Lula, acercándose al año de gobierno

sábado, 4 de octubre de 2003
México, D F, 3 de octubre (apro)- El 27 de octubre del año pasado el pueblo brasileño votó por un candidato de izquierda, procedente de las filas de trabajadores metalúrgicos, sin previa experiencia en el gobierno y quien se presentaba por cuarta ocasión como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT): Luiz Inácio Lula da Silva Su victoria frente a Jose Serra, del partido oficialista, mostró un alto grado de inconformidad en el electorado ante los lineamientos empleados por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso para enfrentar la difícil situación económica El deseo de un cambio era grande y las promesas de campaña muy atractivas Al igual que sucedió en México durante las elecciones del 2000, la opción del cambio llamó mucho la atención y el interés en la población comenzó a crecer Lula inició su mandato comprometido ante la expectativa creada durante la campaña política Se exigían resultados e iniciativas profundas que cambiaran la realidad disímil del país El coto político ganado tras las elecciones, su demostrada capacidad de negociación --a pesar de no contar con mayoría en el Congreso, dado que el PT cuenta únicamente con 97 diputados de un total de 513--, así como su reconocido prestigio internacional –que le valió ganar en junio el Premio Príncipe de Asturias por su empeño en "hacer política con el corazón"--, le dieron la oportunidad de introducir dos reformas estructurales de gran relevancia e impacto nacional: la del Sistema de Previsión Social y la Fiscal La reforma del Sistema de Previsión Social obliga a los jubilados del Estado –con un ingreso mensual mayor a 300 dólares-- a pagar impuestos Además prevé elevar la edad para la jubilación de los funcionarios, con la finalidad de no privilegiarlos por encima del resto de los trabajadores brasileños La reforma fiscal tan necesaria –al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos --, tiene como objetivo principal luchar contra la corrupción y la evasión, a fin de aumentar la recaudación Prevé la creación de un fondo de desarrollo regional y otro de compensación a las exportaciones, a fin de subsanar posibles pérdidas de ingresos de los 27 estados Si bien es claro que las reformas fueron muy polémicas y que dieron pie a críticas y manifestaciones de diferentes sectores –inclusive impugnaciones abiertas de José Alencar, vicepresidente en su administración--, ha destacado el poder de negociación de Lula y el desempeño de su gabinete, ambos aspectos determinantes para asegurarle una sólida gobernabilidad Las dos armas secretas de Lula Sobre el desempeño de su gabinete, resalta el papel de dos hombres que han destacado entre los 35 ministros: José Dirceu --ministro de la Casa Civil, equivalente a ministro de Interior-- y Antonio Palocci –titular de Hacienda-- El primero es usualmente considerado el hombre detrás del poder, aquel que une los poderes políticos y administrativos del Estado y que dicta algunos de los lineamientos de la política de Lula Su poder e influencia fueron decisivos durante la campaña electoral y han sido determinantes a lo largo del gobierno de Lula Desde joven destacó como líder estudiantil y en un levantamiento urbano en Sao Paulo; vivió en el exilio y recibió entrenamiento guerrillero en Cuba De regreso en Brasil ingresó a la política, donde logró ser diputado reelecto y más tarde presidente nacional del Partido de los Trabajadores (PT) Durante la campaña presidencial fue coordinador de campaña de Lula, siendo el responsable de crear una política de alianzas –desde la derecha conservadora hasta la izquierda radical-- Posibilitó el acercamiento a empresarios y fue un interlocutor eficiente del entonces presidente Fernando Henrique Cardoso Actualmente es reconocido como líder partidista, autoridad política y hombre sumamente cercano a Lula Por su parte, Antonio Palocci destaca como uno de los integrantes más jóvenes del gabinete Médico de carrera, ingresó a la política a través de los movimientos sindicales y de una larga militancia en organizaciones de izquierda Fue diputado y más tarde prefecto de Ribeirao Preto, en el estado de Sao Paulo Durante la campaña presidencial sustituyó a Celso Daniel --coordinador del programa de gobierno del PT--, aprovechando la oportunidad para exponer a Lula la necesidad de presentar públicamente el compromiso de luchar por la estabilidad financiera Es especialista en temas fiscales y un reconocido interlocutor del gobierno de Lula con el mercado financiero La participación de ambos ministros ha sido fundamental no únicamente para fortalecer y hacer viable el programa político del PT; también ha sido decisivo en las negociaciones de las reformas estructurales antes mencionadas y su actuación puede verse como parte del éxito del gobierno lulista La señal dada –y bien acogida por los mercados internacionales-- no es únicamente que está cumpliendo con promesas de campaña, sino que se está haciendo con responsabilidad

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