NASA: ante un accidente en México, "rídiculas" indemnizaciones

sábado, 15 de febrero de 2003
Washington - Ahora que el Columbia estalló en pedazos poco antes de completar su misión, matando a siete astronautas pero no el presupuesto millonario de la agencia espacial estadounidense, la NASA tiene una nueva criatura a la cual dedicar sus esfuerzos: el Proyecto Prometeo Se trata de desarrollar una nave de propulsión nuclear, un vehículo espacial que, si sufriera un accidente y cayera a tierra como el transbordador Columbia, podrá provocar una catástrofe radiactiva de enormes proporciones Pero eso no es todo: al mismo tiempo, el Congreso de Estados Unidos está discutiendo la renovación del Acta Anderson-Price, una enmienda a la legislación de 1954 que impulsó la industria nuclear y que prevé límites para el pago de indemnizaciones causados por accidentes atómicos, incluso fuera de Estados Unidos Los legisladores de ambas cámaras están trabajando en el párrafo de la legislación anual sobre energía dedicado al Price-Anderson, la enmienda que fuera aprobada en 1957 Demostrando “preocupación” por sus compatriotas, los congresistas prevén aumentar de 9 mil hasta 10 mil millones de dólares el techo de las indemnizaciones en caso de un accidente en el territorio estadounidense Pero si el accidente ocurre fuera de Estados Unidos, el máximo para el resarcimiento serúia entre 100 millones y 500 millones de dólares, según el proyecto que extendería la enmienda hasta el 2012 (según los senadores) o hasta el 2017 (según los representantes) México “no vota” Si se aprueba la renovación de la enmienda legislativa –algo que están resistiendo las organizaciones ambientalistas estadounidenses-, la NASA o la industria atómica de este país serán responsables por hasta esos 500 millones de dólares si un Columbia nuclear en proceso de aterrizaje cayera, no en Texas y Lousiana, sino en Canadá o México O si un transbordador perdiera su ruta de retorno y se estrellará en cualquier punto del planeta fuera de las fronteras norteamericanas “Las cifras parecen una broma –dice a Apro Russell Hoffman, de la Animated Software Company y destacado investigador de la cuestión de las armas nucleares en el espacio-, seguramente costaría más de 500 millones de dólares pagarle a un abogado para cobrar ese dinero, ya que la industria atómica peleará con uñas y dientes antes de pagar” La cifra parece pequeña incluso si se la compara con el presupuesto solicitado por la Casa Blanca para cubrir los gastos de la NASA en el año fiscal 2004, que se elevó hasta los 15 mil 500 millones de dólares, 279 de los cuales irán al Project Prometheus, que recibiría además otros 3 mil millones en los próximos cinco años El experto Karl Grossman, de la State University de Nueva York y una de las voces críticas más escuchadas tras la tragedia del Columbia, recuerda haberle preguntado al consejero de un senador las razones por las cual la indemnización para un accidente fuera del país tenía un techo ridículo El consejero le respondió –según relató Grossman a Apro-: “Usted tiene que entender, para Estados Unidos el resto del mundo no vota” Según Hoffman, las recriminaciones contra la Price Anderson y la posibilidad de una tragedia en el marco del Proyecto Prometeo provienen básicamente de las organizaciones ambientalistas y no del mundo científico porque, asegura, “la NASA manipula a los académicos y también tiene influencia en gobiernos extranjeros e indirectamente en los medios que ellos patrocinan gracias a las donaciones que les dan” El experto aporta para sostener su afirmación una tabla de esas concesiones realizadas por la NASA durante el año fiscal 1999, que incluyen 73 millones de dólares para Rusia, 14 millones para España, 10 millones para Australia y dos millones para México Como se reveló tras el accidente del transbordador, la NASA se mueve al ritmo de una pesada burocracia y un abultado presupuesto del cual nueve de cada diez dólares van a para a las manos de contratistas como Boeing y Lockheed Martin El presupuesto para el próximo año fiscal dejó en claro también que el dinero seguirá fluyendo hacia la agencia espacial y sus proveedores, los cuales –a pesar del revés del Columbia- siguen adelante con sus proyectos previos casi sin revisiones Apenas una semana después del desastre del transbordador, el sitio de internet Spacecom, fuertemente identificado con la agencia federal del sector, publicó un artículo en el que reconoció que “el entusiasmo alrededor del Proyecto Prometeo, la mayor nueva iniciativa para reactivar las labores hacia la propulsión espacial nuclear bajo la dirección de la NASA, enmudeció a causa de la tragedia” Sin embargo, el sitio aseguró que la agencia espacial sigue adelante con el proyecto, en sociedad con el Ministerio de Energía

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