Fieras detrás del Trono

sábado, 1 de febrero de 2003 · 01:00
Ginebra — Fueron, en su mayoría, tan o más obstinadas y feroces que sus maridos Reales poderes tras el trono, los empujaron a tomar decisiones y a ejecutar medidas que afectaron el destino de sus paísesFueron las Primeras Damas de regímenes totalitarios A diferencia de sus esposos, sobre ellas hay pocos estudios que ayuden a comprender su personalidad y su capacidad de influir en el poder Así nació la idea del periodista argentino residente en Ginebra, Juan Gasparini, quien investigó durante largo tiempo el perfil de las mujeres aún con vida de varios dictadores y logró sacar a la luz patéticas similitudes A través de ellas, logró un acercamiento diferente a estos hombres de poder Su investigación terminó en el libro Mujeres de dictadores, que recién empezó a circular Sin duda, el libro se presta para comentarios Pero, según el propio Gasparini, nadie se esperaba la manifestación en su contra que vivió en Santiago de Chile, durante la presentación de su obra en la Feria del Libro, en el mes de noviembre Una veintena de admiradores de Fidel Castro no soportaron que el presidente cubano figure en la lista de dictadores junto con los nombres de Pinochet, Videla y Marcos, entre otros Gasparini justifica su decisión: en la isla “no existe una democracia transparente, que permita que las urnas reflejen las ideas del pueblo Fidel es la principal figura que incita a estar incluido en la publicación” LAS DICTADORAS Dada la particularidad de la figura de Augusto Pinochet en Chile --donde cuenta con un apoyo cercano al 40% de la población-- Lucía Hiriart, su esposa, gozaba hasta ahora de un halo de misterio Poco se sabía de esta mujer que en público buscó dar la imagen de amnegada e incondicional al servicio público y a su familia Y lo mismo ocurre con Alicia Raquel Hartridge, la cónyuge del dictador argentino Jorge Rafael Videla De acuerdo con testimonios de Gasparini, ambas empujaron a sus maridos a tomar importantes decisiones políticas Así, semanas antes del fatídico 11 de septiembre de 1973, Lucía Hiriart de Pinochet habría insistido hasta el cansancio a su marido para que tomara las riendas del poder mediante un golpe de Estado En junio de ese año, ante los cinco niños del matrimonio que dormían, ella dijo a su marido: “ahí están sus hijos Ellos caerán bajo la tiranía comunista por su culpa, porque usted no se atreve a actuar" Y en otras ocasiones insistió: “¿Dónde tienes puestos los pantalones?" Lucía --de familia pudiente donde varios de sus miembros fueron políticos-- soportó mal los primeros años de matrimonio con un militar, con bajo sueldos y continuos cambios de destino Por eso, la llegada al poder de su marido la "autorizó" a volver al ritmo de vida holgada que antaño había disfrutado en el seno familiar El libro afirma que la Primera Dama se hacía abrir las tiendas libres de impuestos por las noches, "para desatarse a solas al desenfreno del consumo" Hoy se calcula que la pareja posee bienes por 17 millones de dólares No le fue difícil asumir un papel de poder Varios son los incidentes en los que ella se impuso ante la presencia de otras mujeres de alto nivel No era cuestión de ser menos Como Primera Dama tomó la dirección de organizaciones de beneficencia a nivel nacional Dirigió incluso campañas sobre las administraciones regionales Su marido aceptó cada uno de sus caprichos, ciega por el rencor político e incapaz de comprender a quienes se vieron forzados al exilio por un gobierno que torturó a más de 350 mil personas y asesinó a más de 3 mil Sin embargo, según ella, Augusto "no es capaz de matar un pájaro siquiera" El fervor religioso está siempre presente en su discurso Su cercanía a la Iglesia Católica fue una de las primeras características e incoherencias del régimen dictatorial chileno, como lo fue también en el de Argentina Allí, Alicia Raquel Hartridge y su esposo, Jorge Rafael Videla, dedicaron muchos de sus esfuerzo a favor de la Iglesia: organizaban charlas religiosas en su hogar, con adultos y jóvenes Ello los situó en un lugar privilegiado de la comunidad militar y civil de las ciudades donde vivieron Llamaban la atención por su imagen de familia perfecta Tuvieron siete hijos, uno de los cuales nació con una grave deficiencia física y mental y que, según el libro, “fue internado y olvidado a su suerte en un asilo para enfermos de familias indigentes” Alicia Raquel era una mujer "abroquelada en la religión, ciega ante los crímenes de la dictadura, machacando que no existían, reivindicando que los métodos que se utillizaron fueron los únicos que había" En Argentina, 15 mil personas desaparecieron durante el régimen de Videla Es quizás su concepto de la relación maternal la mayor novedad del capítulo argentino Alicia Raquel, según testigos citados en el libro, "recalcó que era normal que alguien se desprendiera de su hijo si no le podía dar un rumbo conveniente y correcto en la vida", lo cual avalaría su complicidad en la entrega ilícita de150 recién nacidos, hijos de mujeres encarceladas y luego asesinadas, que fueron entegados a militares o a personas cercanas a ellos Tanto en Chile como en Argentina, las Primeras Damas fueron fieles a sus maridos Leales en los momentos difíciles de la detención y ciegas al enfrentar las atrocidades cometidas en sus mandatos

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