El fracaso de la Cumbre de Madrid

viernes, 31 de mayo de 2002
El pasado 17 de mayo concluyó en Madrid la segunda cumbre Unión Europea (UE)-América Latina y el Caribe Este mecanismo de diálogo se inauguró en 1999 con la Cumbre de Río A pesar de las grandes expectativas generadas antes de la cumbre, sobre todo porque tendría lugar durante la presidencia española del Consejo de Ministros de la UE --interlocutor fundamental de la región latinoamericana con la Europa comunitaria--, la reunión concluyó sin gran pena ni gloria y el Compromiso de Madrid no es más que una lista de buenos deseos El único logro concreto de la cumbre fue la firma del Acuerdo UE-Chile, el más ambicioso firmado hasta ahora entre la UE y un tercer país, pero cuyo proceso de negociación y firma tiene otras raíces distintas a la gran reunión de la Europa comunitaria con América Latina y el Caribe La falta de resultados tiene distintas explicaciones Primero, la Unión Europea, a pesar de sus buenos deseos, tiene muchas otras prioridades en su agenda por encima de su relación con la región latinoamericana El proceso de ampliación al este ocupa las mentes de todos los participantes en la integración europea, por ser un reto de dimensiones impresionantes, por sus implicaciones políticas, económicas, sociales, demográficas y hasta culturales El éxito de la ampliación está íntimamente ligado a la supervivencia del experimento más avanzado de integración regional del orbe En consecuencia, no son pocos los riesgos y sí mucha la necesidad de concentrar tiempo, dinero y esfuerzo en esta especie de doble salto mortal que están a punto de dar Obviamente, entonces, América Latina y el Caribe pasan a un segundo ?quizá tercer?plano Segundo, América Latina y el Caribe no forman una región homogénea No es lo mismo Chile que El Salvador, ni tampoco se puede meter en el mismo saco al Caribe ?incluido en el sistema de preferencias para los países África, Caribe, Pacífico (ACP) y el régimen de Cotonú-- con países como Brasil o México Durante los noventa, bajo la vicepresidencia de Manuel Marín en la Comisión Europea, parecía que los europeos por fin se habían convencido de que no se podía diseñar una sola política para América Latina, porque hay muchas Américas Latinas Así las cosas, durante la década pasada se dieron los acercamientos con México, Chile y el Mercosur, para negociar acuerdos globales de gran amplitud, que incluían el libre comercio Sin embargo, pareciera que ahora Europa vuelve a considerar a América Latina y el Caribe como una sola, lo cual impide que se logren acuerdos concretos Los europeos --que son inventores de los conceptos de geometría variable, integración de dos velocidades e integración a la carta-- debían ser los primeros en entender que si de lograr acuerdos concretos se trata hay que dividir a América Latina en categorías y no mezclar peras con manzanas Tercero, y viniendo a reforzar el punto anterior, América Latina está pasando por momentos difíciles Hay francas crisis en Argentina, Colombia, Venezuela y en Nicaragua, Honduras y Guatemala la desesperanza se torna amenazante Esto pone en evidencia que la década de los noventa, en que se fortalecieron las democracias y en que se realizaron grandes reformas de mercado, creó muchas expectativas que no están siendo satisfechas No es fortuito que la UE sólo haya concretado acuerdos con México y Chile, los países que mejor han concluido su proceso de apertura comercial El acuerdo con Mercosur, de gran relevancia para las relaciones intercontinentales, se ve congelado, no sólo por la crisis argentina, sino por que el propio proceso de integración del sur de nuestro continente se tambalea Mientras Chile y su presidente Ricardo Lagos se convirtieron en la gran atracción de la cumbre, se hizo evidente que el momento de gran atención internacional que Vicente Fox había logrado por su sorpresivo triunfo electoral, comienza a ser cosa del pasado A diferencia, por ejemplo, de su primer viaje a Europa como presidente, en que literalmente acaparó en Davos, Suiza, los medios de comunicación y periódicos tan importantes como The Financial Times publicaron entrevistas en exclusiva, en esta ocasión la visita de Fox, fue una especie de no-evento La explicación, quizá, de la falta de reflectores para el presidente mexicano y su delegación se deba, además de la fatiga natural de la prensa con una misma figura, al hecho de que Fox no iba bien preparado a la Cumbre de Madrid Llamó mucho la atención que en el discurso que pronunció sobre política exterior en el afamado Club Siglo XXI de Madrid las referencias a la Unión Europea y a España brillaran por su ausencia Lo único realmente por lo que se notó México fue porque se había amarrado con anterioridad que dentro de dos años, en 2004, la cumbre se realizará en nuestro país Si no se quiere que la próxima cumbre sea tan efímera como la de Madrid y la de Monterrey, es hora ya de ponerse a trabajar?