Uruguay esquivó el abismo

sábado, 10 de agosto de 2002
Buenos Aires - El presidente uruguayo, Jorge Batlle, tuvo mil 500 millones de razones para sonreírle al secretario del Tesoro estadounidense, Paul O´ Neill, durante su fugaz visita de poco más de tres horas a Montevideo, procedente de Brasil y antes de embarcarse hacia la "oveja negra": Argentina "We are fantastic", le dijo Batlle a su huésped en una conferencia de prensa conjunta, en su perfecto inglés británico, cuando notó que la traductora oficial no le tradujo a O´Neill su sorprendente frase "los uruguayos somos unos fenómenos" Batlle estaba distendido Era el martes 6 de agosto y Uruguay dejaba atrás --al menos mientras le duren los mil 500 millones de dólares del crédito puente que le envió el gobierno de Estados Unidos-- la peor crisis financiera de su historia, tras dos semanas de incertidumbre que incluyeron saqueos a supermercados y comercios de Montevideo, decenas de detenidos y un "corralito a la uruguaya" para depósitos a plazo en dólares en los bancos estatales Batlle era consciente de que sin ayuda urgente Uruguay se desbarrancaba: los uruguayos saben que cuando Argentina estornuda deben preparar el pañuelo y la sombra del estallido social que golpeó a su vecino caído en desgracia en diciembre los amenazaba cada vez con más fuerza Viernes "negro" El país atraviesa una crisis sin precedentes Después de cuatro años de recesión (los mismos que Argentina), padece un desempleo de 156%, una pérdida de depósitos bancarios del 45% y una caída de los activos de reserva del 78% en lo que va del 2002 La sangría bancaria fue constante en los últimos meses y obligó al gobierno de Batlle a dejar flotar libremente el dólar, que pasó rápidamente de 17 pesos a 28 pesos, la cotización más alta alcanzada el lunes 29 de julio Fue una devaluación de más del 50% Un día después, el 30 de julio, Uruguay decretó un feriado bancario durante toda la semana para frenar la fuga constante de depósitos que amenazaba con el abismo Uruguay se estremeció Hubo saqueos a supermercados y comercios minoristas Fueron escenas similares a las que estremecieron a los argentinos en diciembre Sólo el miércoles 31 fueron saqueados 16 comercios, mientras la policía evitaba una situación parecida en otras decenas de pequeños almacenes y carnicerías Las autoridades debieron implementar un servicio de emergencia para entregar bolsas de comida a los empobrecidos habitantes de las zonas alejadas al centro de la capital El viernes 2 de agosto, Montevideo vivió una jornada de temor Se expandieron los rumores sobre turbas que avanzaban hacia el centro desde los barrios periféricos, los más afectados por la crisis y donde la pobreza golpea con fuerza Uno a uno los comercios de la ciudad fueron cerrando sus puertas, mientras los vecinos se resguardaban en sus casas por temor a saqueos de viviendas, una postal calcada de lo que vivió la vecina Buenos Aires en diciembre y que concluyó con la caída del ex presidente Fernando de la Rúa "De repente aparecía alguien avisando que venían saqueando todo", era el común denominador del relato colectivo de un "viernes negro" Pero nada sucedió El gobierno, mientras tanto, se apuró a ofrecerle a Washington y al Fondo Monetario Internacional (FMI) un paquete de medidas para recibir ayuda financiera inmediata El domingo 4, el Congreso aprobó la ley que creó el Fondo de Fortalecimiento del Sistema Bancario, con el fin de evitar la ruptura de la cadena de pagos, la "pesificación" y el "default", y permitir la transferencia de mil 500 millones de dólares enviados por el departamento del Tesoro estadounidense La ley autorizó una reprogramación a tres años de los depósitos en dólares a plazo fijo del Banco de la República Oriental del Uruguay y del Banco Hipotecario del Uruguay, ambos estatales A todas luces un "mini-corralito" a la uruguaya, al igual que el sistema argentino, pero limitado al sistema bancario oficial "No es un corralito", se apresuró a asegurar el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, pero ya era tarde El contagio era evidente La ley de emergencia obliga al Estado a hacerse cargo de los depósitos en dólares de los suspendidos bancos Montevideo y Caja Obrera, evitando una andanada de protestas de ahorradores uruguayos y una crisis mayor Estas medidas fueron el puente para que Estados Unidos dejara atrás su política de evitar préstamos de salvación a países emergentes, pensando más en "sus plomeros y carpinteros estadunidenses que no tienen por qué pagar" los errores de otros países, según se empeñaron en afirmar en los últimos meses voceros de la Casa Blanca, entre ellos el propio O`Neill El día "D" En una decisión extraordinaria, Washington aprobó un crédito puente de mil 500 millones de dólares para evitar la caída del Uruguay, que forma parte de un paquete global de unos 3 mil 800 millones de ayuda que se proponen desembolsar el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial De un sólo golpe, la deuda externa uruguaya pasó de 8 mil millones de dólares a 9 mil 500 millones de dólares, un incremento del 18%, todo un récord en la región El crédito fue dividido en dos: mil 100 millones sirvieron para respaldar las cuentas corrientes y cajas de ahorro de la banca estatal, y los 400 millones restantes para garantizar los depósitos a la vista de cuatro bancos privados en problemas y cuyas actividades están suspendidas (el banquero José Peirano, del grupo Velox y cinco ex directores del Banco Montevideo fueron procesados y enviados a prisión acusados de operaciones ilegales) El lunes 5 fue el dia D Un avión procedente de Washington trajo el dinero que hizo posible una jornada tranquila para Uruguay, pese a los temores del gobierno y de los ahorradores El temor venía principalmente desde la otra orilla del Río de la Plata Se esperaba un "aluvión" de argentinos, los famosos depositantes no residentes que desde hace décadas eligen a Uruguay como plaza segura de sus depósitos ante los vaivenes de su propio país "Voy a retirar todo Ya mi dinero no está seguro en ningún banco de la región", contó a Apro Miguel, un empleado de una importante cadena de tiendas de Buenos Aires que se salvó del "corralito" argentino y que temía por sus ahorros depositados en un banco privado de Montevideo Se calcula que los argentinos tienen depositados en bancos uruguayos unos 2 mil 200 millones de dólares Pero el movimiento aéreo, marítimo y por carretera entre Argentina y Uruguay fue normal Los aviones partieron de Buenos Aires a Montevideo con el 60% de su capacidad, algo normal para un día lunes; el primer ferry del día partió por la mañana desde la capital argentina con 220 pasajeros, casi la mitad de su capacidad, y el tránsito por carretera, por los puentes del río Uruguay, fue normal Los bancos montevideanos amanecieron con grandes filas, pero poco nerviosismo Después de una jornada tensa, Uruguay contuvo la corrida bancaria que tuvo en vilo el país tras seis días de feriado bancario Los retiros sumaron 50 millones de dólares, menos de la mitad de lo esperado por las autoridades "Los argentinos pudieron hacer sus operaciones bancarias con normalidad", dijo el vicepresidente uruguayo, Luis Hierro "La idea es no terminar en la misma crisis que Argentina Todos nuestros esfuerzos están destinados a no entrar en default", dijo Hierro señaló que "los argentinos han venido (al Uruguay), aunque se pensaba que iban a venir más" Pero el optimismo sobre una presunta confianza de ahorradores argentinos fue rechazada por el influyente diario económico de Buenos Aires Ambito Financiero, para el cual "casi no quedan plazos fijos en dólares de argentinos en Uruguay" "Después del corralito de la Argentina y cuando la crisis sacudió el Banco Galicia y al Comercial del Uruguay (que dio inicio a la crisis uruguaya), los argentinos retiraron todos sus plazos fijos y dejaron un mínimo en cuenta corriente para que no se las cierren", escribió el periódico Pero el presidente del Banco Central del Uruguay, Julio de Brun, dijo que "el movimiento bancario del lunes generó la expectativa de una tendencia a la normalización en el funcionamiento del sistema bancario" Uruguay había sobrevivido al peor momento de su historia Thank you mister O?Neill Un día después, el martes 6, un exultante Jorge Batlle se desvivió por atender al secretario del Tesoro estadounidense, Paul O´Neill, quien con sus elogios convirtió al Uruguay en el país "mimado" de una región incendiada por la crisis, la recesión y el empobrecimiento general de su población Sin mencionar una sola vez al Mercosur (el mercado común que Uruguay integra junto a Brasil, Argentina y Paraguay), O´Neill y Batlle intercambiaron elogios "Se eligió a Uruguay (para ayudarlo y no a Argentina) porque tuvo siempre una política sólida", dijo O´Neill Este comentario fue una bocanada de aire fresco para un acorralado Batlle, quien en los últimos meses intentó desmarcarse de la crisis argentina recurriendo a cualquier medio, incluso tildando a sus vecinos de "ladrones" en un alto de una entrevista televisiva que pensaba no estaba siendo grabada "Los argentinos son una manga de ladrones", llegó a afirmar Batlle al pedir que no compararan a su país con Argentina, un insulto que le salió caro al presidente uruguayo y que lo obligó a viajar de urgencia a Buenos Aires, donde lloró ante las cámaras, al lado de su colega Eduardo Duhalde, al mostrar su arrepentimiento por tamaño exabrupto O´Neill, antes de embarcarse hacia la Argentina, fue cauto Aclaró que la ayuda al Uruguay había sido algo extraordinario y que no debía entenderse como un cambio de actitud en la nueva política de Washington de no acudir a la salvación de países en crisis "Seguimos creyendo ?dijo-- que el FMI es un instrumento importante para llevar estabilidad al desarrollo económico en el mundo, y siempre tuvimos esa visión, no la hemos cambiado" Pero la ayuda de emergencia dejó un mar de interrogantes "Las medidas tomadas por el gobierno y la infusión de fondos permitieron poner fin a la hemorragia del sistema bancario Ello no va a revertir la recesión en la que vive el país, el alto desempleo y la debilidad de la balanza de pagos", opinó el economista jefe de mercados emergentes de ABN-Amro, Arturo Porzecanski Según el analista, "la rehabilitación del país depende de una recuperación de la Argentina y Brasil, de la estabilización de sus divisas, y más en general, de precios más altos para las materias primas y de una economía mundial más vibrante" Un día después de abandonar O `Neill Montevideo, el gobierno uruguayo fue sacudido por un paro general de actividades de 14 horas, convocada por la central única de trabajadores (Pit-Cnt), mientras el sindicato bancario (AEBU) se declaraba "en alerta" frente a la ley que reformuló el sector financiero "La hora es muy dura, grave y crítica", señaló una proclama gremial en un acto frente a la casa de gobierno, ante miles de trabajadores El dirigente sindical Juan Castillo, al leer la proclama, advirtió que "si no cambiamos los rumbos de este gobierno, está en riesgo la legitimidad de la democracia misma" Para la economista jefe del departamento de Economía de KPMG Uruguay, Mercedes Rial, "la asistencia monetaria y la ley de estabilidad bancaria son elementos muy importantes para tratar de fomentar la confianza Pero ese camino ?dijo a Apro Rial?va a estar atado a una mejora de la situación regional, que hasta marzo próximo seguirá siendo muy inestable" Por lo pronto, la población uruguaya vive las mismas penurias que sus vecinos argentinos, con quienes están unidos no sólo por tradiciones culturales y de inmigración común europea, sino también por profundos lazos económicos y financieros La antigua "Suiza de América", como se conoció al Uruguay hasta los años 70 por ser un remanso de estabilidad y democracia en la región, vive hoy momentos de grave tensión El 25% de la población vive por debajo de la línea de pobreza y el desempleo crece a un ritmo preocupante Los saqueos, transmitidos hacia todo el mundo por televisión, fueron una cachetada en el orgullo de los uruguayos que ven como poco a poco su país se va "latinoamericanizando", como dijo una mujer de 50 años residente en el tradicional barrio de Pocitos de Montevideo Pobres urgando la basura, recogiendo cartones y toda clase de desechos para vender o simplemente haciendo fila para recibir un plato de comida son una postal común en ambas orillas del Río de la Plata, hasta hace un puñado de años la zona con mejor nivel de vida, educación y cultura de toda América latina

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