Argentina: la fractura del peronismo

sábado, 15 de febrero de 2003
Buenos Aires -- Por primera vez en más de 50 años de historia, el Partido Justicialista --fundado por el tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón-- concurrirá dividido a las elecciones presidenciales, previstas para el 27 de abril, en un proceso de fractura que tiene todos los componentes de un filme de Hollywood: peleas, traiciones y hasta un embarazo La juez María Servini de Cubría confirmó en un fallo polémico la escisión del peronismo, dando vía libre a una inédita decisión adoptada por el congreso de este partido, dominado por las huestes del presidente Eduardo Duhalde, que aprobó la presentación de tres candidaturas distintas representando al justicialismo para evitar unas discutidas primarias Por un lado, competirán el expresidente Carlos Menem, quien a los 72 años se sometió a un proceso de fertilización artificial para dejar embarazada a su esposa chilena Cecilia Bolocco, quien estaría esperando mellizos Por otro, el gobernador de la provincia patagónica de Santa Cruz, Néstor Kirchner, el “delfín” de Duhalde Y en el medio, el fugaz expresidente Adolfo Rodríguez Saá, quien saltó a la fama internacional en los últimos días de diciembre del 2001, tras la caída de Fernando de la Rúa, al declarar la moratoria de la deuda externa privada de la Argentina La virtual fractura del peronismo significó una nueva y crucial victoria de Duhalde en su lucha a muerte contra Menem, quien era el gran favorito para alzarse con el triunfo en las primarias del partido “Con las internas, el más beneficiado era obviamente Menem Sin internas, el más beneficiado resultó ser Kirchner”, dice a Apro el analista político y titular del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, Rosendo Fraga La lectura es simple: Menem tiene más apoyo en las clases populares (aunque también en la clase alta) del peronismo, mientras Kirchner sólo reúne la adhesión de sectores de la clase media independiente Kircher, por ello, no hubiera pasado el filtro de las primarias Divide y vencerás Duhalde le ganó así una nueva batalla de las varias que ambos enemigos acérrimos, que llegaron a compartir la fórmula presidencial del partido en 1989 en una historia de traiciones, vienen peleando desde fines del año pasado Primero, Duhalde logró posponer para enero las primarias programadas para diciembre Luego las corrió para febrero Finalmente las canceló de un plumazo por considerar que los padrones no eran “limpios” “Son los mismos padrones con los que Duhalde fue electo senador en el 2001 Por lo tanto es un senador `trucho` (falso) Duhalde proscribió al peronismo”, lo acusó sin medias tintas Menem (1989-99), quien se apuró a través de sus apoderados a pedir el uso exclusivo de los símbolos del peronismo, como el escudo partidario y las fotos de Juan Domingo Perón y su segunda esposa Eva Duarte, más conocida como Evita Perón La decisión final recaerá otra vez en la justicia Desde las filas del duhaldismo la euforia no tiene límites “Se logró sortear el camino más difícil, que eran las internas, ya que Kirchner tiene escaso arraigo dentro de las masas peronistas al ser un gobernador de perfil bajo y de una provincia patagónica (Santa Cruz) de sólo 200 mil habitantes”, dice a Apro una fuente cercana al “duhaldismo” “Era la única salida posible para resolver la interna”, explica Kirchner, quien tildó a Menem de ser “un fantasma del pasado” a quien “los argentinos tenemos que vencer Está totalmente desesperado porque sabe que no tiene el respaldo de la gente”, indicó Duhalde redondeó así un fin de mandato “soñado”: tiró contra las cuerdas a Menem, logró imponer un candidato propio en las presidenciales y, a nivel nacional, firmó un esquivo acuerdo con el Fondo Monetario en medio de un renovado optimismo por una incipiente reactivación económica Hace un año atrás, nadie --ni el más optimista de sus seguidores—hubiera imaginado que el “jefe” andaría sus últimos meses de gestión sin sobresaltos, afirmando ante quiera oírlo que dejará un país en crecimiento y mordiéndose los labios de arrepentimiento por haber prometido, en el peor momento de su gestión, que no sería candidato a nada en los próximos comicios “De no haber mediado esa promesa (repetida hasta el hartazgo y de difícil vuelta atrás con la escasa credibilidad de los políticos argentinos) hoy la historia sería otra”, afirman las fuentes “duhaldistas”

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