Madres de la plaza de mayo: 25 años de lucha

viernes, 3 de mayo de 2002
Buenos Aires - "Las madres vamos muriendo, algunas están muy enfermas, nuestra vida se va agotando Pero somos como una llama que estará siempre encendida Hay otras personas que ya levantan las banderas de nuestros hijos Todas nosotras pedimos desparramar nuestras cenizas en Plaza de Mayo Hay muchísimas Madres que hoy descansan allí, en las plantas que crecen, en las palmeras No le pedimos permiso a nadie, sólo a nosotras mismas" Hebe de Bonafini, la presidente de las Madres de Plaza de Mayo ?organización que cumplió 25 años el martes 30 de abril--, sabe bien cuál será su destino cuando deba abandonar la lucha por sus hijos desaparecidos y los de otras madres argentinas: descansará en la Plaza de Mayo, el mítico y tradicional paseo del centro de Buenos Aires que dio nombre a una asociación que hoy es el mayor símbolo de la lucha contra la última dictadura militar en Argentina que entre 1976 y 1983 dejó 30 mil desaparecidos Aquel 30 de abril de 1977, fecha de la fundación de una entidad reconocida en el mundo entero, marcó el inicio de una lucha que aun hoy, un cuarto de siglo después, sigue vigente en un país que dejó atrás la dictadura, pero que hoy atraviesa la peor crisis socioeconómica de su historia La lucha Casi un año antes, el 24 de marzo de 1976, una junta militar encabezada por el entonces general Jorge Rafael Videla, derrocó a la presidente constitucional María Estela Martínez de Perón, mejor conocida como Isabelita, e instauró un régimen de terror, torturas, asesinatos políticos y miles de desapariciones forzadas "Fui a todos lados, al departamento de policía, a las comisarías, al ministerio del Interior Pero nadie te decía nada", cuenta 25 años después Pepa de Noia, una de esas madres desgarradas por la desaparición de sus hijos En ese entonces, estas "madres" solían encontrarse en la capilla Stella Maris de la Armada "Eramos más de 100 Entonces Azucena Villaflor se para y dice a los gritos que debíamos reunirnos en Plaza de Mayo a reclamar por nuestros hijos", rememora de Noia en uno de los tantos reportajes que dio en los últimos días a la prensa argentina "Las Madres llegan a la Plaza (frente a la casa de gobierno) el 30 de abril de 1977 Le iban a entregar una carta a Videla, pero era sábado y no había nadie No tenían idea de marchar Los que las obligaron a hacerlo fueron los policías porque imperaba el estado de sitio y no podía haber gente estacionada en un lugar Les dicen ?caminen, caminen?, y ellas empiezan a dar vueltas alrededor de la Pirámide (de Mayo, un monumento erigido en el centro de la plaza por el centenario del primer gobierno patrio)", cuenta a Apro la periodista Dora Salas, quien conoce de cerca la historia Eran 14 madres desgarradas "Yo llegué dos horas antes No había un alma Empecé a fumar, me paraba, me sentaba Por ahí vi que se acercaban cuatro mujeres, me paré y les fui a hablar ¿Ustedes vienen por lo mismo que yo vengo?", rememora de Noia Salas, quien vivió varios años exiliada en Italia y fue quien acompañó a las Madres en su primera visita al exterior cuando se entrevistaron en Roma con el entonces presidente italiano Sandro Pertini en 1980, recuerda que "después decidieron ir los viernes hasta que finalmente coincidieron en marchar todos los jueves a la misma hora: las 1530" Unos meses después, en octubre del 77, nació el símbolo que las identifica: el pañuelo blanco en sus cabezas "Fue una idea de Azucena Villaflor (la primera presidente, desaparecida el 10 de diciembre de ese año) Las madres iban a participar de la procesión anual al santuario de la Virgen de Luján (patrona de la Argentina, a 60 kilómetros de Buenos Aires) Propuso que todas llevaran un pañuelo blanco en la cabeza para identificarse y, en un determinado momento, pidió que ese pañuelo sea como símbolo: un pañal de tela de sus hijos desaparecidos doblado en triángulo Después surgió la idea de bordar los nombres del ser querido desaparecido", dice Salas La lucha empezaba "Sufrieron duras represiones", cuenta Salas, cuyo compañero de entonces engrosa la lista de víctimas de la dictadura A la desaparición de Villaflor le sigue la de otras dos Madres, "señaladas" por el infiltrado represor capitán Alfredo Astíz, hoy libre, quien se hizo pasar por el hermano de un desaparecido para ganarse la confianza de las por entonces ingenuas madres "El secuestro de nuestras compañeras fue el peor momento que viví en estos 25 años de lucha", dice a Apro Hebe de Bonafini "Cada vez éramos más Un día una mamá que se llamaba Dora propuso ir a la plaza los jueves porque el viernes era día de brujas Y así quedaron", recuerda de Noia "Llegabas a la plaza y no veías a nadie, pero a las tres y media aparecían las madres desde todos lados", tercia su compañera María Adela Gard de Antokoletz Por entonces la dictadura las había bautizado "Las locas de Plaza de Mayo" y lanzaba al mundo, en pleno Mundial de fútbol del 78, eslogans que aun hoy avergüenzan al país: "los argentinos somos derechos y humanos", se leía en miles de calcomanías pegadas en automóviles, vidrieras y casas a lo largo del territorio Ellas aprovecharon el Mundial para denunciar las desapariciones ante la prensa extranjera y la dictadura las acusó de comandar una "campaña anti-argentina" Cuando llegó la democracia, en diciembre de 1983, las Madres pasaron a ser un símbolo de la resistencia Las denuncias empezaron a aflorar en todos los rincones del país y el juicio a las Juntas Militares, encarado por el gobierno de Raúl Alfonsín, hizo chocar a los argentinos con una realidad descarnada: unos 30 mil desaparecidos, según organismos de derechos humanos, casi 10 mil de acuerdo a un informe oficial de la época La división Después vinieron las luchas contra las leyes de Punto Final (que puso fecha limite a las denuncias) y de Obediencia Debida (que limitó la responsabilidad judicial de los acusados por violaciones a los derechos humanos) en 1986 y 1987 En 1989 y 1990 el entonces presidente Carlos Menem indultó a todos los militares procesados y condenados, incluído el proprio Videla, lo que llevó a multitudinarias marchas de protesta lideradas por las Madres Ya en esos años empezaron a aflorar fisuras internas "Concretamente en 1986 surge la gran y primera polémica en torno a la exhumación de los cadáveres (hallados en fosas comunes) Paralelamente surgen otras cuestiones delicadas como el resarcimiento a los familiares de desaparecidos y los homenajes póstumos", señala Salas Los distintos puntos de vista llevan a la escisión en dos vertientes bien diferenciadas Las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, presidida por la señora Antokoletz, y la Asociación Madres de Plaza de Mayo encabezada por Hebe de Bonafini "Al llegar la democracia, las actitudes de Bonafini eran las mismas que contra la dictadura Y no se puede comparar una dictadura incluso con los malos gobiernos constitucionales que tuvimos", dice a Apro Nora Cortiñas, de la Línea Fundadora "Hebe es una madre igual que todas Pero tenemos muchas diferencias en cuestiones concretas Ella no es partidaria de darle identidad (a través de exhumaciones) a nuestros hijos desaparecidos Nosotras queremos que sus restos hablen por sí solos", señala a Apro Laura Bonaparte, también militante de la Línea Fundadora Salas indica que las diferencias radican en que el sector de Bonafini rechazó las exhumaciones (su lema más conocido es "Con vida los llevaron, con vida los queremos") y cualquier tipo de resarcimiento económico a los familiares e incluso los homenajes póstumos La Linea Fundadora apoyó estos puntos y se produjo el cisma" El Estado argentino indemnizó en plena democracia a las Madres que lo aceptaron con 250 mil pesos (dólares en la época) por cada hijo desaparecido "Pero esta plata les quemaba a muchas Hay casos increíbles de madres que extraviaron fuertes sumas de dinero olvidadas en andenes de trenes u otras que se dejaron robar por descuidos muy evidentes Fueron actos fallidos", señala Salas Pero para Bonafini, la escisión se produjo además por otros factores "Son ocho personas que avalan los políticos y se fueron (de la entidad) para cobrar indemnización Nosotras no aceptamos que se ponga precio a nuestros hijos Fue una lucha de clases: se fueron las que tienen mucho poder económico, otro estatus de vida" El futuro Laura Bonaparte, una de las madres de la Línea Fundadora, se emociona cuando cuenta a Apro su historia "Tengo dos hijas desaparecidas y sus maridos; un hijo desaparecido y su esposa, además de mi proprio marido En total siete personas, cuatro familias destruidas" Con 72 años a cuestas y aun trabajando como pscioanalista, Bonaparte sostiene que "el futuro está cerca Todas somos mayores de 70 años (las hay de 90) y estamos más cerca del fin que del principio" Bonaparte, quien vivió exiliada en México durante 9 años, entre 1976 y 1985, afirma que "los hijos de nuestros hijos (muchos de los cuales fueron recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo cuando estaban en manos de los propios represores de sus padres) continuarán la lucha" "La juventud ha tomado conciencia de la situación Veo un futuro muy difícil para Argentina y para el resto de Latinoamérica Desde Alaska hasta Tierra del Fuego todo es territorio ocupado por Estados Unidos", señala Para Nora Cortiñas, otra madre de 72 años cuyo hijo Gustavo está desaparecido, las Madres "mostramos una ética y un comportamiento por 25 años Pensamos que esa misma actitud debieran haberla tenido los políticos y la Iglesia Católica para que no estuviéramos viviendo lo que vivimos hoy con una situación de pobreza infinita" "Nosotras seguimos luchando Participamos ahora en el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO) que en diciembre hizo una consulta popular con más de 3 millones de votos" a favor de una política para erradicar la pobreza en el país, afirma "Este no es el mismo camino de nuestros hijos, pero llevamos las mismas banderas como la defensa de la educación, el trabajo y la tierra Somos muy concientes que tenemos que sumarnos a todos los movimientos populares de lucha", sostiene Hebe de Bonafini, con dos hijos desaparecidos, dice a su vez que en el futuro, "cuando no quede ninguna Madre viva para seguir luchando, la gente nos va a recordar como personas muy coherentes que enfrentamos la peor dictadura, que no vendimos la sangre de nuestros hijos" "El futuro será el mismo: La Plaza, compartir las luchas políticas y sociales, estar con la gente que más necesita, ayudar a otras Madres de otros países y seguir adelante, encontrar un horizonte", asevera Sin pelos en la lengua, Bonafini dice arrepentirse de una sola cosa: "de no haber sido más dura Al principio no entendimos lo que pasaba Yo llegué a escribirle una carta a Videla como madre Fue terrible", cuenta esta mujer que sostiene que su mayor logro fue crear una Universidad de las Madres que hoy funciona en Buenos Aires Bonafini fue blanco de duras críticas en los últimos tiempos por sus opiniones radicalizadas, lo que le valió un fuerte enfrentamiento con el presidente español José María Aznar, que la acusó de simpatizar con la guerrilla vasca separatista ETA Además, Bonafini dijo "alegrarse" por los atentados del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington "La gente da vuelta lo que digo Yo no me alegré por las muertes, me alegré de que le habían golpeado en la barriga a Estados Unidos Con respecto a la ETA, jamás dije que la apoyaba, sino que somos compañeras de las madres de los presos de ETA, no de su lucha", se defiende 25 años después de aquel 30 de abril de 1977, las Madres de Plaza de Mayo aun rodean la famosa Pirámide todos los jueves del año a las 1530, pero conmemoraron por separado su primer cuarto de siglo: las Madres Línea Fundadora con un recital gratuito al aire libre, y las de la Asociación Madres de Bonafini con una movilización popular en la Plaza de Mayo, el mismo lugar donde hoy descansan los restos de algunas de estas incansables luchadoras argentinas y donde la propia Bonafini desea terminar su lucha

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