Musulmanes: una minoría negada en Dinamarca (Tercera parte)
La intolerancia
Copenhague, Dinamarca - El líder de los musulmanes procedentes de Turquía, Feridun Korkmaz, de 36 años, confirma lo dicho por las estudiosas del tema: “Sí, hay problemas, porque si quieres construir una mezquita, no se puede, aún si la construcción la pagan los países árabesno se puede, porque los daneses están en contra”
“Hay mucha intolerancia religiosa en Dinamarca”, enfatiza “En una fabrica, por ejemplo, si queremos orar cinco veces al día (como lo manda el Salat), no se puede Los jefes no quieren que se haga”
Para Feridun, cada que un musulmán busca trabajo enfrenta serios problemas “Siempre nos preguntan si somos musulmanes Yo digo sí, y luego me interrogan sobre si soy fundamentalista”
“Aquí, en Brondby, el alcalde prohibió que se sirva la carne Hall, hecha a la manera musulmana Él quiere que se coma carne de cerdo en las escuelas donde acuden niños musulmanes No quiere tratar con gente especial El ejemplo es que si yo no tomo café y los daneses sí, entonces estoy forzado a tomar café”, narra
El líder de los musulmanes inmigrados de Turquía --que se estima suman 40 mil en toda Dinamarca-- sostiene que a la fecha los musulmanes no pueden tener su propio cementerio “Nunca se ha podido hacer”, dice
Para los musulmanes --explica Feridun-- es importante contar con un cementerio propio, porque el ritual es diferente al de los protestantes luteranos “Los seguidores de Mahoma deben ser sepultados con la cabeza orientada a la Meca, y esto es lo que no lo entienden los daneses”, dice
Feridun vive en Dinamarca desde 1976, pero a la fecha no ha logrado la ciudadanía danesa En enero hizo un año que envió sus papeles, pero aún no le han respondido
Los musulmanes turcos llegaron a Dinamarca a finales de los años 60, como “trabajadores invitados” El resto llegó después por un programa de “reunificación familiar”
Eso terminó en 1976 “Ahora --dice Feridun--, si quiero que una mujer de Turquía venga a vivir conmigo, debo tener casa o departamento aquí, donde se pueda quedar Además debo pagar al municipio 50 mil coronas (algo así como 80 mil pesos), y debo firmar papeles comprometiéndome a que en los próximos tres años la puedo mantener Es la ley de ahora Es difícil pagar 50 mil coronas, tener casa o departamento”
Feridun tiene dos hijos nacidos en Dinamarca, pero en este país si los padres no tienen la nacionalidad danesa, los hijos tampoco la tienen No existe ese derecho por el sólo hecho de nacer en esta tierra, y sólo después de cumplir 18 años los hijos pueden solicitar la nacionalidad
Nina Lund-Andersen aclara este dilema: “Lo que pasa es que los turcos musulmanes que viven en Dinamarca normalmente van a Turquía a casarse, y luego no pueden traer a sus esposas”
Para Feridun Korkmaz el problema es bastante evidente: “Si pasas cinco minutos en el Ministerio de Naturalización vas a entender lo que pasa en Dinamarca: son cientos los que están esperando, y todos tienen muchos problemas Dinamarca es un buen país, la gente es buena, pero si tuviera otra opción me iría a otro lugar No veo la luz en el futuro”, dice
El líder de los musulmanes de Turquía, Feridun Korkmaz, esta en lo cierto: el gobierno de coalición de centroderecha danés, con el primer ministro Anders Fogh Rasmussen, paró el flujo constante de inmigrantes Según el ministro de la Inmigración, Bertel Arder, durante los tres primeros meses del 2002 llegaron a Dinamarca menos de la mitad de los que ingresaron en el mismo período del 2001
Flemming Lehrman, 69 años, ingeniero urbanístico y conductor de un programa de jazz en la radio danesa, explica lo que piensa un danés respecto a los musulmanes: “Nunca hubo problemas con los inmigrantes, hasta que vinieron los árabes, un grupo diferente, procedente de Palestina, a principios de los años 70s Difíciles Con los chilenos, los vietnamitas no había problema Sólo los árabes se aíslan y conforman ghettos, los otros no Los musulmanes de Palestina más que nadie, porque no tienen Estado, están en medio de judíos y árabes Están rabiosos Muy lejos de hallarse entre nosotros, y de ahí viene nuestro problema: inmigración-integración”
Este tipo de sucesos podría verse como “algo normal” en otros países, pero en Dinamarca la discriminación religiosa y, más aún, el sesgo racial que está discriminación adquiere tiene una dimensión diferente, sobre todo porque Dinamarca fue el primer país en firmar la Convención de Refugiados de las Naciones Unidas (ONU), en 1951, y porque Dinamarca se define así misma como la nación de la nieve, las vacas y los derechos humanos
Pero según Kate Barigo Ostergard, Tina G Jensen, y Nina Lund-Andersen los daneses no tienen de qué preocuparse: el Islam no se expande tanto como temen: Sólo un 20 por ciento de conversos realiza el “Salat”, es decir, oran cinco veces al día en dirección a la Meca, lo que puede indicar que el Islam se debilita fuera de su zona geográfica de influencia