Argentina: la muerte de un dictador
Buenos Aires -- Los argentinos empezaron a enterrar a sus dictadores El domingo 12 de enero por la madrugada un cáncer de páncreas acabó con la vida del ícono del fracaso de la guerra de Malvinas: el teniente general retirado Leopoldo Fortunato Galtieri
Su muerte, sorpresiva por el bajísimo perfil que adoptaron los exdictadores en Argentina --muchos de ellos, como Galtieri, bajo prisión domiciliaria--, reavivó las profundas brechas que aún separan a la sociedad civil de los militares argentinos, especialmente en el campo de los derechos humanos durante la última dictadura militar (1976-83), aunque algunas investigaciones señalan una mejoría en la imagen de las Fuerzas Armadas, más por el descrédito de las instituciones que por mérito propio
Galtieri, de 76 años, fue el presidente argentino número 43 Asumió el 22 de diciembre de 1988 la jefatura de la junta militar que gobernaba el país en su época más oscura, que dejó una estela de 30 mil desaparecidos Se le recuerda, además de la Guerra de las Malvinas, por sus frases trasnochadas: “las urnas están bien guardadas”, dijo poco después de asumir el poder en respuesta a la creación de una “multipartidaria” donde convergían los principales partidos políticos en reclamo de una apertura democrática
LAS MALVINAS
Cuatro meses después de llegar al poder, ordenó la invasión de las Islas Malvinas (que Gran Bretaña ocupó en 1833 expulsando al gobernador y los colonos argentinos) “Si quieren venir, que vengan”, retó Galtieri a los británicos Y llevó al país a una guerra absurda, embebido por una Plaza de Mayo colmada de gente que apoyaba la recuperación del archipiélago austral, pero no a sus conductores, líderes de una dictadura que se caía a pedazos
“Y por supuesto que fuimos”, le contestaría años después la “dama de hierro” británica, la primera ministra de entonces, Margaret Thatcher El saldo de la guerra fue de casi mil muertos, más de 600 de ellos soldados argentinos, en su mayoría conscriptos con escasa preparación militar, hambrientos y mal equipados ante la segunda potencia militar de Occidente respaldada por Washington
Tras la rendición, una comisión especial de las Fuerzas Armadas recomendó su fusilamiento Ya en democracia Galtieri fue condenado a 12 años de prisión por su papel en la guerra, aunque fue indultado por Carlos Menem cuando llevaba seis años en prisión El pasado 10 de julio, el juez Claudio Bonadío ordenó su detención domiciliaria (por tener más de 70 años no podía ir a la cárcel) en una causa que investiga el asesinato de un grupo de guerrilleros en los años 70 Fue la primera vez que Galtieri sufrió arresto por violaciones a los derechos humanos
TODOS SOMOS GALTIERI
“Galtieri simboliza un poco lo que somos Tenemos que dejar de pensar que la culpa es de un tercero Si Galtieri era un viejo soberbio y borracho, todos tenemos algo de Galtieri”, dice en entrevista con Apro el secretario general de la Federación de Veteranos de la Guerra de Malvinas, Gerardo David
A los 40 años, excombatiente en Puerto Argentino (Port Stanley para los británicos), David afirma que a los veteranos de guerra “nada nos vincula con Galtieri, salvo el hecho de haber sido soldados en 1982”, cuando el servicio militar era obligatorio (la ley fue derogada durante el gobierno de Carlos Menem)
“Galtieri entrará en la historia dependiendo de cómo la escribamos Esta fue una causa en la que participó activamente el pueblo, algunos dirán desde el engaño Pero la guerra fue una realidad En mi opinión lo recordaré siempre para mal, al igual que la gente que vivió esa época”, señala
Sin embargo, David aclara que “Malvinas no fue la decisión de un borracho (allegados recuerdan que Galtieri siempre recibía a sus invitados con un vaso de whisky en la mano), sino una gesta que los veteranos reivindicamos, aunque no a sus conductores”
La guerra dejó en la sociedad secuelas imborrables Entre los excombatientes aun hoy persisten los reclamos por una vida digna y se les ve en trenes, autobuses y el metro vendiendo banderas argentinas vestidos con su uniforme de guerra y sus condecoraciones De los 9 mil 800 militares que estuvieron en las isla, en su mayoría conscriptos, “unos 300 se suicidaron” a lo largo de los últimos 20 años, recuerda David
“Además el 78 por ciento de los excombatientes nunca realizó un aporte jubilatorio, o sea jamás tuvo un trabajo estable”, comenta
Y añade: “Nosotros no defendimos a Galtieri Fidel Castro dijo que nosotros fuimos los únicos que peleamos contra el imperialismo en el siglo XX”, sostiene
EL DEBATE
La muerte de Galtieri trajo encontronazos anunciados El día de su entierro sus restos fueron despedidos con honores militares En su discurso de despedida de los restos, ante un ataúd envuelto con la bandera argentina, el jefe del ejército, general Ricardo Brinzoni, destacó que Galtieri “fue un soldado disciplinado” que ejecutó “todas las órdenes y las políticas institucionales dictadas por el ejército” y que “en épocas de convulsiones y desencuentros de la sociedad argentina, actuó y decidió según sus convicciones”
La ola de críticas cayó a borbotones Organizaciones de derechos humanos, políticos de izquierda y hasta miembros del gobierno se lanzaron contra Brinzoni por lo que consideraron una “reivindicación” del responsable de la aventura de las Malvinas y de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura
“No reivindiqué al general Galtieri, despedí a un comandante en jefe y a un general retirado a quien le correspondían los honores del cargo”, intentó explicarse Brinzoni
Pero ya era tarde
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipé Solá, un dirigente muy allegado al presidente Eduardo Duhalde, tomó la voz del oficialismo y dijo que Brinzoni “perdió la oportunidad de reconocer las gravísimas consecuencias del pasado de Galtieri, primero como represor y después en el tema de las Malvinas”
El candidato presidencial del Partido Socialista, Alfredo Bravo, quien estuvo detenido durante la dictadura, pidió la remoción de Brinzoni, mientras la defensora del pueblo, Alicia Oliveira dijo sentir “desprecio” por la actitud del jefe del Ejército, a quien acusó de realizar “una defensa del golpismo” Las críticas se sucedieron en todas las áreas
Lo cierto es que Galtieri gozó hasta el final de la consideración de sus camaradas de armas El 29 de mayo de 2002, pocos días antes de que el juez Bonadío ordenara su arresto, se le vio entre los invitados especiales al acto por el Día del Ejército Un periodista de Canal 13 le pidió, fuera de sí, que se fuera a su casa y que no apareciera nunca más, después de endilgarle decisiones tomadas al fragor del whisky Galtieri se negó a contestar, sólo dijo que eran todas mentiras y lo desafío con la mirada Fue la última vez que se le vio en público
“Galtieri va a estar siempre vinculado a Malvinas y de acuerdo sea la interpretación que predomine sobre la guerra será su rol histórico Los que ven la guerra como una gesta nacional tenderán a reivindicar su papel histórico; los que tienen de él una visión negativa lo recordarán como el responsable de un error estratégico Hoy predomina la segunda visión, aunque en aquel momento basta releer los diarios para darse cuenta de que ese papel estratégico fue compartido por gran parte de los empresarios, sindicalistas y políticos argentinos”, dice a Apro el reconocido analista político y de asuntos militares, Rosendo Fraga
LAS BRECHAS
La muerte de Galtieri colocó así en el tapete las profundas brechas que aun separan a la sociedad civil de la militar, dejada a un lado en los últimos años por la profunda crisis socio-económica que afecta al país
El premiado escritor argentino Gustavo Nielsen, en diálogo con Apro, es lapidario: “Particularmente, creo que no” cambió la imagen de la sociedad frente a los militares Ni olvido ni perdón, paredón Esos hijos de puta que hoy se están muriendo de viejos, han truncado miles de vidas a través de sus decisiones Soy de la generación de Malvinas Hoy me enteré de la muerte de Galtieri, y he brindado de felicidad Ojalá que haya sido con mucho, muchísimo dolor”
“Aprendimos que los militares argentinos – prosigue Nielsen -- son perros adiestrados para la dictadura Tal vez aún les sirvan a los yanquis, pero no a nosotros, definitivamente Logramos encerrar a algunos y vigilar a otros pocos Me imagino a un gran resto confabulando planes absurdos detrás de sus bozales La democracia en que yo creo aún no dispone de un lugar para los asesinos de uniforme”, agrega
En coincidencia con el fallecimiento de Galtieri, se conoció en Argentina un exhaustivo relevamiento sobre la imagen del ejército argentino realizado por la consultora Graciela Romer y Asociados, a 27 años del golpe militar de 1976
Según este sondeo, el 45 por ciento de los militares sostiene que las fuerzas armadas “se vieron obligadas” a perpetrar el golpe; un 11 por ciento afirma incluso que “no había otro camino” que derrocar a la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabelita Un 17 por ciento dijo carecer de opinión sobre el tema
Sólo un 13 por ciento admitió “lamentar” el golpe militar y otro 14 por ciento estima que, en esa época, se debió buscar “caminos alternativas” dentro de la democracia
En entrevista con Apro, la autora de la investigación, Graciela Romer, señala que “hay una tensión irresuelta entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas”, especialmente el ejército, que tiene que ver con los derechos humanos
La encuesta revela que el 60 por ciento de los militares admite que durante la dictadura se violaron los derechos humanos, aunque un 26 por ciento rechaza estas denuncias y un 14 por ciento no emite opinión La mayoría de la sociedad civil, un 80 por ciento, afirma que se cometieron violaciones a los derechos humanos, 10 por ciento lo niega y otro 10 por ciento carece de opinión
“El hecho del reconocimiento en la violación de derechos humanos en el interior de la fuerza es uno de los emergentes más importantes que surgen en el estudio”, dice Romer
Además, el 73 por ciento de los militares cree que la democracia es preferible a cualquier otro sistema de gobierno, aunque sólo un 38 por ciento considera que “está fortalecida”
El estudio, titulado Ejército y sociedad en la Argentina actual, revela además que el 52 por ciento de los militares considera que su imagen es mejor ante la sociedad que la que gozaba en 1983, cuando se recuperó la democracia No obstante, un 19 por ciento cree que la imagen no cambió en nada y un 22 por ciento que empeoró con el paso de los años
En cambio, un 32 por ciento de la sociedad civil sostiene que la imagen de los militares mejoró contra un 20 por ciento que cree que empeoró
“Hoy ha mejorado la imagen de las Fuerzas Armadas ante la sociedad En un marco de desligitimización institucional, las Fuerzas Armadas ocupan una posición intermedia en el ránking de confianza ciudadana En primer lugar están la escuela pública, la Iglesia y los medios de comunicación En el último puesto los partidos políticos, las grandes empresas y los sindicatos Los militares están en el medio”, dice Romer
“Las fuerzas armadas tienen una evaluación favorable del 34 por ciento”, agrega “Esta mejoría de imagen es relativa Es más alta en los estratos populares y en el interior del país, y recoge rechazos en los grandes centros urbanos, en las clases medias y altas”,
Romer agrega que, a pesar de que pasaron casi 20 años del fin de la dictadura, “hay un punto de divorcio: mientras la sociedad civil está expectante de la sanción judicial a los culpables, las Fuerzas Armadas están más orientadas a justificar la violación de los derechos humanos
“Estamos frente a unas Fuerzas Armadas que expresan actitudes de subordinación al poder civil y que están en la búsqueda de acercamiento a la sociedad Pero hoy el tema de las relaciones cívico militares y derechos humanos está relegado frente a la gravedad de la crisis socioeconómica”, afirma Romer
--¿Los argentinos están preparados entonces para volver a ver a un militar, vestido de militar, caminando por las calles como sucedía antes?
La respuesta de Romer es terminante: “definitivamente no”