Cuba se enfrenta a las drogas (Segunda Parte)

sábado, 8 de febrero de 2003
Los “recalos” La Habana - ¿De dónde viene la droga? Cuba está ubicada en el centro de la ruta de la droga entre Sudamérica y Estados Unidos A sus costas cubanas llegan pacas extraviadas del "bombardeo" de aviones provenientes de Sudamérica que deben ser recogidas por lanchas rápidas de narcos, para ser llevadas al estado de La Florida, Estados Unidos Esos "recalos", según la denominación oficial, son la fuente principal de entrada de drogas a la isla Turistas y visitantes extranjeros (casi dos millones anuales), tratan también de introducirla por los aeropuertos de la isla Pero la Cannabis Indica (planta de la marihuana), se cultiva clandestinamente en la isla, sobre todo en regiones montañosas, lejos de miradas indiscretas Las drogas más populares en Cuba son la marihuana y la cocaína Un “pito”, "maní", “caramelo”, cigarrillo achatado de marihuana liado y cubierto con papel de estraza, cuesta entre uno y tres dólares Se fuma y se vende en lugares abiertos y sus adictos son los de más bajas posibilidades económicas "Un polvazo" (dosis de cocaína), cuesta unos 10 dólares y se vende fundamentalmente en discotecas También puede conseguirse 'crack' en este incipiente mercado interno Interrogado al respecto, un miembro de la Comisión Nacional de Drogas confirmó que se ha detectado éxtasis en los aeropuertos, pero "no tenemos evidencia que exista tráfico" A la par de esas circunstancias, el gobierno intensificó su cruzada antidrogas y como primer paso fortaleció con nuevos medios técnicos la Dirección Nacional Antidrogas (DNA), al frente de la cual nombró al General de Brigada Jesús Becerra, hasta ahora jefe de la Policía La DNA y la policía han desatado grandes operativos en La Habana y otras ciudades del país contra los traficantes, en una operación denominada “coraza” Según las autoridades cubanas, en los últimos cinco años se han incautado 65 toneladas de drogas, básicamente de "recalos" No se ha revelado el número de cubanos presos por esos delitos Por delito de tráfico han sido detenidos 252 extranjeros, 146 de los cuales aún se encuentran recluidos en centros penitenciarios, la mayoría cumpliendo sanciones y el resto pendiente de juicio Sin embargo, el problema no es tan nuevo como algunos piensan Desde marzo de 1999, en que se revisó el Código Penal en la isla por el aumento del delito, las leyes contra el consumo y tráfico de drogas fueron endurecidas Según al artículo 190 del mencionado Código, el que sin estar autorizado “produzca, transporte, trafique, adquiera, introduzca o extraiga” de Cuba drogas, será castigado con una pena de cuatro a 10 años de cárcel La misma pena para los que mantengan en su poder u oculten a las autoridades hallazgos de drogas, o cultive la marihuana, con la sanción accesoria de confiscación de la tierra utilizada para tales fines La sanción será de ocho a 20 años de prisión para los mismos hechos, “si se realizan en cantidades relativamente grandes” Pero puede ser de 15 a 30 años de cárcel, o pena de muerte, si los delincuentes son funcionarios públicos, o autoridades También para los que la introduzcan en el país utilizando nave, aeronave u otro medio de transportación y si en la comisión de los delitos se utilizan a menores de 16 años Pero las autoridades parecen dispuestas a arrancar el tráfico interno de drogas de raíz, y el 21 de enero último el Consejo de Estado que preside Fidel Castro emitió el decreto 232, publicado de inmediato en un número especial de la Gaceta Oficial Esa nueva legislación dispone "la confiscación o, en su caso, la pérdida del respectivo derecho a las viviendas o locales" donde se "produzca, trafique, adquiera, guarde, consuma, oculte o de cualquier otro modo se realicen hechos que, directa o indirectamente se hallen relacionados con las drogas ilícitas" El decreto avanza también sobre lo que las autoridades califican como "conductas antisociales", tales como la prostitución y la pornografía, cuando éstas se relacionan con la droga Los infractores perderán el derecho a sus viviendas y tierras en aquellos lugares donde "se practiquen actos de corrupción, prostitución, proxenetismo, trata de personas, pornografía, corrupción de menores, tráfico de personas u otros de similar connotación" También a los que "utilicen la vivienda o local, o parte de ellos, a discotecas o videotecas clandestinas y casas de citas", donde se favorezca esos delitos El decreto prevé además la confiscación de tierras, casas, instrumentos y animales de labor a los campesinos que cultiven marihuana y "oculten, transporten o trafiquen cualquier tipo de drogas", según una de sus disposiciones A los bienes confiscados por el Estado bajo esas condiciones "se les dará el destino más útil desde el punto de vista económico-social en el más breve La guerra a muerte al mercado interno de las drogas está declarada por el gobierno, involucrando en ella a buena parte de la sociedad Sólo así parece posible una victoria

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