Lula ya es presidente de Brasil, ahora empieza la hora de la verdad
Brasilia —Después de 27 años de lucha política en la izquierda y el sindicalismo, Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia de Brasil y se enfrenta ahora el momento de la verdad: Administrar un país con una inmensa expectativa social y que atraviesa una comprometida coyuntura económica
"No soy el resultado de una elección, soy el resultado de una historia Estoy concretando el sueño de generaciones, que antes no lo consiguieron", dijo Lula, recién investido con la verdeamarilla banda presidencial, ante unos 200 mil brasileños que llegaron de todo el país para participar de la ceremonia popular "Antes de mí, compañeros y compañeras lucharon; antes del Partido de los Trabajadores (PT, que él fundó en 1980 todavía durante el régimen militar), compañeros y compañeras murieron en este país por conquistar la democracia y las libertades", añadió
Lula hizo referencia y homenaje a su pasado: el de un obrero metalúrgico que vivió en su propia piel lo más dramático de la realidad brasileña, la pobreza que vive casi un tercio de la población, y que inició su carrera política en 1975 al frente del Sindicato de Metalúrgicos del área metropolitana de la industrial Sao Paulo, desde donde dirigió las feroces huelgas que coincidieron con los últimos años de la dictadura que acabó en 1985
Pero también hizo una referencia al futuro, el mandato que acaba de inaugurar: "estoy convencido de que no hay en Brasil ningún brasileño más conocedor de la realidad y las dificultades que vamos a enfrentar, pero al mismo tiempo estoy convencido y afirmo a ustedes: no hay en la tierra un hombre más optimista de lo que yo estoy hoy, de que vamos a ayudar a este país"
El país que recibe en sus manos no está en su mejor momento y Lula tendrá que demostrar agilidad política, económica y social, los tres frentes que serán claves para su gobierno
Lula dijo a su pueblo que pretende doblar el salario mínimo en ocho años, crear 10 millones de empleos, y terminar con el hambre en su país El primer presidente de la izquierda de Brasil, ha generado una expectativa y esperanza gigantes en la población Ello quedó plasmado en el resultado de la elección que ganó: 52 millones de votos, un record de 61% También quedó plasmado en el acto de su investidura: Decenas de miles de brasileños que se trasladaron hasta la lejana capital, Brasilia
"¿Sabes lo que yo espero de Lula? que una vez en el poder deje de mirar los viaductos y piense en los que viven debajo de éstos, que piense en los millones de brasileños que son emigrantes en su propia tierra, buscando mejores perspectivas de vida", afirmó Antonio Francisco dos Santos, un fotógrafo retirado de 60 años que se hizo célebre estos días en Brasilia porque recorrió a pie, durante casi dos meses, los mil 100 kilómetros que separan su casa en el interior de Sao Paulo y la capital
También a Brasilia, desde el otro extremo, la amazónica Manaos, llegó Telma Mota: “vine porque tenemos una gran esperanza en Lula y quise estar presente de este momento histórico Pero igual que puse mis esperanzas, si no cumple, seré la primera en reclamar"
A pesar de su carisma y convicción, el nuevo presidente brasileño no lo tendrá fácil para enfrentar tamaña expectativa Brasil se sumergió este año en una grave turbulencia financiera que llevó el real a sus peores niveles históricos: Una devaluación de 40% en apenas seis meses, desde que en mayo los mercados, sensibles tras la debacle argentina e inmersos en una crisis de confianza internacional con los fraudes de las empresas gigantes y la contracción económica estadounidense, comenzaron a exhibir sus temores por la victoria de un gobierno de izquierda en Brasil, a sus ojos tal vez poco comprometido con el pago de la gigante deuda que representa cerca del 60% del Producto Interno Bruto (PIB)
Además, el país enfrenta por segundo año consecutivo un crecimiento más que escaso, que en poco superará el 1% en 2000 Además, enfrenta desempleo, inflación en franca alza y uno de los presupuestos más ajustados de la reciente historia del país
Para hacer frente a esa situación Lula contará con un paquete gigante del Fondo Monetario Internacional (FMI): 24 mil millones de dólares a su disposición este año Pero para ello deberá cumplir con los rigurosos mandatos de ortodoxia financiera y un agresivo ajuste en sus cuentas públicas, un estilo de política monetaria hasta hace poco tajantemente rechazado por Lula y su partido
"Lula enfrenta la dificultad de hacer compatibles el combate a la inflación, una política fiscal rígida y tasas de interés altas, con sus promesas de política social y crecimiento económico", señala el presidente del Instituto de Ejecutivos de Finanzas, Carlos Alberto Bifulco
Brasil necesitará entre 6 y 18 meses para tener condiciones de retomar el crecimiento, aseguró el nuevo jefe de gabinete de Lula, José Dirceu Advirtió, sin embargo, que a pesar de lo ajustado del presupuesto "existe margen para que hagamos política tanto de crecimiento económico como social"
Otro gran reto para Lula: No tiene mayoría en el Congreso Con sus aliados alcanza cerca de 240 de los 513 diputados, y 30 de los 81 senadores Dirceu asegura, sin embargo, que en enero conseguirá tejer la alianza con el gigante centroderechista Partido de Movimiento Democrático, que co-gobernó con el expresidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso
LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE
Para emprender su ambicioso mandato, Lula ha designado un ecléctico gabinete de 26 ministros La mitad son de su partido a quien designó sobre todo en las áreas sociales A sus aliados, la mayoría pequeños partidos de izquierda --a excepción del conservador Partido Liberal (PL)-- les entregó siete ministerios de menor importancia Los restantes seis no tienen partido
Entre los ministros, cuatro son o fueron sindicalistas como Lula, dos son diplomáticos de carrera, tres empresarios de peso, cinco participaron activamente en organizaciones de izquierda durante el régimen militar y dos tienen orígenes sociales tan pobres como los de Lula: La afro brasileña Benedita da Silva, ministra de Promoción Social, quien creció en las favelas de Río de Janeiro; y Marina Silva, ministra del Ambiente, una luchadora social que combatió al lado del líder amazónico asesinado Chico Mendes, hija de colectadores de latex que no se alfabetizó hasta los 16 años, cuando era empleada doméstica
Lula colocó a sus hombres fuertes y de confianza en las áreas claves Al frente de la delicada política económica está el que fue su coordinador de la transición y principal portavoz de la actual política económica moderada del partido, el médico Antonio Palocci Fue una clara señal para los turbulentos mercados, que apaciguó al nombrar a un banquero, expresidente mundial del BankBoston, Henrique Meirelles, al frente del Banco Central
En el cargo político más importante del gobierno, su jefe de gabinete, colocó al exguerrillero José Dirceu, quien dirigió al PT desde 1995 y que es el eje de la moderación de este partido
Otros hombres de confianza seguirán rodeando a Lula: el ministro de Planificación, Guido Mantega, un economista que asesora al presidente desde hace una década; el senador Aloizio Mercadante, elegido con el record de 15 millones de votos y que será sin duda su hombre clave en el Congreso; y el actual presidente del PT, José Genoino, otro exguerrillero y exdiputado que perdió la elección a la gobernatura de Sao Paulo
LA ESPERANZA EXTERNA
Lula enfrentará aún otro frente: la expectativa que ha generado su llegada al poderfuera del país Comprometido con la "construcción de una América del Sur políticamente estable, próspera y unida" --un Mercosur revitalizado-- y con el combate al proteccionismo y a "los escandalosos subsidios agrícolas de los países desarrollados", Lula trazó una ambiciosa agenda externa en su primer discurso como presidente, la cual ya ha recibido la mirada expectante de numerosos países
Lula, de un partido que antaño salió a las calles a gritar contra el imperialismo estadounidense, se verá obligado a hacer difíciles equilibrios en esa área externa
"Queremos trabajar juntos con nuestros amigos en Brasil para que la nueva administración sea un éxito", aseguró el representante Comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, representante oficial de Washington al acto de investidura y quien es claramente el hombre del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto del que Lula ya ha expresado sus reticencias: Brasil aceptará la apertura comercial sólo si es recíproca
En la misma investidura estaba el presidente cubano Fidel Castro, amigo de Lula, que viajó a pesar de conmemorarse en su país el 44 aniversario de la revolución que lo llevó al poder Castro aseguró que Lula significa una inyección de "optimismo y esperanza a la región"