El del obispo Gerardi, asesinato impune

lunes, 22 de diciembre de 2003
En 1998, dos días antes de la publicación del informe sobre Recuperación de la Memoria Histórica, que documentó las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en los regímenes de terror militar en Guatemala, fue asesinado el principal impulsor de ese proyecto, el obispo Juan Gerardi Las investigaciones oficiales finalmente señalaron como coautores del crimen a tres militares y a un sacerdote Ahora, cinco años después, los periodistas Bertrand de la Grange y Maite Rico publican el libro ¿Quién mató al obispo?, en el que ponen en duda la investigación oficial y señalan a otros culpables CIUDAD DE GUATEMALA- Como ocurrió en México con Marcos, la genial impostura, el más reciente libro de los periodistas Bertrand de la Grange y Maite Rico sobre el asesinato del obispo guatemalteco Juan Gerardi, presentado a finales de noviembre, causó un gran revuelo mediático y político, pues plantea otras posibles tramas del crimen, desplazadas por la teoría oficial del móvil político, y señala directamente a otros presuntos implicados Gerardi fue asesinado en 1998, dos días antes de la publicación de un proyecto políticamente crucial para Guatemala, en el que trabajó durante años: el informe sobre Recuperación de la Memoria Histórica, que documenta las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en los regímenes de terror militar En su libro ¿Quién mató al obispo?, resultado de una investigación desarrollada durante los últimos años en Guatemala, Rico y De la Grange exponen diversas hipótesis en torno del asesinato, que apuntan desde personajes cercanos a la Iglesia guatemalteca vinculados al crimen organizado, hasta grupos de inteligencia militar confrontados con el presidente Álvaro Arzú, en cuya gestión ocurrió el crimen En su hipótesis central, la periodista española y su colega francés presentan como inocentes a los militares juzgados y señalan como posibles responsables a cuadros del Ejército guatemalteco ligados al grupo Salvavidas, una banda del crimen organizado integrada por militares y exfuncionarios, encabezada por Alfredo Moreno, antiguo jefe de aduanas encarcelado por Arzú Los periodistas sostienen que los nexos del grupo Salvavidas y colaboradores de Gerardi con el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) habrían confluido para manipular las investigaciones del crimen a fin de linchar políticamente a Arzú, preparar el terreno para la llegada del FRG al poder y forzar, con testigos falsos y fiscales manejados por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), la condena contra tres militares El asesinato a golpes de Gerardi ocurrió el 26 de abril de 1998 en el garaje de la casa parroquial donde vivía Los autores materiales e intelectuales del homicidio permanecen sin castigo Los dos militares condenados como coautores, el coronel retirado Byron Lima Estrada y su hijo, el capitán Byron Lima Oliva, así como el sacerdote Mario Orantes, acusado de encubrimiento, esperan por estos días el fallo de una Sala de Apelaciones que revocará o convalidará el dictamen de un tribunal que, en junio de 2001, condenó al padre e hijo a 30 años de cárcel, y a 20 a Orantes Un tercer sentenciado, el militar Obdulio Villanueva, fue asesinado en febrero último en un motín en el penal donde purgaba su condena El libro de Rico y De la Grange ha sido objeto de varias críticas, principalmente de la ODHA, cuyos directivos aseguran que los autores fueron manipulados con información privilegiada de la inteligencia militar de Arzú y forman parte de una campaña para limpiar el nombre de los Lima El abogado de la ODHA, Mario Domingo, escribió que ya el anterior libro de los periodistas, Marcos, la genial impostura, "fue un tambor de resonancia para la propaganda gubernamental mexicana, nutrido con información privilegiada del sistema de inteligencia civil de ese país" Entrevistados por la corresponsal, Rico y De la Grange sostienen: "La historia oficial del caso Gerardi, que llevó a la cárcel a los cuatro acusados, es un montaje en el que participan el gobierno de Alfonso Portillo y la ODHA; el principal artífice es el actual canciller, Edgar Gutiérrez Esa historia considera el asesinato de Gerardi como un crimen de Estado, fraguado por el expresidente Álvaro Arzú y su cúpula militar en venganza por la publicación del informe Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi) Lo que nadie responde es qué interés podían tener Arzú y su Estado Mayor Presidencial en matar a un obispo y dinamitar un proceso de paz que ellos mismos habían contribuido a construir" Y afirman: "Nuestra investigación demuestra que, en realidad, esa gente no tuvo nada que ver con el crimen y que, por el contrario, Arzú y su gobierno fueron las víctimas políticas" Los periodistas desean que su investigación genere una revisión del caso, pero, indican, "está tan enredado y los intereses políticos son tan enormes, que dudamos que alguna vez se llegue a resolver el crimen" En cuanto al actual presidente Alfonso Portillo, aseguran que supo que los tres militares no tenían nada que ver con la muerte de Gerardi; pero, sostienen, pudo más su deseo de capitalizar políticamente el caso para ganar las elecciones y aparecer ante la comunidad internacional como el presidente que había tenido el valor de llevar a la cárcel a tres militares Y respecto a la ODHA, la oficina creada por monseñor Gerardi, plantean: "Dudamos de su buena fe desde el momento en que emplean testigos falsos para apuntalar sus acusaciones" Uno de los actores más señalados a lo largo del libro es el excoordinador del Remhi y actual canciller con el gobierno de Portillo, Edgar Gutiérrez, a quien cuestionan su alianza con el presidente El Remhi acusó de genocidio al expresidente golpista Efraín Ríos Montt, creador del FRG, partido que llevó al poder a Portillo "A nosotros y a muchos guatemaltecos -dicen los autores- ese chaquetazo nos pareció muy sospechoso; ahí está la clave de todo el montaje En el libro contamos cómo Gutiérrez utilizó su puesto en la Secretaría de Análisis Estratégico (la oficina de inteligencia civil del gobierno) para ayudar a la fiscalía, a los jueces y a la ODHA a fabricar los testigos falsos, que fueron la piedra angular de la acusación contra los tres militares y el sacerdote Por cierto que la prensa, con algunas excepciones, y la comunidad internacional, sobre todo la embajada de Estados Unidos, compraron el paquete sin chistar, porque era la versión políticamente más aceptable" -La hipótesis que presentan ustedes en su libro, en la que hablan de testigos sospechosos, líneas de investigación endebles, incongruencias en los testimonios, ¿no resulta tan forzada como la conclusión de los jueces? -Nuestra conclusión no es forzada Tenemos evidencias, testimonios registrados y documentos que dan cuenta de la manipulación del proceso Visto con ojos ajenos, es inaudita la cantidad de incongruencias que salpican el expediente, la falta de sentido común de la investigación y la falta de honestidad de fiscales, jueces y acusadores En entrevista telefónica con la corresponsal, Maite Rico dice: "Hasta ahora, no se había hecho una sola investigación de los testigos; la ODHA los presentaba y los sacaba del país Mostramos cómo la fiscalía fue formando y adoctrinando a Rubén Chanax (un indigente que dormía en el portón de la parroquia donde fue asesinado Gerardi y testigo clave del caso que en modificadas declaraciones ubicó a los Lima y a Villanueva en la escena del crimen), y tenemos evidencias de la alteración que hicieron los jueces de declaraciones que se hicieron en el juicio Ahí está el libro Espero que los abogados de la defensa hagan uso de él" Texto sensacionalista ¿Quién mató al obispo? detonó desde los primeros días reacciones en cadena y generó una inusitada demanda Los primeros mil 500 libros que editorial Planeta envió a Guatemala, se agotaron enseguida, y otros 3 mil llegaron la semana anterior Autora de En la mirilla del jaguar, libro biográfico sobre el obispo asesinado, la escritora guatemalteca Margarita Carrera calificó el trabajo de Rico y de De la Grange como un texto "sensacionalista, cuyo fin es exculpar al Ejército del crimen y deslegitimar a las organizaciones de derechos humanos" El periodista José Eduardo Zarco advirtió que "definitivamente hay que revisar todo este caso, porque indiscutiblemente está viciado y huele mal, y esto lo piensan hasta los familiares de Gerardi" El libro presenta el testimonio de un sobrino del obispo que cuestiona el aprovechamiento que directivos de la ODHA, testigos, jueces y fiscales hicieron del caso Gerardi para obtener ascensos políticos, residencias en el exterior y becas Así mismo, cuenta que la familia fue marginada por la ODHA en la estrategia de defensa y aun en los actos conmemorativos de la muerte del obispo La ODHA declaró que, "como en el libro de Marcos (Rico y De la Grange), no dicen nada que no se haya conocido antes, pues simple y sencillamente amarran dos hipótesis: la del crimen doméstico con la de la banda Valle del sol, las sazonan con intrigas palaciegas y responsabilizan a la comunidad internacional de confabular contra el Estado de Guatemala a través de millonarios estipendios con que subsidia a la ODHA, un perfecto cóctel para los ávidos del morbo, los anticlericales y para sorprender a quienes aún creen en eso de los derechos humanos" En un comunicado difundido la semana anterior, el organismo sostuvo que ¿Quién mató al obispo? no es un texto que pueda cuestionar la investigación oficial, y recuerda que el Tribunal de Sentencia concluyó que "el delito de ejecución extrajudicial se sustenta en el móvil político del crimen, porque los procesados conocían y adversaban el informe Recuperación de la Memoria Histórica trabajado por moseñor Gerardi" El proceso judicial contra los militares y el sacerdote se encuentra nuevamente en tribunales El fallo que los condenó fue anulado en octubre de 2002 por la Sala Cuarta de Apelaciones La resolución de dicha sala fue rechazada en febrero de 2003 por la Corte Suprema de Justicia, que convalidó la primera sentencia, pero la actuación de la CSJ fue impugnada por la defensa de Orantes, y una nueva sala de apelaciones tendrá que pronunciarse en las próximas semanas en torno al caso Públicamente, la ODHA planteó: "Si se tomaran como verídicas las afirmaciones de estos periodistas, se tendría que pensar que todas y cada una de las instituciones del sistema de administración de justicia que tuvieron participación dentro de este caso, fallaron, culposa o dolosamente, en el cumplimiento de su deber, para dejar pasar la exorbitante cantidad de errores de procedimiento que se presumen cometidos" Y aventuró: "Creemos que el libro tenía la intencionalidad de ser publicado previo a la sentencia de una sala de apelaciones que podría favorecer a las personas que ya han sido condenadas Se trata de crear una opinión favorable a la decisión de la sala" Portillistas incómodos Uno de los elementos más controvertidos del libro es el cuestionamiento a los más cercanos colaboradores de Gerardi, quienes, una vez concluido el gobierno de Arzú, se incorporaron al de Alfonso Portillo con el Frente Republicano Guatemalteco, el partido del general Efraín Ríos Montt Para Rico y De la Grange, Edgar Gutiérrez; Ronald Ochaeta, exdirector de la ODHA y representante diplomático del gobierno de Portillo ante la Organización de Estados Americanos (OEA), cargo que abandonó para trasladarse como representante del organismo en Perú, así como Mynor Melgar, exabogado de la ODHA, nombrado fiscal especial, son "alacranes" que se metieron dentro de la sotana de monseñor Gerardi y lucraron políticamente con su muerte Uno de los principales acusados, el canciller Gutiérrez, dice a la corresponsal: "Sólo alguien que no sabe quién es quién en Guatemala puede darle crédito a semejante disparate Si Arzú sabía que los responsables eran la Red Moreno o cualquier otro grupo de la Cofradía de Inteligencia y que el propósito era joderlo y sacarlo del poder, ¿por qué no los procesó?" Gutiérrez concluye: "No creo que tenga incidencia, procesalmente hablando El libro es la apología a Arzú y el intento de disociar a Gerardi de su obra Es una visión maniquea incomparable: Gerardi era bueno, dicen los autores, pero lo que hizo la ODHA y el Remhi, era malo Tanto montaje ofende a la inteligencia de los guatemaltecos"

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