La Casa Rusia

viernes, 7 de junio de 2002
Así se titula una novela escrita en el segundo lustro de los años 80 por John LeCarré, que rápidamente se convirtió en un bestseller Narra de manera ligera las peripecias del espionaje y contraespionaje entre Estados Unidos y la Unión Soviética; tema manido, que en este caso tiene de novedoso que las acciones se desarrollan en los tiempos del glasnost y de la perestroika de Mijail Gorbachov Las primeras grietas para asomarse un poco más a las entrañas del coloso comunista LeCarré no lo previó, pero apenas dos años después de publicado su libro (1991) la URSS se desintegró y lo que dio oficialmente en llamarse Federación Rusa, volvió a ser lo que siempre había sido: simplemente, Rusia El espionaje y las historias de espías sin duda han continuado, pero en el siguiente decenio el Kremlin emprendió una vertiginosa carrera para acercarse a Occidente: su economía de mercado, sus pautas de consumo, sus gustos para comer, bailar y vestir, su participación en toda clase de foros internacionales y, por supuesto, la realización de elecciones abiertas y periódicas Sobra decir, que también adoptó las lacras Después de 10 años de trastabilleos, parece que, en la última semana de mayo, los jerarcas rusos han conseguido lo que querían Por lo menos en el papel Dentro de una apretada agenda, el presidente Vladimir Putin recibió en el Kremlin a su colega norteamericano, George W Bush, con quien firmó un "histórico" acuerdo de desarme; luego se desplazó a Roma, donde formalizó la asociación de Rusia con la OTAN y, finalmente, regresó a Moscú, para recibir a los dirigentes de la Unión Europea, con la aspiración de que su país sea reconocido como una "economía de mercado" Aunque en términos de política y de relaciones públicas todos estos movimientos constituyeron un éxito para Putin, en los hechos no necesariamente significan un logro para Rusia y, menos, para los rusos De entrada, por ejemplo, el acuerdo de reducción de ojivas nucleares anunciado con bombo y platillo, si en algo ayuda a los rusos, es en no tener que gastar en alta tecnología bélica un dinero que no tienen y, al mismo tiempo, salvar el honor de la nación La realidad, según los que saben, es otra Para empezar, el acuerdo --que primero deberá ser ratificado por los respectivos Congresos-- no compromete a nada, porque en caso de considerarlo necesario, cualquiera de las partes puede cancelarlo, con un simple aviso de tres meses de anticipación En segundo lugar, este desarme, previsto para concluir en 2012, no especifica plazos, por lo que los firmantes pueden mantener sus arsenales intactos y, si es el caso, cumplir con lo previsto un mínimo de tiempo antes Y tercero, no está contemplada la destrucción, sino sólo la desactivación de las ojivas nucleares, por lo que, aunque se necesitaría más tiempo para volver a ponerlas en operación, el potencial nuclear de destrucción sigue ahí, aunque ciertamente erosionándose Para Rusia, que pretende salvar su fachada de potencia nuclear, la situación es más bien patética El acuerdo prevé que dentro de 10 años sólo cuente con mil 700 ojivas y Estados Unidos con 2 mil 200 (el tratado Start I permite cerca de 6 mil) Los expertos en armamento dicen que, de todos modos, para esa fecha Moscú no podría tener más, simplemente porque no tiene con qué reemplazarlas Además, lo que importa, son los misiles, que en el caso ruso son casi todos obsoletos y no hay dinero mas que para fabricar unos cuantos Baste decir, que todo el PIB ruso es casi 90 mil millones de dólares menor que el presupuesto militar de Washington para el próximo año Así las cosas, dentro de 10 años Estados Unidos no sólo habrá conservado su potencial nuclear útil, sino que habrá reemplazado, reforzado y modernizado su arsenal, mientras que Rusia se habrá quedado años luz atrás Además, con el abandono unilateral del Tratado de Misiles Antibalísticos hecho por Washington, la administración de George W estará en plena libertad, como quería, de levantar su Escudo Antimisiles Putin, uno de sus más acérrimos opositores, ya no ha dicho nada En realidad, la cantidad de concesiones que el gobierno de Putin ha venido haciendo al de Bush, particularmente después de los atentados del 11 de septiembre, es considerable Se sumó a la campaña global contra el terrorismo con información de inteligencia, corredores aéreos y asistencia de búsqueda y rescate No puso ninguna objeción a que tropas de Estados Unidos se estacionaran por tiempo indefinido en varias repúblicas exsoviéticas de Asia Central y, más recientemente, desestimó con un "no es una tragedia" que Washington proporcione armas, equipo y entrenamiento antiterrorista a Georgia, cuando era un enclave sobre el que deseaba conservar su hegemonía Antes ya, Moscú decidió cerrar el centro de espionaje que mantenía en Lourdes, Cuba, y se retiró de la base naval de Cam Ranh, en Vietnam Ha cooperado en el plan que Occidente diseñó para la estabilización de los Balcanes y ante otros conflictos internacionales, donde solía ser una voz de oposición, como el Medio Oriente e Irak, ha mantenido una posición más que reservada Quizás la única diferencia que persista sea la venta de tecnología nuclear a Irán, país al que Estados Unidos considera como el "mayor promotor del terrorismo en el mundo" Salvado este punto, Putin confía en que el Congreso estadunidense abrogue una enmienda de 1974, que le confiere un trato comercial discriminatorio La creación del Consejo Rusia-OTAN sigue un patrón similar Con gran solemnidad se anunció que, ahora sí, terminaba la Guerra Fría y que Rusia ya no era el principal enemigo de Occidente Si a esto se suman las declaraciones de Bush, en el sentido de que lo que está en juego no son países, sino "la civilización", la asociación con Rusia es más que estratégica: eliminados el estatismo y el ateísmo que le fueron impuestos, el pueblo ruso es étnicamente caucásico y de tradición judeo-cristiana Su gigantesco territorio se extiende desde las puertas de Europa hasta las aguas del Pacífico, en Oriente Si uno mira el mapa, verá con claridad donde está ahora el enemigo Así, ante el mundo, fue una asociación de "iguales"; pero no tanto De entrada debe quedar muy claro que Rusia no se incorporó a la OTAN, sino que es un socio externo Trabajarán juntos en "áreas de interés común" como, claro, la guerra al terrorismo, la superación de crisis regionales, la no proliferación de armas de destrucción masiva, el control de armas convencionales, el entrenamiento y actualización de sus fuerzas armadas, el salvamento en el mar y tareas de protección civil en casos de emergencia Pero lo clave, es que Moscú tendrá voz y voto, pero no derecho de veto Dicho de otra manera, Rusia será socio en todo lo que signifique apoyo, pero no podrá oponerse ni impedir acciones con las que disienta o, inclusive, que vayan contra sus intereses Y esto ya se está viendo, dado que la OTAN está a punto de incorporar, ahí sí como miembros de pleno derecho, a las tres exrepúblicas del Báltico: Estonia, Letonia y Lituania, como antes lo hizo con otros satélites soviéticos (Hungría, Polonia y la República Checa) Putin se había quejado reiteradamente de la expansión de la Alianza Atlántica hacia sus fronteras Ahora, ya no Son socios, no faltaba más ¿Qué hará si se decide un ataque contra Irak? En un intento de marcar cierta independencia, el presidente ruso ha dicho que su asociación con la OTAN no le da "carta blanca" para emprender acciones militares unilaterales Moscú sostiene que sólo se podrá intervenir en crisis internacionales con la autorización expresa del Consejo de Seguridad de la ONU, donde, casualmente, sí tiene veto Por lo pronto, sin mucho éxito, Putin se está estrenando como mediador en el conflicto entre la India y Pakistán La cuestión no es fácil Rusia ha sido un constante proveedor de armas de la India y China lo ha sido de Pakistán Los cuatro defienden posiciones hegemónicas en la región, poseen armas nucleares, quieren incorporarse al mercado global y congraciarse con Washington Cachemira es lo de menos Ansioso de incorporarse a la Organización Mundial de Comercio --a la que ya pertenece China-- Putin platicó los últimos días de mayo con los representantes de la Unión Europea El objetivo, que se le reconozca el estatuto de "economía de mercado", que en principio le permitirá tener una relación comercial más abierta y equitativa con la propia Europa, de ahí acceder a otros mercados y, finalmente, ingresar a la OMC Este reconocimiento se da prácticamente por un hecho Sin embargo problemas migratorios de ciudadanos rusos en territorio europeo, un último reducto de soberanía que todavía trata de salvar Putin, han postergado su rubricación No mucho más le queda que intercambiar al presidente ruso Está todavía vivo el conflicto en Chechenia, del que casi nada se ha vuelto a hablar desde los atentados en Estados Unidos y el ataque a Afganistán Putin puede contabilizar a su favor, como parte de la guerra contra el terrorismo, que se han demostrado vínculos entre los rebeldes chechenos y las redes del integrismo islámico que operan en la zona del Cáucaso e, inclusive, han estado presentes en el problema de los Balcanes Sin embargo, las flagrantes violaciones a los derechos humanos de la población civil están anotadas en las agendas de los negociadores occidentales La situación económica, puede colegirse, sigue siendo precaria Después de la debacle financiera de 1998, algunos reportes llegaron a ser apocalípticos Con una economía controlada por grupos mafiosos, la corrupción rampante en las esferas gubernamentales, los bancos en quiebra, sin reservas y con una planta industrial obsoleta, no había para pagarles a los trabajadores ni a las fuerzas armadas, menos para brindar servicios El hambre se extendió por las inmensas estepas siberianas, se agudizó el alcoholismo, resurgió la tuberculosis, se instaló el SIDA, corrieron las drogas; en números redondos, la población rusa empezó a decrecer Putin, al parecer, ha logrado poner un poco de orden La guerra de las mafias fue neutralizada, el gobierno funciona y la industria local ha empezado a levantarse Uno de los costos fue, sin duda, la impunidad de Boris Yeltsin, su familia y allegados Pero, algunas tímidas inversiones empiezan a llegar y, sobre todo, Rusia ha tenido cuatro años de auge petrolero (y también tiene gas) Ésta es, en realidad, la carta fuerte que ofrece Moscú y, también, la que le interesa a Occidente Por conveniencia propia y también para congraciarse con sus nuevos socios, a pesar de las presiones de la OPEP Rusia ha mantenido sin recortes su producción petrolera y se ofrece sin pudor como un abastecedor seguro en caso de una crisis en la zona del Golfo Pérsico La luna de miel está en marcha, aunque todavía no se sabe cómo resulte el matrimonio Por lo pronto, Rusia puede celebrar que una guapísima policía de San Petersburgo, Oxana Fedorova --de quien se dice fue impulsada por el propio Putin--, haya sido coronada Miss Universo y su equipo avanza en el Mundial No todo son pérdidas

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