Bolivia: las interrogantes del futuro

viernes, 21 de febrero de 2003 · 01:00
La Paz - El gobierno del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada efectuó esta semana un cambio de su equipo ministerial Los analistas y dirigentes opositores lo consideraron insuficiente para lograr darle más fuerza a su alicaído Gobierno, que viene saliendo de una severa crisis social y política después de las jornadas de violencia del 12 y 13 de febrero, y que pusieron en duda que logre concluir su mandato de cinco año que fenece en agosto del 2007 Se esperaba que después de los hechos que enlutaron a La Paz, con 34 muertos y casi 200 heridos de bala, el presidente Sánchez de Lozada cambiaría a casi todos sus colaboradores y anunciaría planes concretos de austeridad fiscal y de un diálogo nacional para reencauzar el modelo económico Sin embargo, aparte de reducir 5 de 18 carteras del gabinete, mantuvo a varios de sus antiguos ministros, especialmente a los que fueron acusados de no enfrentar adecuadamente la asonada de febrero “Veo hacia el futuro un Gobierno todavía débil, con escasa posibilidad de recuperar parte de la credibilidad y respaldo de la población”, dijo el analista Roger Cortés Juan Ramón Quintana, un sociólogo experto en temas de seguridad, expresó que la gente “esperaba más señales del presidente, todos pensamos que él había entendido el mensaje que le dio la gente durante la revuelta y los saqueos Me parece que el tema de la renuncia y del acortamiento de la gestión serán recurrentes en el futuro” Para el analista Erick Torrico, lo que viene sucediendo en el país es un agotamiento del sistema de partidos que se han venido alejando cada vez más de los intereses de la gente, y un modelo neoliberal de economía que no ha dado los frutos esperados El miércoles 19, Sánchez de Lozada anunció la reestructuración de su gabinete Sin embargo, no fueron removidos el ministro de Defensa, Freddy Teodovic --quien no logró controlar la violencia entre policías y militares--, y a los de Desarrollo Sostenible (llevado al de la Presidencia) y Hacienda, José Justiniano y Javier Comboni, autores del proyecto de ley de impuestos al salario que generó las furiosas protestas La crisis de gabinete dejó fuera de escena al hasta entonces “hombre fuerte” del régimen, el exministro de la Presidencia, Carlos Sánchez Berzaín, criticado por sus métodos autoritarios y comparado a menudo con el exjefe de la inteligencia peruana Vladimiro Montecinos Trascendidos de prensa informaron que el presidente deseaba mantenerlo en el cargo, pero que ello fue rechazo por parte de la bancada del partido de gobierno, Movimiento Nacionalista revolucionario (MNR) ,y de su principal aliado, Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) El MNR y el MIR, además de los partidos opositores, rechazan el estilo arbitrario de Sánchez Berzaín, que ahora se dedicará al fortalecimiento de su partido, el MNR Antes del cambio de gabinete, se especulaba sobre la posibilidad de que el presidente, un hombre que cree firmemente en el modelo neoliberal en lo económico pero que es conservador en sus posturas políticas, anunciaría recortes concretos sobre el gasto corriente, prometería un gobierno de estricta austeridad y que llamará a un diálogo nacional sobre el futuro de la economía No hizo nada de eso El anuncio de una ley que gravaría los salarios en un 125 por ciento provocó una asonada que generó disturbios, saqueos y un vandalismo inédito en un país conocido por su tranquilidad, y se convirtió en la más seria crisis de la democracia boliviana después de su recuperación en 1982 En el momento de mayor tensión, policías y militares se enfrentaron en la misma plaza Murilla, sede de los poderes Legislativo y Ejecutivo, obligando al presidente a fugar del Palacio de Gobierno oculto en una ambulancia El gentío ya había destruido para entonces la totalidad de los vidrios y la fachada del Palacio Conjunción de factores La revuelta se debió a la conjunción de dos factores explosivos: por un lado la nula capacidad gubernamental para controlar y negociar con los policías alzados, por la terca visión del presidente de que su gobierno "no negocia bajo presión", enviando a las calles a efectivos militares que mataron a 12 policías y 18 civiles (la Policía dio muerte a cuatro militares) El otro factor es el cansancio de la población por 17 años de un modelo neoliberal que no ha reducido en nada los terribles niveles de pobreza y marginación en el que se desenvuelve el 62 por ciento de la población y por un sistema de partidos obsoleto y considerado corrupto por la mayoría de la gente Desde 1985, cuando el Presidente Víctor Paz Estenssoro implantó una economía de corte neoliberal, los sucesivos gobiernos han venido exigiendo a la población "sacrificios y renuncias" Cuando Sánchez de Lozada anunció el "impuestazo", destinado a reducir el déficit fiscal del 8 por ciento del PIB, y señaló por enésima vez que había que hacer "nuevos sacrificios" porque el país estaba "en quiebra", la reacción fue de absoluto descontento En su última campaña electoral, Sánchez de Lozada, que fue el creador del Decreto Supremo que orientó a la economía hacia el libre mercado en 1985, había prometido no subir los impuestos y generar un plan masivo de creación de empleos En seis meses de gobierno no cumplió ninguna de las dos promesas El anuncio de "impuestazo", más el motín policial y el mal manejo político del mismo, fueron la chispa de los acontecimientos posteriores Sánchez de Lozada ganó las elecciones del 30 de junio pasado contra todo pronóstico Las encuestas señalaban que lograría un lejano segundo lugar y que su victoria era muy difícil por el duro recuerdo que tenía la población de su primer gobierno (1993-1997) Los sondeos también reflejaban que es el político más resistido del país, con un 60 por ciento de rechazo popular Pese a todo ello ganó con el 22 por ciento, solo un punto más que el líder del Movimiento al Socialismo (MAS), el cocalero indígena Evo Morales, que es el jefe de la oposición y tiene oportunidad real de ganar las próximas elecciones, programadas para el año 2007 En Bolivia, empero, se habla con mucha frecuencia de la posibilidad de que Sánchez de Lozada se verá obligado en algún momento a acortar su mandato Su exigua victoria obligó a Sánchez de Lozada a negociar una alianza en el Congreso con su más agrio rival, el expresidente socialdemócrata Jaime Paz Zamora, del MIR, para poder formar gobierno Los empresarios privados, las compañías trasnacionales que operan en el país e incluso la embajada de Estados Unidos presionaron al expresidente Paz Zamora (cuya candidatura había resultado cuarto en los comicios) para forzar la formación de ese gobierno y evitar así que el indígena Morales, que también tenía derecho constitucional a explorar una alianza de gobierno en el Congreso, pudiera acceder al poder ------------------------------------------- * Raúl Peñaranda Undurraga es periodista Dirige en Bolivia el semanario La Época

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