EU: Dinero y Política (Segunda y última parte)

sábado, 1 de marzo de 2003
Washington -- “Dinero y política es un asunto del que muy pocos funcionarios electos quieren hablar”, dice a Apro el investigador Steven Weiss, quien –junto con Larry Makinson—realizó una serie de entrevistas con legistadores y cabilderos para Speaking freely, libro que describe el sistema estadunidense de ganar cargos de elección a través de recaudar dinero Los legistadores “tienen que recaudar una gran cantidad de dinero cuando intentan llegar al Congreso y luego tienen que seguir gastando para mantenerse allí Y no quieren hablar de eso porque no muchos de ellos disfrutan esa tarea”, añade Además de los legisladores, Makinson y Weiss entrevistaron también a representantes de los grupos de cabildeo “Tuvimos la suerte de que fueran honestos con nosotros”, recuerda Weiss, quien confirma que los ejecutivos que se dedican a presionar a diputados y senadores en favor de determinados sectores de intereses “no se muestran muy preocupados” por la delicada posición que ocupan, ya que “gran parte de los grupos de intereses del país no pueden tomar un avión a Washington y hablar directamente con sus representantes” “Hablamos con gente muy poderosa que nos contó que ellos simplemente abogan por los intereses de grupos o compañías que ellos representan… su visión del dinero en la política es que el dinero abre puertas, permite el acceso a funcionarios electos”, agrega Weiss El CRP estima que en los dos últimos ciclos electorales en Estados Unidos –las presidenciales que llevaron a Bush a la Casa Blanca y las legislativas de medio término-- se gastaron unos 3 mil millones de dólares “La razón por la cual el dinero es tan importante en la política en Estados Unidos es porque es mucho”, afirma Weiss cuando se le señala que en otros países la utilización de fondos de campaña es importante pero a menudo no decisiva “El proceso electoral se convirtió en una industria en sí misma, con candidatos que tienen que pagar avisos en televisión y radio, contratar gente fuera de su equipo, gastar en consejeros Si un candidato no tiene un montón de dinero para toda esta inversión entonces las oportunidades de llegar a los votantes son muy bajas y está condenado a perder”, explica Así, “el sistema termina por alentar a los ricos a presentarse como candidatos, y es por ello que el Congreso tiene una cantidad desproporcionada de millonarios”, señala el investigador Pero el circuito del dinero no termina en el Congreso y las oficinas de los funcionarios Del otro lado se encuentran ansiosos donantes que esperan que sus puntos de vista sean atendidos por aquellos que recibieron sus cheques cuando vestían las ropas de candidato Muchas veces las estadísticas elaboradas por las organizaciones como el CRP comprueban efectivamente que el desempeño de los legisladores en las votaciones en el parlamente responden casi perfectamente al origen de la porción más grande de sus fondos de campaña Pero, explica Weiss, los legisladores tienen bien aprendido un truco “Los miembros del Congreso dicen ‘yo no voté así porque recibí contribuciones de campaña de tal grupo, la cuestión es que yo iba a votar así de todas maneras y ese grupo, sabiendo eso, me dio el dinero”, explica Weiss, quien indica que es por ello que “es tan difícil probar” cualquier tipo de influencia externa en las votaciones Weiss recuerda una reveladora anécdota que le relató el exdiputado republicano Joe Scarborough, de Florida Cierta vez, después de votar en contra de un proyecto de ley en favor de los productores de maní, el representante recibió la visita de un grupo de ellos en su oficina --Realmente quisiéramos que en el futuro usted votara en favor de las leyes que nos benefician”, dijeron los productores --Les agradezco que hayan venido hasta Washington –respondió Scarborough-, pero mi pensamiento no va a cambiar, no cambiaré mi voto porque no creo que tengan la razón en este asunto --Bien –concluyeron los cultivadores de maníes-, de todas maneras mantenemos la esperanza de que cambie de manera de pensar, y le vamos a dejar una contribución para su campaña electoral Cuando se votó nuevamente la ley, el diputado de Florida volvió a apretar el botón del “no” Al día siguiente los productores llamaron a su oficina iracundos, gritando “volvió a votar en contra nuestra”, indignados porque estaban convencidos de que –como ocurriría en otras ocasiones-- el cheque de campaña habría asegurado el sufragio del legislador

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