CAFTA: Tratado "libremente impuesto"

sábado, 27 de diciembre de 2003
San Salvador -- El gobierno de El Salvador calificó el Tratado de Libre Comercio negociado entre Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA, por sus siglas en inglés) como un “hecho histórico” y en su balance anual lo inscribió como su “gran logro de 2003” En contraste, la oposición política, así como diversos grupos de la sociedad civil preocupados por el desarrollo integral de Centroamérica, calificaron el acuerdo del CAFTA como “un peligro y una fatalidad” para el aparato productivo regional El pasado 17 de diciembre en Washington, los representantes comerciales de Estados Unidos y de Centroamérica, con la excepción de Costa Rica, pusieron punto final a las negociaciones comerciales del CAFTA, en la que constituyó la última y definitiva ronda de los temas sustanciales del referido Tratado Tanto el presidente salvadoreño Francisco Flores, como Miguel Lacayo, ministro de Economía y principal encargado por El Salvador en la negociación del CAFTA, sostuvieron que el acuerdo comercial era “un acontecimiento histórico”, ya que Estados Unidos es una nación con un mercado de 10 mil billones de dólares y de más de 280 millones de consumidores Lacayo, como un general que fue enviado a la guerra, regresó a El Salvador procedente de Washington con aires de triunfos y dijo a la prensa: “Misión cumplida” “Estados Unidos y los países centroamericanos hemos puesto confianza en el libre mercado y en la democracia El Salvador ha sido un gran ganador ya que se abren las oportunidades de desarrollo para beneficio de la familia salvadoreña”, expresó el presidente Flores en un mensaje emitido en Cadena Nacional Al explicar el resultado de las negociaciones, Flores añadió: “El Tratado de Libre Comercio será la gran oportunidad para el agro Productos que hoy pagan impuestos tales como nuestros quesos, hortalizas, frutas, con el TLC ya no pagarán impuestos El sector agrícola logrará certeza de acceso, pues el Tratado contiene los mecanismos para reducir el riesgo de obstáculos como los fitosanitarios, por ejemplo, que impiden el acceso” Manifestó además que el azúcar duplicará su cuota para entrar al mercado preferencial de Estados Unidos; igualmente en le tratado se exigirá una regla de origen de café producido en Centroamérica Eufórico, Flores agregó: “Con el Tratado de Libre Comercio abrimos la oportunidad de venderle productos y servicios salvadoreños al gobierno de los Estados Unidos Oportunidad que era imposible de lograr sin el TLC puesto que desde 1933 Estados Unidos exige que todas sus compras a nivel estatal sean a productores norteamericanos Las compras a nivel estatal son de 100 billones de dólares y a nivel federal son de 200 mil millones de dólares” Finalmente, Flores apuntó que el TLC hará que la región crezca a ritmos de entre 45 y 5 por ciento anual, con lo que inicialmente se crearán 100 nuevos empleos “y podremos absorber a todos los jóvenes que entren en el mercado laboral” Sin embargo, la euforia salvadoreña no fue compartida en Costa Rica, la nación más próspera y desarrollada en Centroamérica También la de más larga tradición democrática A última hora el gobierno costarricense decidió no cerrar trato con Estados Unidos ya que éste exige la apertura al capital privado en los servicios de telecomunicaciones, seguros y finanzas, que están en manos del Estado en dicho país centroamericana En Costa Rica, el diario La Nación divulgó una encuesta que mostró el rechazo de la mayoría de ciudadanos a la apertura al capital privado en el área de las comunicaciones, tal como lo exige Washington La oposición al CAFTA El economista y diputado del opositor e izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Salvador Arias, expresó que de aplicarse el CAFTA tendrá efectos nocivos para el aparato productivo salvadoreño y centroamericano “Estados Unidos negoció en sólo un año un 15 por ciento de todo el acuerdo, mientras que el otro 85 por ciento lo impuso Lo impuesto es el corazón o la esencia de lo que pretende Washington, por ejemplo, en el capítulo de Inversiones, por medio del cual las trasnacionales logran un acuerdo de trato nacional, que quiere decir que tendrán las mismas prerrogativas que nuestras empresas y al mismo tiempo logran suprapoderes”, explicó De acuerdo con el economista, las empresas trasnacionales de origen estadounidense podrán invertir en Centroamérica con las mismas prerrogativas que las empresas locales, sin medir la asimetría existente que desfavorece a Centroamérica Arias indicó que la relación de competitividad entre una empresa estadounidenses y una salvadoreña, es de 80 a uno, a favor de la primera Por otra parte, las trasnacionales podrán demandar a los Estados cada vez que se sientan “amenazados” “Ya hay casos de demandas millonarias contra Estados soberanos por parte de trasnacionales cuando estas ven sus utilidades en peligro”, acotó “Se trata de imponer una conquista del mundo a través de la economía, de una nueva filosofía y un nuevo orden geo-político y geo-económico”, expresó Arias, quien no obstante, apuntó que a las fuerzas políticas y sociales de Centroamérica les espera el desafío de defenderse frente a lo que se ha querido imponer, a través una lucha tenaz en los congresos legislativos “Hemos iniciado en los mismos Estados Unidos un debate con congresistas y sindicalistas En Estados Unidos existe conciencia de que el CAFTA no contribuirá al desarrollo regional y que, lejos de ello, lo que hará es terminar de acabar con nuestra agricultura, proceso que incentivará todavía más la migración hacia Estados Unidos”, acotó Arias Por su parte, una red de organizaciones centroamericanas agrupadas en la llamada Iniciativa Mesoamericana de Comercio, Integración y Desarrollo Sostenible (CID), afirmó que los gobiernos centroamericanos tenían un “excesivo optimismo”, pero que el balance preliminar hecho apuntaba que “las enormes concesiones a favor de Estados Unidos”, traería negativas consecuencias para Centroamérica CID, que agrupa a sindicatos y a organizaciones dedicadas a promover el desarrollo social a nivel regional, indicó además que Centroamérica terminó las negociaciones “debilitada y dividida”, negociando cada quien por su propia cuenta y bilateralmente con Estados Unidos Preliminarmente, porque aún no se conoce todo el texto del acuerdo CAFTA, Roberto Rubio, de CID, indicó que “las negociaciones lejos de incorporar un Tratado asimétrico a favor de la región, terminaron con acuerdos recíprocos y bilaterales Una de las implicaciones de la reciprocidad de este tratado es que la consolidación de los beneficios arancelarios de los cuales Centroamérica ya gozaba, ha requerido de enormes concesiones a favor de Estados Unidos” Y agregó: “Centroamérica termina el proceso mostrando una posición débil y fragmentada debido, sobre todo, a los precarios niveles de integración existentes y por no haber logrado mínimos consensos, particularmente en las negociaciones sobre agricultura, servicios y textiles” El desafío que se abre es el de la lucha parlamentaria y social Al mismo tiempo que la batalla por informar de qué se trata el CAFTA El FMLN, en la actualidad primera fuerza electoral salvadoreña, afirmó que no dará sus votos para la ratificación del CAFTA y que en caso de llegar al gobierno en las próximas elecciones, revisará profundamente su contenido, que involucra un mercado de más de 300 millones de habitantes, entre estadounidenses y centroamericanos

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