocios: Halliburton Cheney se reunió por lo menos seis veces con directivos de Enron para analizar las medidas gubernamentales en el campo de la energía El ministro de Justicia, John Ashcroft, se excusó de investigar la caída de la Enron alegando que la compañía aportó dinero para su fallida campaña pre-presidencial Karl Rove, uno de los asesores clave de Bush, tuvo acceso a las ahora famosas reuniones de los ejecutivos de Enron con funcionarios de la Casa Blanca mientras él mismo trataba de vender sus acciones de la compañía texana, que estaban a punto de desplomarse El secretario del Tesoro, Paul O'Neill, recibió numerosas llamadas de auxilio de parte de Lay, quien también trató de acudir a su amigo Donald Evans, secretario de Comercio Harvey Pitt, titular de la SEC, la agencia federal que supervisa las operaciones bursátiles, trabajó como abogado de la Andersen, la consultora cómplice del silencio de Enron sobre su inminente caída El ministro de Energía, Spencer Abraham, recibió dinero de Enron cuando hizo campaña para una banca en el Senado y, ya en la Casa Blanca, fue asiduo interlocutor de los ejecutivos de la empresa texana La lista sigue: Thomas White, secretario de Ejército, fue ejecutivo de la Enron durante más de una década, y también Robert Zoellick, actual represente estadounidense para el Comercio, y Lawrence Lindsey, principal consejero económico del presidente, formaron parte del buró de asesores de la compañía Además de las relaciones laborales previas de numerosos hombres de la Casa Blanca con el coloso energético, la prensa estadunidense afirma que Enron habría tenido una influencia determinante en la decisión de Bush de ubicar a Pat Wood III como titular de la oficina federal de regulación energética "Kenny Boy" Semejante compenetración se explica por la antigua amistad entre Lay y la familia Bush, una relación que ahora, con "Kenny Boy" convertido en el villano de la película, el inquilino de la Casa Blanca se esmera en ocultar En los años de Bush como gobernador de Texas, Lay le escribía asiduas notas pidiéndole favores, sugiriéndole nombres para su administración y reclamándole figurar entre los invitados a las recepciones ofrecidas a gobernantes de otros países, donde Enron deseaba hacer negocios Lay incluso llegó a ser mencionado como posible ministro de Energía del gobierno de Bush hijo Sin embargo, Lay prefirió permanecer en las sombras A esas alturas ya percibía que la bancarrota de su empresa estaba a la vuelta de la esquina Durante el gobierno de Bush en Texas, Lay no dejó de hacer buenos negocios A finales de los 90, en Houston se inauguró el nuevo estadio del equipo de fútbol americano Astros La construcción del estadio "Enron Field" consumió 180 millones de dólares de los contribuyentes del estado y otros 100 aportados por la Enron La compañía energética no se preocupó demasiado por el gasto: poco después obtuvo una serie de beneficios impositivos y un contrato por 200 millones de dólares para la iluminación deel estadio Según la organización independiente Texans for Public Justice (TPJ), "el máximo deseo político de Enron en Texas fue la desregulación del mercado de la electricidad del estado Bush convirtió ese deseo en realidad en 1999" Antes de la debacle, la mano política de "Kenny Boy" parecía funcionar a las maravillas En 1992, Enron contrató al exsecretario de Estado James Baker para negociar contratos con Kuwait, después de que fuera "liberada" por las tropas estadunidenses Después, gracias a las gestiones de funcionarios del gobierno de Bill Clinton, Enron probó terreno en Mozambique La prensa de ese país acusó a dichos funcionarios de amenazar al gobierno africano con bloquear fondos de asistencia humanitaria si no se aprobaban los contratos con la empresa energética texana Enron tiene también negocios en la India Estos fueron tema de conversación en las últimas llamadas telefónicas que Lay hizo a O'Neill Por allí tampoco dejaron una buena imagen los gestores de la compañía Según denuncias de la prensa india, los ejecutivos que viajaron allí para impulsar la construcción de una planta de producción de energía en Maharashtra fueron "acusados repetidamente de corrupción, falta de transparencia, insensibilidad ante la ciudadanía local y connivencia con los abusos policiales de los derechos humanos" En Argentina la incursión de Enron tuvo un tono menos dramático Según las investigaciones de la revista estadunidense Mother Jones y del diario argentino La Nación, uno de los más prominentes miembros del clan Bush se ocupó personalmente, a fines de los 80, de llamar al entonces ministro de Obras Públicas, Rodolfo Terragno, para "sugerirle" la conveniencia de amarrar un negocio por 300 millones dólares para la construcción de un gasoducto en Argentina, a cargo de la Enron Terragno dijo en su momento que la llamada fue realizada por "un tal Bush" La Nación afirmó que quien hizo la llamada de parte de Kenneth Lay fue Neil Bush, pero Mother Jones asegura que fue George W Bush Este es el tipo de relación que forjó Lay con la familia Bush No fue extraño después descubrir que "Kenny Boy" financió campañas y convenciones republicanas, sostuvo a varios de los hombres clave enrolados en los ejecutivos de los Bush, y a cambio recibió la bendición de la desregulación de los negocios energéticos Según la TPJ, hasta su caída, Lay era uno de los "pioneros" de Bush, un personaje clave de su círculo más íntimo "Kenny Boy", quien tuvo un paso fugaz por la Marina, es en realidad un doctor en economista y experto en negocios "con ayudas" Lay, por ejemplo, desarrolló la estrategia de impulsar la desregulación de la producción del gas y electricidad mientras fue funcionario de la agencia federal que regula el sector Cuando dejó ese trabajo, se dedicó a fusionar dos pequeñas empresas texanas para convertirlas en Enron El tercer paso fue brillante: invertir sustanciosamente en las carreras políticas de los Bush El resto es conocido Contra esquemas semejantes, que combinan lazos personales con asistencia financiera y favores internos a cambio de apoyo en el extranjero, entre otros mecanismos tácitos, deberán luchar los diputados que impulsan la reforma sobre la "soft money" "Creemos que la mayoría de la cámara de diputados está conciente de la influencia corruptiva del gran dinero en la política", dijo el representante Christopher Shays, uno de los principales impulsores de la reforma Según Corrine Brown, otra legisladora demócrata, "después de todo lo que ocurrió con Enron (que invirtió 6 millones de dólares en distintas campañas proselitistas en los últimos años) es claro que tenemos que sacar el dinero del sistema electoral" Las perspectivas de triunfo para este grupo de diputados, sin embargo, no parecen buenas Para la gente del TPJ, lo que es en claro es otra cosa: "son muy pocos los legisladores en Washington que no recibieron dinero de la Enron o de su auditor, Andersen" Las dos compañías se convirtieron en los recientes años en los más generosos proveedores de dinero a los partidos políticos a través de cuestionado mecanismo indirecto que se aplica en Estados Unidos para evitar caer en la ilegalidad de ofrecer el dinero directamente al candidato De los 6 millones invertidos por Enron, 2 millones se gastaron solamente en la última campaña presidencial estadounidense, la más "cara" de la historia En estos días, las sospechan alcanzan a casi todos los políticos: casi nadie está al margen del financiamiento corporativo, en especial en una sociedad donde la política vive menos del calor de los militantes que de los cheques de los patrocinadores Las empresas que reúnen los 675 mil dólares que se necesitan para ser diputado y los 3 millones 765 mil dólares para ser senador

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