EU: el juego político de "seguir al dinero"

sábado, 1 de marzo de 2003
Washington —candidatos políticos, funcionarios, sindicalistas y periodistas en Estados Unidos aceptan: El nombre del juego de la política se llama follow the money (seguir el dinero) A ello se debe que decenas de organizaciones de cabildeo se dediquen día y noche a reunir dinero para los candidatos a los puestos más diversos Después obtendrán una recompensa: influencia sobre dichos candidatos en el momento de tomar decisiones o de aprobar leyes “Pero, por supuesto, no se trata realmente de un juego”, advierte el investigador Larry Makinson en Speaking freely, el libro que acaba de editar el prestigioso Center for Responsive Politics (CRP) de Washington, una de las principales organizaciones dedicadas a, precisamente, “seguir el rastro del dinero” en el escenario político norteamericano “Así es como elegimos al gobierno estadounidense en todos los niveles, desde las alcaldías a la Casa Blanca”, dice Makinson El mecanismo es: “Entre más alta es la oficina, más fuerte es el papel del dinero en determinar quiénes serán los ganadores, o hasta quiénes serán los rivales más serios” en las carreras electorales El investigador señala incluso que, “al nivel más alto, la carrera por la presidencia, el hecho poco placentero es que actualmente las ideas cuentan menos que los balances bancarios” Makinson es miembro de la organización que semana a semana revela los detalles monetarios detrás de las cuestiones más destacadas de la política interna en Estados Unidos y cuyo sitio de Internet se centra en las cuentas del actual presidente, George W Bush El exgobernador texano demostró en las elecciones del 2000 que el dinero es realmente un componente fundamental de los juegos políticos estadounidenses Como candidato obtuvo el de recaudación: 191 millones de dólares --incluyendo los fondos federales que le correspondían por ley y una marca histórica de 101 millones ofrecidos por donantes individuales-, muy por encima de los “apenas” 133 millones reunidos por el demócrata Al Gore Para el CRP la disputa electoral no es sólo una cuestión de política y enfrentamientos entre partidos En el 2000, “Bush ganó la más larga, cerrada y más cara carrera presidencial de la historia estadounidense, gracias a una estrategia astuta, un mensaje moderado y, por supuesto, montones de dinero”, explica Los detalles de esta mirada son siempre ricos: el CRP mantiene en su base de datos las cifras que muestran como, durante la carrera presidencial, Bush recaudó más dinero en cuatro de los distritos más generosos para su campaña (Nueva York, Texas, California y Florida), que Gore en su primer distrito (California) Las planillas ayudan entender la marcha de la economía norteamericana cuando explican que Bush superó ampliamente a Gore en la recolección de donaciones entre los sectores empresariales, y que el candidato demócrata logró juntar más cheques solamente entre los sindicatos LA “CACERÍA DEL BILLETE VERDE” La costumbre de donar dinero a los candidatos está tan extendida en el país –y no solamente entre las corporaciones- que el CRS se permite una broma: “¿Usted cree que algún conocido suyo contribuyó a la campaña de Bush? Si la contribución fue de más de 200 dólares entonces esa persona aparece en nuestros bancos de datos, siéntase libre de hacer la prueba” Este panorama está tan asentado que, en el mismo año 2000, un diputado norteamericano, el independiente Bernard Sanders, de Vermont, afirmó que la baja concurrencia de los estadounidenses a las urnas se explica en gran parte por el descreimiento político “Muchos norteamericanos perciben que los dos partidos mayores están pesadamente dominados por los intereses del gran dinero y que, más allá de quién resulte elegido, son los ricos y las corporaciones quienes controlan la agenda” Para descubrir “el costado humano” de este proceso de flujo de dinero, Makinson y sus asistentes entrevistaron a 24 “jugadores” del partido del poder para entender “por qué se entrega dinero y qué puede éste comprar” Las confesiones son riquísimas: “nosotros siempre preferimos entregarle el dinero directamente al hombre, o a la mujer, que vamos a apoyar”, dice por ejemplo Rodney Smith, de SBC Communications, una importante compañía de telecomunicaciones que formó uno de los tantos comités de acción política (o PAC, por su sigla en inglés) que recaudan dinero en favor de los candidatos y de sus propios intereses Según relata Smith, a los encargados de entregar el dinero “nos gusta entrar en la oficina, darles el cheque, nos gusta mirarlos a los ojos y decirles ‘estamos aquí para ayudarlo’” Makinson relata en Speaking freely, desde que el actual sistema de financiamiento de las campañas entró en vigor, tras el escándalo Watergate, “el candidato que recaudó la mayor cantidad de dinero el año anterior a la elección terminó siempre venciendo la nominación de presidencial” de su partido “Todos los candidatos lo saben –agrega-, y es por ello que el recorrido del país de punta a punta para recolectar dólares es el primer paso de todas las carreras” hacia la Casa Blanca Esa “temprana cacería del billete verde” es llamada con humor “la primaria del dinero”, comenta Tener la seguridad de que se tendrá dinero es una necesidad tan grande que, en el Congreso, los legisladores no sólo se dividen en demócratas y republicanos sino entre aquellos que tienen “banca segura” o “banca marginal” Los de la primera categoría, relata Makinson, “pasan un tiempo bastante relajado durante los comicios” para la reelección En cambio, los de la segunda deben enfrentar un infierno de recaudación de dinero para mantenerse en el parlamento Uno de los afortunados, el diputado republicano por Virginia Tom Bliley, confesó para el libro que no le costó mucho trabajo mantenerse en su escaño desde que saltó de la alcaldía de Richmond a la Cámara Baja en unas elecciones de hace más de 20 años “Nunca tuve que gastar una gran cantidad de dinero desde mi primera elección en 1980 porque yo estaba en una banca republicana muy ‘segura’ --dijo Bliley a los entrevistadores-- La comunidad de los PAC sabe eso, sabe que tengo una muy fuerte reputación y desempeño de voto en favor de las empresas, y por todas esas razones me apoyan automáticamente” En cambio, cuando corrió por primera vez por una banca legislativa en Washington, no había records de votación que exhibir y Bliley debió tomar un préstamo para sostener su campaña Bliley habló con la gente del CRP porque ya es un veterano de la política, está cerca del retiro y está en condiciones de speak freely (hablar libremente) con los investigadores Pero muchos otros legisladores se negaron a hablar sobre el espinoso tema

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