Recuerdos de Bagdad: El silencio de la prensa (Segunda y última parte)

viernes, 21 de febrero de 2003
Washington -- Bert Sacks –pacifista que ha viajado nueve veces a Irak-- critica fuertemente a los diarios y a las televisoras estadounidenses por su cobertura del conflicto con Irak “Los medios de comunicación se están comportando de una manera irresponsable Repiten los reportes del gobierno sin comprobarlos” Medea Benjamin, de la organización CodePink, prefiere recurrir a una comparación “Todas estas atrocidades ocurren porque el pueblo estadounidense permite que sucedan Es devastador ver todo lo que sucede entre los civiles en Irak y luego es también devastador volver a casa y ver que nadie le presta atención” Según la dirigente de CodePink, “a pesar de que los iraquíes viven en un país donde la prensa está completamente controlada por el gobierno, ellos ejercen un mayor acceso a la información respecto de la gente en Estados Unidos, donde en lugar de consultar en Internet la prensa de todo el mundo y conocer la verdad, siguen el conflicto a través de la CNN y Fox” Medea y Sacks denuncian que la prensa estadundense no presta atención a las actividades de los pacifistas y de aquellos que se oponen a la guerra en Irak La afirmación se hace más creíble cuando se visita la sede de la organización feminista NOW, donde las mujeres de CodePink ofrecieron el miércoles 12 una rueda de prensa sobre su viaje a Bagdad Apenas un puñado de periodistas --dos jóvenes reporteras de la radio hispana, una periodista de la agencia italiana ANSA-- se acercaron a escuchar el relato de Medea y sus compañeras A esas mismas horas, el actor estadounidense Sean Penn --quien también visitó Bagdad como parte de una delegación pacifista-- entabló un juicio por 10 millones de dólares contra la productora a la que acusa de haberlo dejado fuera de un proyecto de una película precisamente a causa de sus públicas declaraciones sobre el conflicto con Irak “En general, la oposición a la guerra en Irak es subestimada por la prensa estadounidense”, confirma Rachel Coen, una de las dirigentes de FAIR, organización que monitorea la prensa norteamericana Ejemplifica: “Los medios a menudo reducen las dimensiones de las multitudes que reunen las manifestaciones pacifistas, o minimizan su cobertura” Además, “las alternativas no militares a la guerra, como los esfuerzos diplomáticos y la aplicación de las leyes internacionales, son constantemente dejadas de lado en las coberturas del conflicto en el Golfo” En ese sentido, la investigadora señala que, “desde el principio, la cobertura televisiva del caso de Irak fue enmarcado con logos azules, rojos y blancos con frases como ‘cuenta regresiva’, ‘objetivo Irak’, dando como sobreentendido que la guerra es inminente” Con este tipo de cobertura que señala Coen, los medios masivos de información de Estados Unidos dejan de lado el relato de las experiencias de las delegaciones que viajan a Irak Las organizaciones pacifistas no tienen datos precisos sobre la magnitud de este constante movimiento de activistas hacia aquel país, pero estiman que se trata de “cientos cada año”, incluyendo misiones de legisladores y de religiosos Todos ellos vuelven a Estados Unidos y relatan, a través de los medios que tengan a su alcance, historias similares Postales de Bagdad Medea, por ejemplo, cuenta que se encontraba en Basora “cuando empezaron a sonar las sirenas antiaéreas” Las personas que tenía alrededor “comenzaron a correr buscando refugio sin saber adónde iban a caer las bombas En ese momento entré a la casa de una familia que había perdido hijos durante bombardeos estadounidenses en las zonas de interdicción de vuelo, una casa donde pude conocer personas que tenían incrustadas en el estómago esquirlas de aquellas explosiones” O la historia que otro reconocido activista pacifista, el médico James Jennings, presidente de la organización US Academics Against the War, quien relata: “Algo divertido ocurrió con uno de los miembros de una de nuestras delegaciones Al regresar de la capital iraquí pasó una noche en un hotel de Nueva York Antes de dormir, ordenó una pizza para su habitación” Pero la pizza estaba en malas condiciones y el pacifista enfermó “Empezó a tener convulsiones y llamamos a la conserjería Cuando llegaron los empleados de seguridad, y lo vieron barbudo y vomitando pensaron que se trataba de un bioterrorista del Medio Oriente…rápidamente llegaron 12 policías armados hasta la habitación, los cuales, después de comprobar que se trataba sólo de los efectos de una pizza ‘mala’, lo dejaron ir al hospital en una ambulancia” “Ahora se encuentra perfectamente”, dice divertido Jennings, quien pide precisar que en su organización “no estamos protestando ni somos escudos humanos Somos un grupo de diálogo que busca la paz a través de la amistad” Medea sintetiza la manera de pensar de los grupos pacifistas: “Existe una desconexión entre lo que los medios masivos de información le dicen a la gente y lo que el resto del mundo está viendo En medio de todo ésto, el pueblo iraquí es la verdadera víctima: son quienes sufren, quienes vienen soportando las sanciones impuestas en los últimos años, con niños que mueren, con crecientes índices de desnutrición, de mortalidad infantil y materna” Agrega: “Estamos matando a esa gente despacio y ahora queremos hacerlo más rápido” Sacks, por su parte, opina que “la gente que va a Bagdad puede ser testigo y convertirse en portadores de algo de verdad hacia Occidente, donde los medios de comunicación son terribles” Parte de esas “verdades” que el ingeniero de Seattle intenta compartir con sus compatriotas tienen forma de otros relatos “Viajando en un taxi, el conductor me preguntó de donde era Cuando le dije que era de Estados Unidos me respondió ‘bienvenido, tu no eres tu gobierno’ En ese momento me di cuenta de que nosotros no les decimos eso, les decimos: ‘ustedes van a sufrir a causa de su gobierno, aun cuando ustedes no tienen control sobre él’” En otra ocasión, en otro taxi, “el chofer me habló en un pobre inglés Abrió su billetera y me mostró una fotografía de su hijo Apenas pudo explicarme: ‘two year ago, dead’… Es fácil imaginarse cómo me sentí”, dice el pacifista Y continúa: “Siempre llevamos encima un papel escrito en árabe de un lado y en inglés del otro donde se explica que somos miembros de grupos que se oponen a la guerra, que nos arriesgamos a ser llevados a la cárcel y tener que pagar multas de decenas de miles de dólares para ayudar a que se terminen las sanciones y para llevar medicinas El conductor tomó el papel, lo leyó y las lágrimas estuvieron a punto de brotarle por la emoción… Y no quiso que le pagara el viaje, a pesar de que manejaba un automóvil que estaba en muy malas condiciones, casi tan malas como los habitantes de su país”

Comentarios